El viernes 24 de julio fui a ver LA ROCA, el unipersonal interpretado por Nelson Rueda, con dramaturgia y dirección de Ariel Gurevich.
lunes, 27 de julio de 2026
LA ROCA: el lugar donde el amor resiste
El viernes 24 de julio fui a ver LA ROCA, el unipersonal interpretado por Nelson Rueda, con dramaturgia y dirección de Ariel Gurevich.
martes, 23 de junio de 2026
CARICIAS: un espejo sin refugios ni concesiones
Hacer teatro independiente en la Argentina de hoy ya supone una dosis importante de obstinación. Hacerlo con un elenco numeroso es casi una proeza. Y elegir, además, hablar de aquello que una sociedad preferiría no mirar demasiado de cerca es un acto de convicción artística y de valentía que merece ser destacado. "CARICIAS", de Sergi Belbel, en versión y dirección de Andrés Bazzalo, reúne esos tres desafíos. Y los asume sin especular.
La estructura de la obra es tan sencilla como implacable: dos personajes en escena dan paso a otros dos, que a su vez habilitan el encuentro siguiente, construyendo una cadena humana que avanza inexorablemente hasta cerrar el círculo en un final tan inevitable como perturbador. En ese recorrido, Belbel desnuda las zonas más oscuras de los vínculos humanos: la violencia, la indiferencia, la crueldad, el desamparo y la incapacidad de escuchar al otro.
Bazzalo apuesta a una puesta austera, inteligente y precisa, sostenida por un equipo técnico que acompaña sin distraer. Nada sobra. Nada falta. La atención permanece siempre puesta en los vínculos y en un texto que, escrito hace décadas, parece dialogar de manera inquietante con muchas de las heridas contemporáneas.
Uno de los mayores logros del espectáculo es la solidez de su elenco. Numeroso, homogéneo y comprometido, logra sostener un delicado equilibrio entre la intensidad emocional y la verdad escénica, evitando cualquier tentación de subrayado.
"CARICIAS" no ofrece refugios. Tampoco busca agradar. Va al hueso. Va directo al núcleo de aquello que nos constituye como sociedad y como individuos. No se refugia en metáforas tranquilizadoras ni ofrece respuestas cómodas. Por momentos resulta incómoda. Por momentos cruel. Pero también atrapa. Y precisamente por eso resulta necesaria.
No es de esas obras de las que uno sale liviano. Pero sí de las que siguen trabajando por dentro cuando las luces de la sala ya se apagaron. Porque el verdadero impacto de Caricias no está sobre el escenario: está en el espejo que deja encendido frente a cada espectador. Ese espejo que nos obliga a pensar. Ese espejo que nos enfrenta con aquello que muchas veces preferiríamos no ver.
QUIÉNES LO HACEN:
Autor: Sergi Belbel
Versión: Andrés Bazzalo
Elenco: Daniel Alvaredo, Julian Chertkoff, Mariana Cinat, Adriana Dicaprio, Martin Dodera, Silvia Kalfaian, Felipe Mariuzzi, Poppy Murray, Jorge Prado, Paula Rubinsztein, Joaquín Sequeira Vega
Diseño de vestuario: Adriana Dicaprio
Diseño de escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Soledad Ianni
Asistencia de dirección: Brisa Libertad Hunglinger
Producción ejecutiva: Poppy Murray
Dirección general: Andrés Bazzalo
DÓNDE LO HACEN:
EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034 CABA
Domingos a las 20:00 hs
domingo, 21 de junio de 2026
NICANDRO Y ALDA: CUANDO EL AMOR HEREDA FUTURO
"Nicandro y Alda", escrito por Amancay Espíndola y
dirigido con delicadeza exquisita por Virginia Lombardo, pertenece a esa
categoría poco frecuente de obras que logran abrazar al espectador mientras le
hablan de aquello que también le pertenece.
La obra nace a partir de un hallazgo: un paquete de cartas
de amor que el padre de Amancay le escribió a su madre. Pero lo que podría
haber sido apenas una reconstrucción biográfica se transforma en algo mucho más
profundo. Porque cuando una historia es contada con honestidad, deja de ser
privada. Y entonces la vida de una familia se vuelve espejo de muchas otras
vidas.
Podríamos decir que Amancay realiza un trabajo de sanación de linaje. Y quizá nos quedaríamos cortos. Porque lo que sucede en escena se parece mucho a una constelación familiar hecha teatro. Allí conviven generaciones, deseos, mandatos, silencios y valentías. Allí están la abuela, la madre y la hija. Allí está el amor oculto de dos jóvenes que desafían circunstancias y distancias. Allí está la mujer que sostuvo cuando sostener implicaba enfrentarse a las convenciones de una época. Y allí está también la hija, observando todo desde el presente, intentando comprender de qué materiales está hecha su propia historia.
El resultado es profundamente conmovedor.
Carlo Argento construye un Nicandro inolvidable. Su
presencia tiene la nobleza de aquellos hombres formales de una época, pero capaces
de escribir cartas de amor sin vergüenza y sin cinismo. Enamora desde la
ternura, desde la espera y desde una sensibilidad que hoy parece insurrecta.
Coni Marino encarna a Alda con una delicadeza que conmueve.
Su trabajo permite ver a una mujer -bellísima- atravesada por el amor, pero también por las
circunstancias y las renuncias que toda época impone.
María Nydia Ursi Ducó interpreta a esa abuela socialista,
fuerte y amorosa, capaz de acompañar a su hija aun cuando el mundo le indicaba
otro camino. Su personaje funciona como una columna ética y afectiva que
atraviesa toda la obra.
Y Amancay Espíndola realiza una tarea singular: se
interpreta a sí misma. Pero no desde el exhibicionismo autobiográfico, sino
desde una búsqueda profundamente artística. Es protagonista y observadora al
mismo tiempo. Testigo y heredera. Su presencia tiene algo de danza y algo de
evocación. Habita el escenario como quien recorre un sueño. Es etérea y
corpórea a la vez. Parece flotar entre recuerdos mientras intenta atrapar
aquello que el tiempo amenaza con borrar.
La belleza del espectáculo no reside únicamente en lo que
cuenta, sino en cómo lo cuenta. Hay algo onírico en su construcción, algo que
pertenece al territorio de los recuerdos y de los sueños. Y, sin embargo, todo
resulta profundamente verdadero.
La gacetilla dice que desde 1937 hasta hoy Nicandro y Alda
atraviesan el tiempo en un vagón postal. Es una hermosa definición. Pero quizá
podría agregarse otra: también atraviesan nuestros corazones.
En tiempos perforados por la velocidad, la fragmentación y
los vínculos descartables, "Nicandro y Alda" se atreve a hablar del amor. Sin
ironía ni crítica sino como una fuerza capaz de sanar, de unir generaciones y desafiar
épocas. Y ese gesto, lejos de ser ingenuo, resulta hoy profundamente
revolucionario.
Porque hay historias que no sólo se cuentan. Hay historias
que reparan. Y esta es una de ellas.
QUIÉNES LO HACEN:
Autora: Amancay Espíndola
Elenco: Carlo Argento, Amancay Espíndola, Coni Marino, Maria Nydia Ursi Ducó
Vestuario y escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Mariano Cossa
Asistencia de dirección: Brizna De Luz Martinez
Prensa: Natalia Bocca
Productor asociado: Pablo Paissanidis
Dirección: Virginia Lombardo
DÓNDE LO HACEN:
PATIO DE ACTORES
Lerma 568 - CABA
Sábados a las 18:00 hs
lunes, 8 de junio de 2026
La memoria tiene nombre de mujer: "LAS MUJERES QUE HABITAN EN MI"
Toda familia guarda un puñado de historias que parecen pequeñas hasta que alguien decide contarlas. Entonces descubrimos que en ellas cabe un mundo entero. La memoria nunca viene sola. Cuando una mujer recuerda a su madre, a sus tías y a su abuela, detrás de esos nombres aparecen también una época, una forma de vivir, de amar, de resistir y de habitar el mundo. “Las mujeres que habitan en mí”, escrito e interpretado por Mona Moroni y dirigido por Luis Campos, nace precisamente en ese territorio donde lo íntimo y lo colectivo se encuentran.
Desde una propuesta que combina la narración oral con la interpretación teatral, Mona Moroni abre el álbum de su propio linaje femenino y nos presenta a su abuela inmigrante, a sus tías, a su madre. Pero lo que comienza como un relato familiar pronto se transforma en algo mucho más vasto. Porque en cada una de esas mujeres aparecen reflejadas miles de otras: mujeres que inmigraron, trabajaron, resistieron, enviudaron, criaron, soñaron, callaron y lucharon en tiempos muchas veces adversos.
Con notable sensibilidad, Mona transita esos recuerdos sin caer jamás en la nostalgia fácil. Cada evocación encuentra su resonancia en la historia social y política de nuestro país. Las conquistas, las injusticias, los derechos ganados y los dolores heredados aparecen entrelazados con anécdotas domésticas, recordándonos que la Historia siempre sucede también en las cocinas, los patios, las máquinas de coser y las sobremesas.
La dirección de Luis Campos acompaña con inteligencia una puesta austera que confía en lo esencial: la palabra, la presencia y la verdad de quien cuenta.
Y es precisamente en esa aparente sencillez donde reside gran parte de su potencia. Porque “Las mujeres que habitan en mí” no se limita a reconstruir una historia familiar: realiza una delicada operación de memoria. Un acto de amor hacia quienes nos precedieron y una invitación a preguntarnos qué voces, qué gestos y qué luchas siguen habitando en nosotros. Qué parte de esas vidas sigue latiendo en la nuestra. Y qué huella dejaremos, a nuestra vez, para quienes vengan después.
Acaso por eso conmueve tanto.
QUIÉNES LO HACEN:
Autora y actriz: Mona Moroni
Vestuario: Socias Vestuario & Producción
Diseño de luces: Fabi Maneiro
Fotografía: Julián Campos
Diseño gráfico: Iván Lifschitz
Asistencia de iluminación: Daniel Lifschitz
Asistencia de dirección: Susana Arata
Prensa y producción ejecutiva:Fabi Maneiro
Dirección: Luis Campos
DÓNDE LO HACEN:
EL CRISOL - Malabia 611 - CABA
Domingos - 18:00 hs
lunes, 1 de junio de 2026
"TODO LO QUE QUEDA": la ´insoportable´ arbitrariedad de los recuerdos
Hay espectáculos que se disfrutan. Y hay otros que, además, se quedan a vivir un tiempo con nosotros. "Todo lo que queda" pertenece a esa segunda categoría.
A partir de una herencia material, dos hermanos se ven obligados a enfrentarse con una herencia mucho más compleja: la de los recuerdos, los silencios, los afectos, los mandatos y las heridas compartidas. O aparentemente compartidas. Porque una de las preguntas que atraviesa la obra es justamente esa: ¿cuánto de una misma historia fue realmente igual para quienes la vivieron?
Dirigidos con sensibilidad e inteligencia por Javier Lejwa, habitan un universo donde el lenguaje clownesco despliega toda su potencia poética. El humor aparece como una forma de conocimiento. La torpeza, el delirio y el juego se transforman en herramientas para explorar territorios complejos: el duelo por la muerte del padre, la construcción de la identidad, las miserias humanas, el amor, la desconfianza y esa extraña arbitrariedad con la que funciona la memoria.
Porque la obra nos recuerda algo esencial: no recordamos los hechos, recordamos nuestra versión de los hechos. Y allí, en ese territorio inestable, se construyen muchas veces los vínculos familiares.
El dispositivo escénico es minimalista y eficaz. El diseño lumínico acompaña con precisión. Nada sobra. Nada distrae. Todo está puesto al servicio de la actuación y del relato.
Y entonces ocurre algo hermoso: el espectador pasa de la carcajada franca a la emoción más profunda sin advertir el trayecto. Ríe. Se conmueve. Se reconoce.
Al terminar, uno sale de la sala con una sonrisa persistente. De esas que vuelven horas después, cuando ya está en otro lugar, y recuerda que durante un rato compartió una experiencia profundamente humana.
Y eso, en tiempos tan ruidosos, es un regalo enorme.
Como si fuera poco, es a la gorra.
NO SE LO PIERDAN.
Actores: Fernando Jeger, Gaston Jeger
Diseño De Iluminación: Braian Mustafá
Asistencia de dirección: Sandra Rojas
Dirección: Javier Lejwa
lunes, 18 de mayo de 2026
PROYECTO BERTA: la intemperie y la ternura
La intemperie no siempre es solamente el frío. A veces se disfraza de indiferencia. Y logra un frío mucho más profundo. La sensación de que nadie mira, de que nadie escucha, de que ciertas vidas quedaron definitivamente afuera del paisaje cotidiano. PROYECTO BERTA, escrita por Sonia Novello y Marcelo Valerga sobre un cuento de Novello, y dirigida por Faty Arahuete, se mete justamente en ese territorio incómodo y profundamente humano: el de quienes viven en la calle y sobreviven como pueden, cargando no solo con su propio abandono, sino muchas veces también con el abandono ajeno. Pero lo hace desde un lugar sensible y honesto, evitando golpes bajos y buscando humanidad allí donde el resto del mundo parece haber dejado de mirar.
Berta recoge perros. Los rescata, los alimenta, los protege como puede. Y también recibe los que otros abandonan en sus manos, casi como si ella fuera un refugio improvisado que nunca puede decir que no. Hay algo devastador en esa imagen: quienes tienen techo, comida y abrigo delegan en una mujer que no tiene nada la responsabilidad de seguir cuidando vidas. Y después siguen de largo.
El espectáculo trabaja sobre ese abandono
social. Sobre el frío, el hambre, el deterioro físico y emocional de quienes
quedan afuera de todo. Pero también sobre cierta dignidad silenciosa que
persiste aun en medio del despojo.
En el centro de la escena está María Seghini, una actriz de enorme entrega y un instrumento expresivo muy poderoso. Hay en su trabajo una capacidad genuina para transitar registros, dolores y pequeños destellos de humor o ternura que sostienen gran parte de la propuesta. Su composición consigue una verdad que emociona, especialmente cuando la fragilidad del personaje se mezcla con ese amor inmenso hacia los animales que rescata.
PROYECTO BERTA es, sobre todo, un espectáculo
necesario por el tema que decide mirar. Porque obliga —aunque sea por un rato—
a detenernos frente a aquello que tantas veces elegimos no ver. Y porque
recuerda algo esencial: a veces quienes menos tienen son quienes más
profundamente saben dar y cuidar. Si no me crees, no tenés más que conectarte
con quienes viven en la calle. En la mayoría de los casos, comparten su nada
con un perro. O dos. O varios. Como Berta.
QUIÉNES LO HACEN
Dramaturgia: Sonia Novello, Marcelo Valerga
Actúa: María Seghini
Vestuario: Marcela Basso
Escenografía: Marcela Basso, Marcelo Valerga
Diseño de luces: Juan Ignacio Sandoval
Prensa: Paula Simkin
Producción: Marisa Garrigó
Asistencia de dirección: Yolanda Dunn
Diseño De Sonido y Dirección: Faty Arahuete
DÓNDE Y CUÁNDO:
ESPACIO CALLEJÓN - Humahuaca 3759 - CABA
Domingo - 20:00 hs
LA MÚSICA DESPUES DEL AMOR: Juan estoy en la puerta, bajá
Hay espectáculos que parecen hechos con retazos de vida verdadera. Como si alguien hubiera abierto una herida, le hubiera puesto música, humor, un poco de brillantina noventosa… y nos invitara a mirar sin solemnidad, pero con el corazón completamente disponible. JUAN ESTOY EN LA PUERTA, BAJÁ es uno de esos espectáculos.
Escrita por Francisco Pesqueira —quien además protagoniza la obra— y por Emiliano Samar —quien además dirige el espectáculo—, la pieza bucea con una ductilidad admirable entre las aguas claras de la risa y las profundidades de la herida. Entre el absurdo cotidiano y esa tristeza íntima que dejan las separaciones cuando todavía hay preguntas sin responder, recuerdos, nostalgias… o discos. Porque de eso habla, finalmente, este espectáculo: de dos personas rotas intentando atravesar el duelo amoroso cada una a su manera, a su tiempo, con sus propias y precarias herramientas.
Y ahí aparece una de las mayores virtudes del trabajo: no juzgar jamás a sus personajes. Dejarlos ser contradictorios, torpes, intensos, vulnerables. Dejarlos fracasar y volver a intentar. Como hacemos todos.
En esta propuesta, Francisco Pesqueira —junto a todo el equipo— sostiene además un doble desafío profundamente conmovedor: llevar adelante también VÍCTOR VENÍ A BUSCAR LOS DISCOS, la otra cara de esta misma historia. Porque ambos espectáculos hablan de la separación de Juan y Víctor, después de treinta años compartidos. Hay algo muy valiente en esa entrega. Un actor que se anima a habitar las dos mitades de un derrumbe amoroso. Y lo hace con enorme sensibilidad, con humor, con canciones y con una humanidad que desarma.
La dirección de Emiliano Samar entiende perfectamente el tono de la propuesta y jamás fuerza ni la emoción ni la risa. Las deja aparecer. Respirar. Tanto en las canciones pop románticas de los años 90 de Juan como en los boleros de Víctor, la música funciona como guiño generacional, refugio emocional, memoria compartida y también como comentario irónico sobre lo que alguna vez creímos que era amar.
La música en vivo de Pepo Lapouble y Federico Razetti aporta un pulso vital y cercano que vuelve todo todavía más entrañable. Ambos funcionan como sensibles servidores de escena, al tiempo que despliegan sus talentos incuestionables.
Canciones, humor, ternura, esfuerzo, emoción. Mucho esfuerzo y una propuesta arriesgada: dos espectáculos que hablan de lo mismo con dos puntos de vista diferentes, hechos por el mismo actor, el mismo día. Todo eso latiendo dentro del teatro independiente... o sea, una tarea titánica.
Dos espectáculos que abrazan el dolor sin cinismo y nos recuerdan que, aun después de una ruptura, siempre queda la posibilidad —frágil y hermosa— de volver a empezar.
QUIÉNES LO HACEN:
Autores: Francisco Pesqueira, Emiliano Samar
Actúa: Francisco Pesqueira
Músicos en vivo: Pepo Lapouble, Federico Razetti
Arreglos musicales: Pepo Lapouble
Realización de escenografia y asistencia de escenario: Analia Schiavino
Prensa: Paula Simkin
Dirección: Emiliano Samar
DÓNDE Y CUÁNDO:
PATIO DE ACTORES - Lerma 568 - CABA
Domingos:
A las 15:30 hs: Juan estoy en la puerta, bajá
A las 18 hs: Víctor vení a buscar los discos
jueves, 14 de mayo de 2026
El abrazo de Osmar Nuñez y el corazón de Lorca
Escuchar la palabra de Federico García Lorca siempre es una forma de resistencia. Una resistencia delicada, amorosa, profundamente humana. En tiempos donde todo parece empujar hacia la velocidad, el cinismo y la crueldad, volver a encontrarse con esa escritura tan llena de belleza y de dolor produce algo parecido al alivio.
Eso sucede en Con Federico, el espectáculo de Analía Fedra García protagonizado por Osmar Nuñez con intervenciones de la propia dramaturga y directora. Y sucede desde el primer minuto.
Lorca aparece en toda su dimensión: el poeta, el dramaturgo, el hombre herido, el irónico, el artista que piensa el amor, la muerte, el deseo, la soledad y también el sentido del arte. Qué valiosa resulta la decisión de Analía Fedra García de alternar entre distintas formas de su escritura: cuentos, poesía, escenas teatrales, conferencias, discursos. Ese recorrido no solamente enriquece el espectáculo, sino que le otorga un ritmo permanente, una respiración sensible que evita cualquier solemnidad.
Y en el centro de todo está Osmar Nuñez.
¡Ay, Osmar Nuñez!
Cuánto talento. Cuánta palabra bien dicha. Qué maravilla verlo atravesar esos textos con semejante verdad. Hay intérpretes que parecen “decir” a los autores y otros que los encarnan hasta volverlos presentes. Osmar pertenece a estos últimos. Habita a Lorca con una profundidad conmovedora, pero también con una enorme sencillez. Sin excesos. Sin artificios. Apenas un actor inmenso dejando pasar la poesía a través de su cuerpo.
Y allí, como un contrapunto, aparece Analía Fedra García en escena. Sus intervenciones airean los climas cuando la oscuridad lorquiana se vuelve demasiado densa. Introduce humor, ternura, cercanía. Le recuerda al público que también se puede respirar dentro del dolor. Ese equilibrio entre emoción y liviandad vuelve al espectáculo especialmente amable. Y qué hermoso es poder usar esa palabra: amable.
Porque Con Federico es un gran espectáculo y también es un abrazo. Una invitación a detenerse un rato y dejarse acariciar el pecho y permitir que la belleza haga su trabajo silencioso sobre el alma.
lunes, 27 de abril de 2026
MUJERES QUE VUELVEN EN PALABRA: Ellas y Galeano
"Ellas y Galeano", con dirección de Santiago Doria, es un espectáculo que no necesita imponerse para quedarse acunado en el costado. Un trabajo que elige la sencillez como forma y, desde ahí, alcanza una profundidad conmovedora.
A partir de
textos del gran Eduardo Galeano, la obra construye un recorrido por historias
de mujeres que han dejado huella en nuestra amada y lastimada Latinoamérica —historias
muchas veces silenciadas, otras tantas olvidadas—. No hay artificios: dos
actrices, dos bancos, papeles, algunas canciones. Y, sin embargo, todo sucede.
Todo late.
La sensibilidad de Santiago Doria potencia ese universo y lo pone en manos de dos intérpretes que sostienen el espectáculo con una delicadeza admirable. Cecilia Cósero y Carla Haffar dicen y sienten “a lo Galeano”: doman la emoción sin negarla, la atraviesan sin caer en el exceso. Sus voces acarician al espectador, sus pausas respiran sentido, sus cuerpos alojan esas historias con respeto y entrega.
Hay fuerza y canto. Hay
tristeza. Y hay rabia. Pero siempre hay belleza. Una belleza que no
edulcora, que no esquiva el dolor, pero que encuentra en la palabra un modo de
reparación.
“Ellas y
Galeano” es, en definitiva, un espectáculo que abraza desde lo mínimo. Que
demuestra que la profundidad no necesita volumen. Y que, en tiempos de tanta
violencia y ruido, se vuelve un bálsamo: un espacio donde recostarse, escuchar,
y —aunque sea por un rato— volver a creer en la potencia transformadora de la
memoria y la palabra.
QUIENES LO HACEN:
Textos: Eduardo Galeano
Actrices: Cecilia
Cósero, Carla Haffar
Iluminación:
Fernando Cuadra
Diseño gráfico
y asistencia: Iván Lifschitz
Producción
ejecutiva: Fabi Maneiro
Dirección: Santiago
Doria
DOMINGOS A LAS 20 HS.
ÍTACA TEATRO
Humahuaca 4027 - CABA
AMOR CON PERFUME DE MEMORIA: El perfume de un amor, de Eduardo Caballero
“El perfume
de un amor”, escrito y dirigido por Eduardo Caballero, es un espectáculo
musical, pero es mucho más que eso: es un acto de memoria puesto en escena con
el cuerpo entero. Desde una fábrica de jabones y perfumes —territorio obrero,
cotidiano, reconocible— se despliega una historia de amor que crece al mismo
tiempo que un país se transforma, se sacude, conquista derechos y vuelve, una y
otra vez, a perderlos.
Hay algo profundamente honesto en la forma de contar esta historia. No hay artificio que oculte, sino recursos puestos al servicio de una emoción que avanza sin pedir permiso. No hay metáfora para descifrar, hay valentía para contar. La obra se anima a atravesar décadas complejas de nuestra historia —desde los años 30 hasta el 55—, incluyendo uno de los hechos más dolorosos de nuestra historia: el bombardeo de una fuerza sobre su propio pueblo, desarmado por si fuera poco. Y, sin embargo, lo hace sin solemnidad ni acartonamiento: lo hace desde la humanidad de personajes que podrían ser cualquiera de nosotros, desde un vínculo amoroso que insiste y resiste aun en medio del horror.
La resolución de esos momentos difíciles —la violencia, la pérdida, la muerte de Evita— está lograda con inteligencia escénica y sensibilidad. No se subraya: se sugiere, se encarna, se comparte. Y ahí aparece uno de los mayores aciertos del espectáculo: la capacidad de emocionar –y sorprender- incluso cuando sabemos exactamente qué va a suceder.
El elenco —26 intérpretes en escena, más músicos en vivo— sostiene con compromiso y entrega una maquinaria titánica del teatro independiente. Hay alegría y tristeza, hay conciencia de clase, hay interpelación directa al público. Y hay, sobre todo, un pulso colectivo que recuerda que el teatro también puede ser trinchera.
Este musical
conmueve porque no miente. Porque no baja la mirada. Porque se anima a decir.
Sería bueno –y
necesario- lo vea mucha gente joven. Y ojalá lo vieran quienes dudan, quienes
niegan, quienes olvidan.
Porque hay
historias que no pueden —ni deben— volver a ser silencio.
Siguen todos los sábados de mayo, a las 19.30. No se lo pierdan.
QUIENES LO
HACEN:
Autor: Eduardo
Caballero
Elenco: Manu
Amasifuen, Naty Arrúa, Emanuel Bergessio, Mirta Cecilia Brosio, Eduardo
Caballero, Brian Correa, Daiana Dimeola, Taty Donia, Marina Gagliano, Marcelo
Gamarra, Muriel Gerace, Matías Gil, Teresa Gutierrez, Caio Jeandet, Silvia
Ledesma, Sol Pacín, Leandro Perez, Walter Rentera, Eli Salazar, Alejandro
Schietroma, Viviana Torti
Músicos en
escena: Pablo Donia, Sofia Guaymas, Pablo Muscatello
Escenografía:
Mauricio Cangele, Eli Salazar
Maquillaje: Belén
y Mariana Irazu
Diseño de
luces: Eduardo Caballero, Liliana Jelin
Video y
fotografía: Marcela Sarzano
Asistencia
de dirección: Emanuel Bergessio
Prensa: Marcelo
Olivieri
Arreglos Vocales
y coros: Pablo Donia
Producción
ejecutiva: Liliana Jelin
Producción
general: Laura Alonso, Caio Jeandet, Pablo Muscatello, Eli Salazar
Coreografía:
Eduardo Caballero, Brian Correa, Daiana Dimeola
Puesta en
escena y dirección: Eduardo Felix Caballero
SÁBADOS 19.30 HS.
TEATRO EL CUBO
Zelaya 3053 - CABA
martes, 21 de abril de 2026
WESER: ese mar que somos todos
El mar respira en "Weser". Respira hondo, como si guardara secretos antiguos, como si en cada ola trajera una historia que no termina de decirse y la vez se dice sin tapujos. Y en ese ir y venir, Fernando Spiner construye, junto a Aníbal Saldívar, una película que no busca respuestas sino compañía. Compañía en la soledad, en el encierro, en ese tiempo suspendido que dejó la pandemia y que todavía resuena en los cuerpos.
Hay algo profundamente entrañable en este film, algo que abraza sin solemnidad. La vida y la muerte conviven sin estridencias, como si fueran parte de un mismo oleaje. La memoria aparece como territorio inevitable, y la historia —la nuestra, la colectiva— se filtra en cada rincón, en cada silencio, en cada gesto.
En ese universo, la presencia de Daniel Fanego es conmovedora en un sentido casi físico. Hay en su trabajo una verdad que desarma, una humanidad que late incluso en lo más mínimo. Se siente como un legado, como una huella que queda.
A su lado, Valeria Lois transita una sensibilidad delicada, una forma de estar que acaricia la escena, que invita a protegerla en la fuerza de su dolor, mientras Luis Ziembrowski irrumpe con esa intensidad tan suya, tan necesaria, con esa potencia que tensiona y completa.
La película se despliega también desde lo sensorial: la música que envuelve sin invadir, la dirección de arte que construye un mundo reconocible y, a la vez, onírico, y una edición precisa que acompasa este viaje interior. Todo parece sostener una misma respiración.
Fer Spiner se mueve en las aguas de su Villa Gesell adoptada y nada con una mezcla de pertenencia y extrañeza. Como si el verdadero territorio estuviera en otro lado: en los recuerdos, en las pérdidas, en aquello que no se puede nombrar del todo pero que hay que nombrar en forma urgente.
"Weser" no se impone, no subraya. Se deja habitar. Más que una película es un viaje espiritual. Y en ese viaje, propone algo tan simple como necesario: un encuentro. Con lo propio y con lo ajeno. Con lo que duele y con lo que todavía, pese a todo, insiste en latir.
Gracias por esta película. Por el temblor que deja. Por esa marea íntima que sigue moviéndose aun cuando ya salimos de la sala. Por recordarnos, con una delicadeza infinita, que incluso en la soledad más honda hay un hilo que nos une… y que el arte, cuando es verdadero, sabe cómo encontrarlo.
Si la ven programada en algún cine, no se la pierdan
lunes, 20 de abril de 2026
EL RUMOR DEL MAR EN CARNE VIVA: "SEGUNDA PRINCESA", de Alejandro Schiapacasse
El mar no está en escena, pero respira. La celda no está en
escena, pero encierra. Laten en cada palabra, en cada silencio, en cada gesto
de ese cuerpo que, solo, es capaz de sostener un mundo entero. “Segunda
Princesa”, escrita, dirigida e interpretada por Alejandro Schiapacasse, es una
de esas experiencias donde el teatro se vuelve acto de fe: creemos porque él
cree.
Un banco, unas botas, guantes, una campera. Y, sin embargo, un pueblo costero. Los pescadores, las barcazas, las redes, la intemperie. Las frustraciones que se enquistan, la violencia que se niega. El correntino calentón, el gordo violento, la chica bonita, el perro endemoniado. Todos están ahí, a la vista del público, convocados por ese “polaco” soñador, enamorado, tierno, desesperado y brutal que Schiapacasse encarna con una precisión conmovedora. No los describe: los hace existir.
En “Segunda Princesa” el relato avanza sin fisuras, con una
organicidad que atrapa y no suelta, que no da respiro. Hay una tensión
sostenida, una expectativa que no se rompe nunca, como si el espectador
estuviera también ahí, al borde de ese mar, esperando algo que no termina de
llegar —o que puede llegar de la peor manera. La historia avanza como una red
lanzada al mar, esperando su peso. El público queda suspendido en ese tiempo,
en ese borde, acompañando cada deriva.
Lo más potente es la transformación constante. Schiapacasse no cambia de personaje: se vuelve territorio donde todos suceden. Los deja atravesarlo, los expone, los humaniza en sus luces y sus sombras. Y en ese tránsito, logra que también nosotros los veamos, casi como si pudiéramos tocarlos.
Hay en este trabajo una crudeza que no lastima, una belleza
áspera –necesaria- y una poesía que no acicala: conviven, tensan, respiran
juntas. “Segunda Princesa” es una actuación delicada y un relato que se
sostiene de principio a fin en estado de expectación. Un recordatorio de que,
cuando hay verdad, el teatro no necesita nada más que un cuerpo dispuesto a
arder.
Stella Matute
Abril, 2026
Tenerte al Tanto
QUIENES LO HACEN:
Autor: Alejandro Schiappacasse
Actor: Alejandro Schiappacasse
Vestuario y Escenografía: Paula Molina
Diseño de luces: Lucas Orchessi
Asesoramiento artístico: Carlos Belloso
Asistencia de dirección: Arturo Leone
Prensa: Adriana Schottlender
Dirección general: Alejandro Schiappacasse
DOMINGOS DE ABRIL A LAS 20 HS
El Camarín de las Musas
Mario Bravo 960
martes, 31 de marzo de 2026
Viajar para decir, amar para callar: VELADO AMOR VIAJERO
Hay espectáculos que llegan como una confidencia. Y Velado amor viajero es, justamente, eso: una historia que se dice a media voz, pero que resuena con una profundidad inesperada.
Escrita y dirigida por Amancay Espíndola, a partir de la novela Dos palabras de Cynthia Cordi, la obra reconstruye la vida de Ada María Elflein (1880-1919), la primera mujer en integrar la redacción de un diario en Argentina, nada menos que La Prensa, territorio de varones.
Pero lejos de una biografía ilustrativa, lo que aquí se despliega es una trama sensible sobre lo que una mujer puede —o no— permitirse sentir en una época que la empuja a correrse de sí misma para poder existir.
Desde el ingreso a la sala, la escenografía —corpórea, precisa, de una belleza austera— predispone al viaje. Todo está ahí para que la historia suceda: el tiempo, la atmósfera, el pulso de una época. El vestuario acompaña con un criterio exquisito, y lo sonoro —producido en escena por las propias actrices— aporta una textura íntima, casi secreta, como si el sonido, la música, los ruidos cotidianos también eligieran no decirlo todo.
Las actuaciones son de una fineza notable. Marilú Diz se despliega en tres personajes con una versatilidad admirable, e incluso canta y toca la guitarra; Alejandra López Molina construye una Mary Kenny sensible, cálida y precisa; y Anabella Valencia encarna a Ada con una delicadeza que conmueve: su cuerpo parece debatirse constantemente entre el deseo y la contención.
Y es ahí donde la obra encuentra su núcleo más potente: en ese amor velado. En lo que se dice y en lo que se calla. En esa tensión íntima de una mujer que, siendo profundamente disruptiva en lo social y en lo profesional, no logra —o no puede— asomarse del todo a sus propios sentimientos. ¿Teme? ¿Se protege? ¿Protege a Mary? ¿Se resguarda del mundo o de sí misma?
Velado amor viajero no responde estas preguntas. Y en ese gesto radica su belleza. Porque hay historias que no necesitan ser dichas en voz alta para ser comprendidas. Basta con que alguien, en escena, se anime a sostener el susurro. Y alguien, en la platea, a escucharlo.
QUIÉNES LO HACEN:
Autora: Amancay Espíndola (a partir de la novela Dos
Palabras de Cinthia Cordi)
Actrices: Marilú Diz, Alejandra López Molina, Anabella
Valencia
Vestuario y escenografía: Teatro Nacional Cervantes,
Jorgelina Herrero Pons
Iluminación: Leandra Rodríguez
Video: Lorena Lemos
Fotografía: Ana Maria Ferrari
Asistencia De Producción: Carolina Lopez
Asistencia de dirección: Mateo Castelli
Utilería: Teatro Nacional Cervantes
Prensa: Adriana Schottlender
Producción: Grupo Estable El Popular
Grafica: Walter Cesar Remus
Coreografía: Silvina Perez
Dirección: Amancay Espíndola
TEATRO EL POPULAR
Chile 2080 - CABA
Sábados - 18:00 hs
lunes, 9 de marzo de 2026
ENTRE EL GRITO Y EL SILENCIO, LA VERDAD DE LA DENUNCIA

El reestreno de EL GRITO Y EL SILENCIO, de Selva Palomino, abrió la Temporada 2026 de Andamio ’90 con la intensidad que solo el buen teatro sabe provocar: esa mezcla de conmoción, pensamiento y belleza que deja al espectador horadado por lo que acaba de ver.
La obra propone un territorio delicado y urgente. Un espacio donde aquello que muchas veces se calla —por miedo, por dolor o por imposición del poder— encuentra finalmente un cauce para decirse. En ese cruce entre lo que se grita y lo que se calla, entre lo visible y lo oculto por la historia, la dramaturgia de Palomino construye una trama que se asoma a una zona incómoda de nuestro pasado. Allí, las voces silenciadas de mujeres jóvenes y las preguntas de quienes buscan su origen abren una grieta en el relato oficial. Sin subrayados ni golpes bajos, la obra deja entrever cómo la violencia ejercida desde el poder puede marcar destinos, cuerpos y generaciones.
En el centro de ese dispositivo están Gabriela Villalonga y Luciana Procaccini, dos intérpretes que sostienen el espectáculo con actuaciones memorables. Ambas despliegan un notable trabajo de composición, transitando diversos personajes y perspectivas que van revelando, pieza a pieza, el complejo rompecabezas de la historia. Incluso encarnan, desde miradas opuestas, la figura masculina que condensa el abuso de poder: una presencia que aparece filtrada por la memoria, el dolor y la búsqueda de verdad. El resultado es un juego escénico de gran intensidad, donde cada cambio de registro amplía el sentido de lo que se narra.
La dirección de Fabi Maneiro se destaca por su inteligencia y sensibilidad. Con una puesta delicada, precisa y a la vez contundente, Maneiro entiende que la potencia de esta obra está en lo esencial. Nada sobra, nada busca imponerse por exceso. Cada gesto, cada pausa, cada grito, cada silencio parece pensado para permitir que el texto y las actuaciones respiren y desplieguen toda su fuerza.

Un trabajo sólido, sensible y profundamente humano.
Un espectáculo absolutamente recomendable.
QUIÉNES
LO HACEN:
Autora:
Selva Palomino
Actúan:
Luciana Procaccini, Gabriela Villalonga
Vestuario:
Jorge Hirschfeld
Sombreros:
María Auzmendi
Edición
de sonido: Ariel Piccinali
Asistencia,
fotografía y diseño gráfico: Iván Lifschitz
Prensa:
Daniel Franco
Producción,
puesta en escena y dirección: Fabi Maneiro
ANDAMIO
'90
Paraná
660 - CABA
Teléfonos:
1130277499 / 4373-5670
Viernes
- 20:00 hs



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