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martes, 11 de agosto de 2026

TELEFONISTAS: LA PLAZA SOMOS NOSOTROS

 

Me ha llevado unos días procesar lo que sentí y sentarme a escribir sobre TELEFONISTAS. Porque hay hechos históricos que parecen condenados a una extraña forma de clandestinidad. No están ocultos: ocurrieron, están documentados, tienen fecha, nombres, fotografías, muertos. Y, sin embargo, permanecen en algún borde del relato colectivo, como si nombrarlos le resultara incómodo a “alguien”.

El 16 de junio de 1955 es uno de ellos.

Ese día, aviones de la Armada Argentina, con participación de sectores de la Fuerza Aérea, bombardearon y ametrallaron la Plaza de Mayo y sus alrededores con el propósito de derrocar al gobierno constitucional y asesinar al presidente Juan Domingo Perón. Más de cien bombas cayeron sobre el centro de Buenos Aires. Hubo más de trescientos muertos y más de mil doscientos heridos. Un dato resulta todavía hoy estremecedor: de las más de trescientas víctimas fatales, sólo doce estaban dentro de la Casa Rosada. Las demás estaban afuera.

Trabajaban. Caminaban. Esperaban un colectivo. Iban a la escuela. Hacían un trámite. Cruzaban una plaza. Vivían.

TELEFONISTAS, escrita y dirigida por Martín Ortiz, se mete en ese acontecimiento brutal de una manera teatralmente inteligente: no comienza mirando las bombas. Mira la vida que todavía no sabe que las bombas están por llegar.

Las protagonistas son tres telefonistas de la Casa Rosada. Celeste Gerez, Carla Haffar y Luciana Procaccini –exquisitas las tres- construyen con enorme solidez ese pequeño mundo femenino hecho de conversaciones, risas, chismes, fastidios, complicidades, diferencias, ilusiones y pequeñas miserias. Llegan a trabajar como cualquier otro día. Y nosotros entramos con ellas en esa rutina.

Nos reímos. Ese detalle es fundamental.

Martín Ortiz no nos exige desde el comienzo la solemnidad de quien sabe que está frente a una página trágica de la Historia. Por el contrario: nos deja olvidar durante un rato lo que sabemos. Nos permite compartir la intimidad de esas mujeres, enternecernos, divertirnos con sus ocurrencias, reconocer los mecanismos universales de cualquier grupo de compañeros de trabajo.

La llegada del Coronel —excelente y sutil trabajo de Cristian Sabaz— altera ese ecosistema. Mano derecha del General, su presencia introduce otras tensiones y genera discordias.

Todavía nada parece demasiado grave. Pero algo empieza a filtrarse.

Entre los dimes y diretes aparecen las diferencias políticas, las pertenencias, los prejuicios, las lealtades. Y las traiciones. Y aquello que parecía apenas conversación cotidiana empieza a revelar que ninguna conversación cotidiana está completamente separada de la Historia. Hasta que la Historia entra. O, mejor dicho, cae del cielo.

El autor llama a TELEFONISTAS una “comedia trágica” y explica que su trabajo alrededor de la historia argentina parte de una pregunta: qué sigue viviendo hoy de aquello que alguna vez vivimos como país. Esa voluntad de hacer conversar pasado y presente está explícitamente en el origen de la obra.

Pero hay una decisión de puesta que, para mí, concentra toda su potencia: Las telefonistas están dentro de la Casa Rosada y allí hay un gran ventanal a Plaza de Mayo.

¿Pero qué hay realmente detrás de ese ventanal?

La platea. Es decir: nosotros.

De pronto ocurre algo extraordinario. Teatralmente, la Plaza de Mayo estamos siendo nosotros. Los espectadores somos esa multitud que está afuera. Y entonces la distancia tranquilizadora de los setenta y un años desaparece.

Porque cualquiera de nosotros podría haber estado allí aquel jueves 16 de junio de 1955. Y no hacía falta ser dirigente político, militante ni protagonista de nada. Bastaba con haber ido a un desagravio a la Bandera, cosa a la que –perversamente- habían convocado las Fuerzas Armadas. O estar yendo al trabajo, a la escuela, paseando. Esperando a alguien. Caminando por el centro. Bastaba con vivir.

Quizás ésa sea una de las cosas más inquietantes que puede producir el teatro cuando decide trabajar con la memoria: devolverle cuerpo a aquello que los libros inevitablemente convierten en cifras.

“Más de trescientos muertos” es un dato. Una persona sentada en una platea es un cuerpo. Y cuando la Plaza de Mayo es esa platea, los muertos dejan de ser “aquellos”. Podríamos haber sido nosotros.

Podemos ser nosotros.

Y allí TELEFONISTAS deja definitivamente de ser una obra sobre 1955. Porque sería demasiado cómodo pensar la violencia política únicamente como una bomba que cae de un avión.

No se trata de equiparar acontecimientos ni de decir que un decreto es una bomba. Se trata de preguntarnos cuántas maneras existen de atacar aquello que pertenece a una comunidad. Cuánto daño puede producirse también desde un escritorio, mediante decisiones administrativas, presupuestarias o políticas que recaen sobre cuerpos concretos. Los nuestros.

En la Argentina de hoy perdemos recursos para la salud, la educación pública, las jubilaciones y las prestaciones destinadas a personas con discapacidad. Y hace apenas unos días, el Decreto 687/2026 dispuso formalmente la disolución del Coro Nacional de Niños.

Son discusiones distintas, con dimensiones y violencias que no deben confundirse con las de 1955. Pero el teatro permite formular esa pregunta.

¿Desde dónde llegan hoy las cosas que caen sobre nosotros?

Tal vez por eso importa tanto recordar aquel 16 de junio.

Porque también resulta inquietante que semejante acontecimiento no ocupe todavía en nuestra memoria colectiva el lugar proporcional a su atrocidad: fuerzas militares argentinas bombardeando una ciudad argentina y atacando a su población civil desarmada. El propio sitio oficial dedicado al episodio señala el carácter excepcional de que integrantes de las Fuerzas Armadas de un país bombardearan a su propia población con el objetivo de sembrar terror y tomar el poder.

Y frente a los silencios de la Historia aparece el Teatro. No necesariamente para reconstruir aquello como un museo. Puede hacerlo desde tres mujeres atendiendo teléfonos. Desde un chisme. Una risa. Un enojo. Un hombre entrando a una oficina. Desde la absoluta insignificancia de un día cualquiera que, sin que nadie pueda advertirlo, está a punto de dejar de ser un día cualquiera y modificar la vida para siempre.

Tal vez la enorme virtud de Telefonistas sea no mostrarnos primero las bombas sino aquello que las bombas destruyen: la conversación, el trabajo, la amistad, la rutina, la vida.

Cuando terminó Telefonistas no tuve la sensación de haber mirado hacia 1955. Tuve la incómoda sensación de haber mirado por una ventana. Y de descubrir que, del otro lado, estábamos nosotros. En esa Plaza de Mayo devenida en platea, estábamos nosotros. Y ésa es una imagen difícil de olvidar.

Stella Matute
Agosto´26
Tenerte al Tanto


QUIÉNES LO HACEN: 

Autor: Martin Ortiz

Actúan: Celeste Gerez, Carla Haffar, Luciana Procaccini, Cristian Sabaz

Voz en Off: Carolina Guevara

Vestuario y escenografía: Jorgelina Herrero Pons

Diseño de maquillaje y peinados: Silvia Zavaglia

Música original: Rony Keselman

Diseño De Iluminación: Eduardo Safigueroa

Asistencia de dirección: Violeta Ortiz Laski

Prensa: Paula Simkin

Dirección: Martin Ortiz


DÓNDE LO HACEN: 

CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN

Corrientes 1543 - CABA

Los viernes a las 20:30 hs - Hasta el 25/09/2026

lunes, 24 de junio de 2024

UNA CLASE QUE SON VARIAS, Y UN HOMENAJE MERECIDO

 

“El teatro es reserva de la vida,
en gesto de aprecio y celebración de sí misma.
Es el espacio de la dignidad del hombre.”

(Alejandro Robino, Clase Póstuma)

"CLASE PÓSTUMA (parodia amorosa)", escrita y dirigida por Alejandro Robino, es una joya teatral que resplandece en cada uno de sus aspectos, llevándonos a  un viaje por el  tiempo y el arte de la actuación. La obra, protagonizada por un Claudio Gallardou magistral, se presenta como un juego de teatro dentro del teatro, una metanarrativa que rinde un conmovedor homenaje al gran maestro Juan Carlos Gené, sin dudas uno de nuestros referentes más importantes en el territorio teatral argentino y latinoamericano.

Gallardou, con su presencia escénica arrolladora y su talento indiscutible, encarna (y digo “encarna”) al gran Maestro (a la vez que construye un personaje independiente de toda posible “imitación”) cuya pasión por el teatro y sus enseñanzas burlan y  trascienden la muerte. Su interpretación es un testimonio vivo de la influencia eterna de Gené sobre sus discípulos y del legado inmortal del arte. Acompañado por un elenco impecable, sin fisuras en su desempeño, la obra se convierte en un vibrante taller donde los actores van desarrollando, en escenas de diferentes obras teatrales, un crecimiento actoral palpable y emocionante.

Cada miembro del elenco aporta una energía única y un genio que se amalgama perfectamente en la narrativa, haciendo que el espectador se sumerja en un mar de emociones y reflexiones. Las escenas elegidas (Ricardo III, Casa de muñecas,  M’greet y Hamlet) -, reinterpretadas con ingenio y frescura, no solo destacan la versatilidad de las actrices y los actores, sino también la riqueza del teatro como medio de expresión, enseñanza y aprendizaje.

Alejandro Robino se ha dado un gran gusto, sin duda alguna, rindiendo su homenaje con gran conocimiento de la sabiduría del Maestro.

"CLASE PÓSTUMA (parodia amorosa)" es, en esencia, una reflexión profunda sobre el teatro, la vida y la muerte. Nos invita a considerar la efímera naturaleza de la existencia y el poder perdurable del arte. A través de una parodia amorosa, nos muestra que el teatro es un reflejo de nuestras vidas: lleno de pasión, drama, y, sobre todo, amor.

Los distintos rubros -escenografía, vestuario, diseño de luces, música original y coreografía- suman por igual a la belleza general del espectáculo. 

La obra es un tributo sentido a Juan Carlos Gené, cuyo espíritu se siente en cada rincón del escenario, y también es una celebración del teatro como un arte vivo que nos conecta con lo más profundo de nuestra humanidad. Con “lo sagrado”, al decir del Maestro.  "CLASE PÓSTUMA (parodia amorosa)" es una experiencia teatral cálida y acogedora para quienes transitamos el camino del escenario pero que también, sin dudas, dejará una huella imborrable en el corazón de cada espectador.

Stella Matute
Junio, 2024

FICHA:

Autor: Alejandro Robino
Elenco: Anita Balduini, Enrique Dumont, Claudio Gallardou, Celeste Gerez, Mario Petrosini, Natalia Santiago, Manuel Vignau
Diseño de vestuario: Paula Santos
Diseño de escenografía: Cecilia Zuvialde
Música original: Diego Rodriguez
Diseño De Iluminación: Soledad Ianni
Diseño de coreografia: Damián Malvacio
Director asistente: Ezequiel Martelliti
Dirección: Alejandro Robino

 

TEATRO SAN MARTIN
Av. Corrientes 1530 - CABA
Teléfonos: 0800-333-5254
Web: http://complejoteatral.gob.ar/
De miércoles a domingos, 19.30


martes, 23 de julio de 2013

Se estrena en El Búho "Más frágil que el silencio"

Vuelve “Más frágil que el silencio”, la obra de Daniel Zaballa
ganadora del Concurso  “Teatro x la Justicia” que obtuvo
gran repercusión de público y crítica.

“Más frágil que el silencio” fue parte de la 7ma. edición de Teatro x la Justicia 2013.. Dada esa enorme repercusión que obtuvo en el público, este espectáculo debió agregar cinco funciones a las seis programadas por el Ciclo.
Ahora se presentará todos los lunes, a las 20.30 hs. en el Teatro El Búho, Tacuarí 215.

ESTRENO:
5 de Agosto, 20.30 hs.

FUNCIÓN DE PRENSA E INVITADOS ESPECIALES:
12 de Agosto, 20.30 hs.


Más frágil que el silencio
de Daniel Zaballa

con
Stella  Matute y Celeste Gerez

Dirección:
Tatiana Santana

Una vida construida sobre los escombros de la tragedia. Hay un secreto en sus cimientos que corroe. Un silencio que daña. Y finalmente se rompe en su fragilidad.
Un encuentro sin tiempo ni espacio. Intento de superar un dolor. Dolor íntimo y colectivo. La historia propia y la de todos.
 “Más frágil que el silencio” es una ceremonia. Es un homenaje. Es un acto de reparación. Desde el murmullo del recuerdo al alarido de la realidad.

Sofía y Emma. Emma y Sofía.
Dos hermanas. Un secreto. Un silencio.
Un encuentro más allá de la vida, más acá de la muerte.

FICHA TÉCNICA
Autor: Daniel Zaballa

Actrices: Stella Matute y Celeste Gerez

Música original: Rony Keselman
Escenografía: Natalia Epstein
Vestuario: Sol Romani
Luces: Santiago Schaerer
Fotografía y video: Fernando Musante
Asistencia de dirección: Eugenia Ruíz

Dirección: Tatiana Santana


Palabras de la Directora, Tatiana Santana
“Más frágil que el silencio” es el nombre de la obra escrita por Daniel Zaballa. “Teatro x la justicia” el ciclo que nos contuvo en nuestro estreno.
Silencio y Justicia son dos términos que, en principio, se contraponen pero están íntimamente ligados. En silencio, no hay justicia posible.
La obra trata de un silencio que es muchos silencios (el de una familia, el de un país, el de los opresores y el de los oprimidos, el del pasado y el del presente, el del amor y el del odio). Un silencio que destruye, amarga y enloquece. Pero el silencio tiene límites y es gracias a su fragilidad y a su inevitable quiebre, que la
Justicia se hace presente.
Tener la oportunidad de participar en aquel ciclo ha sido un honor para mí. Y es un honor también compartir esta experiencia con artistas y seres humanos como Stella Matute, Celeste Gerez, Rony Keselman, Natalia Epstein, Sol Romani, Santiago Schaerer y Eugenia Ruiz. Sólo tengo palabras de agradecimiento para el equipo del Teatro Tadrón por su generosidad, entrega y tenacidad para defender el teatro y la justicia. Y tendré las mismas palabras de agradecimiento para todo aquel que nos convoque a romper el silencio y
nos permita contar la historia de Sofía y Emma, que es la historia de todos nosotros.
¡Por más justicia y menos silencios!


Palabras del Autor, Daniel Zaballa
Este texto fue escrito en el transcurso de poco más de un año, en el que las imágenes fueron apareciendo y definiendo el primer borrador. A partir de ahí se sumó Luis Saez con quien seguí abriendo el texto, tachando, agregando hasta darlo por concluido, si es que puede darse por terminado un texto teatral. En este
proceso descubrí que una fotografía había disparado estas imágenes germinales.
Una foto de Alicia Rabinovich -desaparecida en 1976-, hermana mayor de Alejandra, cantautora y amiga. Todo cerró e incluso apareció otro texto que bajo el título de “Al cielo con las manos” es hoy otra obra sin estrenar.
Esta puesta en escena de Tatiana Santana toma la esencia del texto y pone de relieve cierta sensibilidad femenina, diría, que el texto respira y expresa a través de sensibles interpretaciones de Stella Matute y Celeste Gerez.
Ahora puedo decir que la obra está terminada porque vive en la escena.



Todos los lunes, 20.30 hs.
A partir del 5 de agosto.
TEATRO EL BÚHO
Tacuarí 215 – Tel.: Tel: 4342-0885
Entrada Gral.: $ 60.- Jubilados, estudiantes y grupos: $ 40.-