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jueves, 14 de mayo de 2026

El abrazo de Osmar Nuñez y el corazón de Lorca


Escuchar la palabra de Federico García Lorca siempre es una forma de resistencia. Una resistencia delicada, amorosa, profundamente humana. En tiempos donde todo parece empujar hacia la velocidad, el cinismo y la crueldad, volver a encontrarse con esa escritura tan llena de belleza y de dolor produce algo parecido al alivio.

Eso sucede en Con Federico, el espectáculo de Analía Fedra García protagonizado por Osmar Nuñez con intervenciones de la propia dramaturga y directora. Y sucede desde el primer minuto.

Lorca aparece en toda su dimensión: el poeta, el dramaturgo, el hombre herido, el irónico, el artista que piensa el amor, la muerte, el deseo, la soledad y también el sentido del arte. Qué valiosa resulta la decisión de Analía Fedra García de alternar entre distintas formas de su escritura: cuentos, poesía, escenas teatrales, conferencias, discursos. Ese recorrido no solamente enriquece el espectáculo, sino que le otorga un ritmo permanente, una respiración sensible que evita cualquier solemnidad.

Y en el centro de todo está Osmar Nuñez.

¡Ay, Osmar Nuñez! 

Cuánto talento. Cuánta palabra bien dicha. Qué maravilla verlo atravesar esos textos con semejante verdad. Hay intérpretes que parecen “decir” a los autores y otros que los encarnan hasta volverlos presentes. Osmar pertenece a estos últimos. Habita a Lorca con una profundidad conmovedora, pero también con una enorme sencillez. Sin excesos. Sin artificios. Apenas un actor inmenso dejando pasar la poesía a través de su cuerpo.

Y allí, como un contrapunto, aparece Analía Fedra García en escena. Sus intervenciones airean los climas cuando la oscuridad lorquiana se vuelve demasiado densa. Introduce humor, ternura, cercanía. Le recuerda al público que también se puede respirar dentro del dolor. Ese equilibrio entre emoción y liviandad vuelve al espectáculo especialmente amable. Y qué hermoso es poder usar esa palabra: amable.

Porque Con Federico es un gran espectáculo y también es un abrazo. Una invitación a detenerse un rato y dejarse acariciar el pecho y permitir que la belleza haga su trabajo silencioso sobre el alma.

Stella Matute
Mayo, 2026
Tenerte al Tanto

QUIÉNES LO HACEN

Textos: Federico García Lorca
Dramaturgista: Analía Fedra García
Actor: Osmar Nuñez
Música original y diseño de sonido: Miguel Angel Pesce
Realización de vestuario: Candela Mac Lennan
Realización de objetos: Carlos Miguel Sosa, Sol Scheifer
Diseño de iluminación:Marco Pastorino
Asistencia de dirección:Tomás Scheifer
Dirección: Analía Fedra García

CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN
Corrientes 1543
Viernes - 21:00 hs

miércoles, 17 de agosto de 2022

Stefano, la potencia de nuestros ancestros

 

Mis cuatro abuelos eran españoles. Los cuatro llegaron a “l´América” por separado y cargados de ilusiones entre 1905 y 1909. Por esas cosas de la inmigración, los cuatro viajaron casi mil kilómetros entre el Puerto de Buenos Aires y una tierra promisoria llamada Mendoza. Los cuatro fueron casi fundadores de San Rafael, lugar donde yo, muchos años más tarde, nací.

Mi abuelo paterno se suicidó a los 33 años y su mujer lo siguió muy poco después, dicen que de tristeza. Dejaron tres hijos pequeños. Uno de ellos fue mi padre, que se quedó huérfano a los seis años. A mi padre lo adoptaron otros inmigrantes españoles que ya eran padres de cuatro varones y una mujer, que luego fue mi madre. Sí, mi padre y mi madre, hijos de inmigrantes, se criaron casi como hermanos dentro de una comunidad endogámica que se sostenía en las tristezas que la emigración primero y la inmigración después dejan como huellas imborrables. Mi abuela materna también se quedó viuda muy joven y  fue la que más sobrevivió a esas tristezas que la horadaban. Sin perder nunca su acento castizo siempre hablaba de su tierra, del hambre, de la desesperanza, del viaje en barco, de la pérdida de unos de sus hermanitos en el puerto, al que no volvió a ver nunca más, y del comienzo de la nueva vida en ese pueblo argentino que la había recibido y que ella amaba.

Emigración. Inmigración. ¿De cuántas tragedias, de cuántas ilusiones perdidas, de cuántas familias destrozadas, hablamos cuando hablamos de estas cosas? ¿De cuántas esperanzas, de cuánto esfuerzo, de cuánta lucha, de cuánta frustración?

La obra teatral “Stefano”, de Armando Discépolo, está escrita en 1928. Y narra mucho de lo que narraba mi abuela, pero en una familia italiana. La ilusión, la esperanza, la frustración, el fracaso, la muerte prematura. Muerte decidida o prepotente, da lo mismo.

Siempre es una ilusión y un desafío de los grandes para un elenco encarar la puesta en escena de “un Stéfano”, y si además es en el territorio del teatro independiente, ese desafío se agranda en forma desmesurada. Y la ilusión también. Ilusión y desafío parecidos a aquellos de los inmigrantes que poblaron esta tierra en los comienzos del siglo XX y que tan bien retrata Discépolo en sus obras.

La versión que se está ofreciendo todos los sábados en el Teatro La Máscara atesora esa  ilusión y supera el desafío. 

Osmar Nuñez a cargo de la dirección y puesta en escena logra atravesar tiempos y espacios y hace que Stéfano sea un hombre de 1928 y al mismo tiempo uno que camina hoy nuestras calles. Y también su exquisita batuta hace que todos los instrumentos humanos que habitan ese escenario suenen en una misma frecuencia, y actrices y actores no desafinen nunca. Todo el elenco suena en una armónica melodía.

Jorge Paccini y Elena Petraglia encarnando a María Rosa y Don Alfonso, se calzan al eterno e indisoluble matrimonio que pareciera moverse en una coreografía sin fisuras. El dúo le pone el tono justo al grotesco y la tragedia en el comienzo del espectáculo y diseña el camino para que el resto del elenco lo recorra con soltura.

Párrafo aparte para Norberto Gonzalo que carga con el peso de la complejidad de ese personaje protagónico y la alegría de su sueño cumplido. Ha encontrado, sin dudas, en Stefano al personaje exacto para calzarle su piel y su alma. Lo encara con una sensibilidad que emociona. Parecería que su extensa trayectoria actoral se ha puesto al servicio de esta criatura que atraviesa a la platea con su tragedia.

Osmar Nuñez, nuestro inmenso actor, ha elegido para dirigir este espectáculo un equipo que entendió su propuesta y la potenció; la escenografía y vestuario de Alejandro Mateo le aporta belleza al dolor gris de esa historia que sucedió comenzando el siglo XX y se extiende hasta el transcurso de estos atribulados tiempos que vivimos. La puesta y la dirección de actores de un director que es actor, devienen en un gran espectáculo en el que priman la sencillez y la nobleza.

Cuando la luz comenzó a bajar sobre el escenario y los acordes finales de los delicados arreglos musicales de Gerardo Amarante sonaron, entre lágrimas vi como mis cuatro abuelos se abrazaban emocionados en el fondo del escenario, detrás de esa foto final de la familia de Stefano.

Stella Matute
Agosto, 2022

FICHA ARTÍSTICO/TÉCNICA:

Autor: Armando Discépolo

Elenco: Norberto Gonzalo, Patricio Gonzalo, Pablo Mariuzzi, Jorge Paccini, Elena Petraglia, Paloma Santos, Lucas Soriano, Maria Nydia Ursi-Ducó

Diseño de vestuario y escenografía: Alejandro Mateo

Diseño de luces: Cristina Lahet

Fotografía: Ana Maria Ferrari

Diseño gráfico: Leandro Correa

Asistencia artística: Mónica Benavidez

Asistencia de dirección: Ruth Scheinsohn

Prensa: Marcos Mutuverría

Arreglos musicales: Gerardo Amarante

Producción ejecutiva: Claudia Díaz

Dirección: Osmar Nuñez

TEATRO LA MÁSCARA - Piedras 736- CABA - Reservas: 4307-0566

Sábados 21 hs. 


lunes, 8 de febrero de 2021

Un puzzle que nos rompe la cabeza

 

Veintiuna obras son seleccionadas entre 1540 obras. Sin duda esas veintiuna obras tiene gran mérito. Una de esas obras es "Puzzle", de Omar Lopardo y después de haber visto el espectáculo sé que tiene muchísimo más que un gran mérito. Es una obra que merece ese premio y muchos otros.

Dos hombres llegan al mismo tiempo a un banco de plaza. Los dos consideran que ese banco les pertenece. Nunca antes se han visto. Pero muy pronto descubren que se conocen mucho más de lo que pueden imaginar. La memoria les irá jugando una mala pasada –o buena, depende desde dónde miremos- y se les irá develando la historia propia y la del otro, que no es la misma pero es igual. ¿Son dos? ¿Es uno? ¿Son ellos? ¿O somos nosotros? Tal vez no tiene importancia, o la tiene toda, porque son un universo todo y desde ese universo hablan de la vida, de la verdad, de la mentira, de los engaños, de la burla, de los desencantos, de la identidad, de lo expuesto, de lo oculto…  y de la justicia en todas sus formas –formal, divina, por mano propia-.

Un texto intenso, misterioso, inquietante -con reminiscencias de Beckett, Sartre, Ionesco-, con chispazos de humor, que encontró en Santiago Doria a su director ideal. Una puesta bella y minimalista, que cuenta no sólo a través de la palabra sino de los objetos, los colores, las luces, los sonidos. Impecables trabajos de escenografía, vestuario, luces y música en manos de Daniel Feijoò, Laura Singh, Roberto Traferri y Martín Bianchedi respectivamente. Un espectáculo bordado a mano, estilo exquisito tan propio de Doria.  


Párrafo aparte, obvio, para las dos descomunales actuaciones, que se entregan con pasión a la difícil propuesta tanto de texto como de dirección. Esteban y Marcos tienen en Osmar Nuñez y Jorge Suárez sus cuerpos y sus almas. Sus encarnaduras precisas. Dos trabajos de una sensibilidad mayúscula. Un ir y venir cómodo -que incomoda- de la palabra al sentimiento, del sentimiento al desgarro.

Del otro lado de la pantalla –el espectáculo se ofrece desde la plataforma digital del Teatro Nacional Cervantes- las y los espectadores se reflejarán en espejos deformes mientras se preguntan cuánto de cada uno de esos dos personajes vive –y muere- en cada uno de nosotros.

Stella Matute


Ficha técnico-artística:

Autor: Omar Lopardo

Actores: Osmar Núñez y Jorge Suárez

Producción: TNC: Marcelo Dorto

Asistencia de dirección: TNC: Esteban De Sandi

Música: Martín Bianchedi

Iluminación: Roberto Traferri

Vestuario: Laura Singh

Escenografía: Daniel Feijóo

Dirección: Santiago Doria

Disponible aquí: https://www.youtube.com/watch?v=6cL0EzVqu4I
Duraciòn: 51 minutos.

lunes, 28 de abril de 2014

El ángel de la culpa, en El Picadero

Un espectáculo de gran factura, excelentemente dirigido por Dora Milea. Dos grandes actuaciones de Walter Bruno y Osmar Nuñez, contenidos por un equipo técnico de lujo.



SINOPSIS
Un detective es asignado para investigar el homicidio de un hombre. Las evidencias parecen irrefutables y las circunstancias son el pretexto para aligerar la conciencia. "Estamos siempre vagando por el infierno y quieren que seamos puros".

DETALLE
El Ángel de la culpa, es una obra del reconocido dramaturgo chileno Marco Antonio De La Parra, que sumerge al espectador en un thriller psicológico, poniendo al descubierto el alma del Hombre. Un material que se inscribe en el marco de la violencia urbana y la soledad, abriendo distintos interrogantes sobre la existencia. Un texto que prueba la destreza y conocimiento profundo del autor sobre la condición humana.

Ficha técnico artística
Autor: Marco Antonio De La Parra
Actúan: Walter Bruno, Osmar Nuñez
Escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Realización de escenografia: Manuel Escudero
Música original: Julieta Milea
Fotografía: Akira Patiño
Diseño gráfico: Javier Garcia, Diego Medvedocky
Asistente de producción y dirección: Andrea Giglio
Prensa: Simkin&Franco
Dirección: Dora Milea

LUNES 20.30 hs.
DOMINGOS 18 hs. 


TEATRO EL PICADERO
Pasaje Santos Discepolo 1857 
C.A.B.A.