martes, 23 de junio de 2026

CARICIAS: un espejo sin refugios ni concesiones

Hacer teatro independiente en la Argentina de hoy ya supone una dosis importante de obstinación. Hacerlo con un elenco numeroso es casi una proeza. Y elegir, además, hablar de aquello que una sociedad preferiría no mirar demasiado de cerca es un acto de convicción artística y de valentía que merece ser destacado. "CARICIAS", de Sergi Belbel, en versión y dirección de Andrés Bazzalo, reúne esos tres desafíos. Y los asume sin especular.

La estructura de la obra es tan sencilla como implacable: dos personajes en escena dan paso a otros dos, que a su vez habilitan el encuentro siguiente, construyendo una cadena humana que avanza inexorablemente hasta cerrar el círculo en un final tan inevitable como perturbador. En ese recorrido, Belbel desnuda las zonas más oscuras de los vínculos humanos: la violencia, la indiferencia, la crueldad, el desamparo y la incapacidad de escuchar al otro.

Bazzalo apuesta a una puesta austera, inteligente y precisa, sostenida por un equipo técnico que acompaña sin distraer. Nada sobra. Nada falta. La atención permanece siempre puesta en los vínculos y en un texto que, escrito hace décadas, parece dialogar de manera inquietante con muchas de las heridas contemporáneas.

Uno de los mayores logros del espectáculo es la solidez de su elenco. Numeroso, homogéneo y comprometido, logra sostener un delicado equilibrio entre la intensidad emocional y la verdad escénica, evitando cualquier tentación de subrayado.


"CARICIAS" no ofrece refugios. Tampoco busca agradar. Va al hueso. Va directo al núcleo de aquello que nos constituye como sociedad y como individuos. No se refugia en metáforas tranquilizadoras ni ofrece respuestas cómodas. Por momentos resulta incómoda. Por momentos cruel. Pero también atrapa. Y precisamente por eso resulta necesaria.


No es de esas obras de las que uno sale liviano. Pero sí de las que siguen trabajando por dentro cuando las luces de la sala ya se apagaron. Porque el verdadero impacto de Caricias no está sobre el escenario: está en el espejo que deja encendido frente a cada espectador. Ese espejo que nos obliga a pensar. Ese espejo que nos enfrenta con aquello que muchas veces preferiríamos no ver.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Junio, 2026


QUIÉNES LO HACEN: 

Autor: Sergi Belbel

Versión: Andrés Bazzalo

Elenco: Daniel Alvaredo, Julian Chertkoff, Mariana Cinat, Adriana Dicaprio, Martin Dodera, Silvia Kalfaian, Felipe Mariuzzi, Poppy Murray, Jorge Prado, Paula Rubinsztein, Joaquín Sequeira Vega

Diseño de vestuario: Adriana Dicaprio

Diseño de escenografía: Alejandro Mateo

Diseño de luces: Soledad Ianni

Asistencia de dirección: Brisa Libertad Hunglinger

Producción ejecutiva: Poppy Murray

Dirección general: Andrés Bazzalo


DÓNDE LO HACEN: 

EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034 CABA
Domingos a las 20:00 hs


domingo, 21 de junio de 2026

NICANDRO Y ALDA: CUANDO EL AMOR HEREDA FUTURO

 

"Nicandro y Alda", escrito por Amancay Espíndola y dirigido con delicadeza exquisita por Virginia Lombardo, pertenece a esa categoría poco frecuente de obras que logran abrazar al espectador mientras le hablan de aquello que también le pertenece.

La obra nace a partir de un hallazgo: un paquete de cartas de amor que el padre de Amancay le escribió a su madre. Pero lo que podría haber sido apenas una reconstrucción biográfica se transforma en algo mucho más profundo. Porque cuando una historia es contada con honestidad, deja de ser privada. Y entonces la vida de una familia se vuelve espejo de muchas otras vidas.

Podríamos decir que Amancay realiza un trabajo de sanación de linaje. Y quizá nos quedaríamos cortos. Porque lo que sucede en escena se parece mucho a una constelación familiar hecha teatro. Allí conviven generaciones, deseos, mandatos, silencios y valentías. Allí están la abuela, la madre y la hija. Allí está el amor oculto de dos jóvenes que desafían circunstancias y distancias. Allí está la mujer que sostuvo cuando sostener implicaba enfrentarse a las convenciones de una época. Y allí está también la hija, observando todo desde el presente, intentando comprender de qué materiales está hecha su propia historia.

El resultado es profundamente conmovedor.

Carlo Argento construye un Nicandro inolvidable. Su presencia tiene la nobleza de aquellos hombres formales de una época, pero capaces de escribir cartas de amor sin vergüenza y sin cinismo. Enamora desde la ternura, desde la espera y desde una sensibilidad que hoy parece insurrecta.

Coni Marino encarna a Alda con una delicadeza que conmueve. Su trabajo permite ver a una mujer -bellísima- atravesada por el amor, pero también por las circunstancias y las renuncias que toda época impone.

María Nydia Ursi Ducó interpreta a esa abuela socialista, fuerte y amorosa, capaz de acompañar a su hija aun cuando el mundo le indicaba otro camino. Su personaje funciona como una columna ética y afectiva que atraviesa toda la obra.

Y Amancay Espíndola realiza una tarea singular: se interpreta a sí misma. Pero no desde el exhibicionismo autobiográfico, sino desde una búsqueda profundamente artística. Es protagonista y observadora al mismo tiempo. Testigo y heredera. Su presencia tiene algo de danza y algo de evocación. Habita el escenario como quien recorre un sueño. Es etérea y corpórea a la vez. Parece flotar entre recuerdos mientras intenta atrapar aquello que el tiempo amenaza con borrar.

La dirección de Virginia Lombardo merece un párrafo aparte. Porque en "Nicandro y Alda" nada parece librado al azar. Cada movimiento, cada silencio, cada transición está cuidadosamente trabajado. La sensación es que incluso los papeles que vuelan obedecen a una lógica poética precisa. Como si la directora hubiera cuidado hasta la forma en que se arrugan las hojas que representan algunas de esas cartas rescatadas del fondo de un placard, enlazadas durante décadas por una simple liga de seda. El vestuario, la escenografía y la utilería tienen el bello sello del siempre sensible Alejandro Mateo

La belleza del espectáculo no reside únicamente en lo que cuenta, sino en cómo lo cuenta. Hay algo onírico en su construcción, algo que pertenece al territorio de los recuerdos y de los sueños. Y, sin embargo, todo resulta profundamente verdadero.

La gacetilla dice que desde 1937 hasta hoy Nicandro y Alda atraviesan el tiempo en un vagón postal. Es una hermosa definición. Pero quizá podría agregarse otra: también atraviesan nuestros corazones.

En tiempos perforados por la velocidad, la fragmentación y los vínculos descartables, "Nicandro y Alda" se atreve a hablar del amor. Sin ironía ni crítica sino como una fuerza capaz de sanar, de unir generaciones y desafiar épocas. Y ese gesto, lejos de ser ingenuo, resulta hoy profundamente revolucionario.

Porque hay historias que no sólo se cuentan. Hay historias que reparan. Y esta es una de ellas.

Stella Matute
Junio ´26
Tenerte al Tanto


QUIÉNES LO HACEN: 

Autora: Amancay Espíndola
Elenco: Carlo Argento, Amancay Espíndola, Coni Marino, Maria Nydia Ursi Ducó
Vestuario y escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Mariano Cossa
Asistencia de dirección: Brizna De Luz Martinez
Prensa: Natalia Bocca
Productor asociado: Pablo Paissanidis
Dirección: Virginia Lombardo


DÓNDE LO HACEN: 
PATIO DE ACTORES
Lerma 568 - CABA 
Sábados a las 18:00 hs