El teatro es uno de los más
expresivos y útiles instrumentos
para la edificación de un país, y el barómetro que marca
su grandeza o su descenso.
(Federico García Lorca)
para la edificación de un país, y el barómetro que marca
su grandeza o su descenso.
(Federico García Lorca)
Desde el principio de su
historia el teatro tuvo alguna suerte de compromiso social. Y cuando decimos
“desde el principio de su historia” hablamos de una época en la que ni el
concepto de “sujeto”, ni el concepto de “social” tenían en significado que les
damos en estos tiempos.
El ditirambo era una
celebración ligada a fenómenos climatológicos y a la alegoría –Dionisios
mediante– con la fecundidad. Se lo practicaba con desmesura y fue antecedente
de nuestro carnaval. Durante el período apolíneo la tragedia se transformó en
eficaz herramienta para generar “buenas costumbres”. El “ethos” griego, vale
decir las normas de convivencia del espacio en común, halló en la metáfora
dramática una forma de promoción de la manera de vivir que valorizaba la
prudencia y la mesura.
“Ethos” se volvió durante el
dominio del Imperio Romano –con esa practicidad latina para las traducciones–
en “mos” o “moris”, raíz de la palabra “moral” de la que deriva: “morada”.
Los actores griegos actuaban
impedidos de moverse. Usaban unas
importantes plataformas en cada pie llamadas coturnos y un tremendo mascarón
llamado próposon que tenía por objeto la ampliación de las voces de los
intérpretes desde que tenía oculto una suerte de primordial amplificador. El
prefijo “pro”, en griego antiguo, significaba “delante”, y “poson”: cara. Pero
una vez más los romanos aplicaron su
pragmatismo extremo y la llamaron “per–sonare”; “para hacerse oir”. De allí ha
derivado la palabra persona.
Próposon como máscara, o:
delante de la cara, ha dado mucho a la historia desde las religiones (especialmente
la cristiana), al psicoanálisis y a la lingüística; pero la versión romana
(personare) también da para pensar, y mucho. Porque persona es la que se hace oír.

"Indiscriminadamente
discriminados" es una curiosa joya que en la cartelera porteña parece
haberse hecho cargo de una historia que supera los dos mil quinientos años de
vigencia de lo esencial del Teatro.
Aquí
todos y todas actúan con la misma máscara con la que nacieron y se hacen oír
con voz clara y potente haciéndose cargo de su entidad de personas. Tres escenas que nos ponen delante de un
tremendo espejo donde somos espectadores de nuestra propia hipocresía montadas
con humor y ternura.

Una sugerencia final: cuando se enteren de que hay anunciada una función de "Indiscriminadamente discriminados" vayan. No se la pierdan porque van a salir ganando.
Por lo pronto, queda una
función más en Pan y Arte el próximo sábado 25 de marzo en el Espacio Teatral
Pan y Arte, de Boedo 878, a las 20.30.
F.M. y S,M.
Ficha técnico-artística
Actrices y actores: María Eugenia Aparicio, Julieta Díaz,
Micaela Luna, Magali Maldonado, Alejandra Manzo, Stéfano Paván, Iván Perri,
marcela Rodríguez, Matías Scavone, Marina Simonetta, María Fernanda Vega
Gutiérrez y Federico Zizmond - Compañía Teatral La Oveja Negra-
Escenografía: Compañía Teatral La Oveja Negra
Iluminación, sonido
y asistencia de dirección: Guillermo Bordone
Asistencia Actoral: Agustín Arrieta, Juan Ignacio Servente
Dirección: Gisela Amarillo
Este espectáculo formó parte del evento: 11va edición de
Festival Enlaces
Este espectáculo formó parte del evento: Festival Vamos Que
Venimos
PAN Y ARTE TEATRO
Boedo 876
Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4957-6922
Entrada: $ 200,00 - Sábado - 20:30 hs -
Funciones: sábados 18 y 25 de marzo
Boedo 876
Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4957-6922
Entrada: $ 200,00 - Sábado - 20:30 hs -
Funciones: sábados 18 y 25 de marzo
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