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martes, 11 de agosto de 2026

TELEFONISTAS: LA PLAZA SOMOS NOSOTROS

 

Me ha llevado unos días procesar lo que sentí y sentarme a escribir sobre TELEFONISTAS. Porque hay hechos históricos que parecen condenados a una extraña forma de clandestinidad. No están ocultos: ocurrieron, están documentados, tienen fecha, nombres, fotografías, muertos. Y, sin embargo, permanecen en algún borde del relato colectivo, como si nombrarlos le resultara incómodo a “alguien”.

El 16 de junio de 1955 es uno de ellos.

Ese día, aviones de la Armada Argentina, con participación de sectores de la Fuerza Aérea, bombardearon y ametrallaron la Plaza de Mayo y sus alrededores con el propósito de derrocar al gobierno constitucional y asesinar al presidente Juan Domingo Perón. Más de cien bombas cayeron sobre el centro de Buenos Aires. Hubo más de trescientos muertos y más de mil doscientos heridos. Un dato resulta todavía hoy estremecedor: de las más de trescientas víctimas fatales, sólo doce estaban dentro de la Casa Rosada. Las demás estaban afuera.

Trabajaban. Caminaban. Esperaban un colectivo. Iban a la escuela. Hacían un trámite. Cruzaban una plaza. Vivían.

TELEFONISTAS, escrita y dirigida por Martín Ortiz, se mete en ese acontecimiento brutal de una manera teatralmente inteligente: no comienza mirando las bombas. Mira la vida que todavía no sabe que las bombas están por llegar.

Las protagonistas son tres telefonistas de la Casa Rosada. Celeste Gerez, Carla Haffar y Luciana Procaccini –exquisitas las tres- construyen con enorme solidez ese pequeño mundo femenino hecho de conversaciones, risas, chismes, fastidios, complicidades, diferencias, ilusiones y pequeñas miserias. Llegan a trabajar como cualquier otro día. Y nosotros entramos con ellas en esa rutina.

Nos reímos. Ese detalle es fundamental.

Martín Ortiz no nos exige desde el comienzo la solemnidad de quien sabe que está frente a una página trágica de la Historia. Por el contrario: nos deja olvidar durante un rato lo que sabemos. Nos permite compartir la intimidad de esas mujeres, enternecernos, divertirnos con sus ocurrencias, reconocer los mecanismos universales de cualquier grupo de compañeros de trabajo.

La llegada del Coronel —excelente y sutil trabajo de Cristian Sabaz— altera ese ecosistema. Mano derecha del General, su presencia introduce otras tensiones y genera discordias.

Todavía nada parece demasiado grave. Pero algo empieza a filtrarse.

Entre los dimes y diretes aparecen las diferencias políticas, las pertenencias, los prejuicios, las lealtades. Y las traiciones. Y aquello que parecía apenas conversación cotidiana empieza a revelar que ninguna conversación cotidiana está completamente separada de la Historia. Hasta que la Historia entra. O, mejor dicho, cae del cielo.

El autor llama a TELEFONISTAS una “comedia trágica” y explica que su trabajo alrededor de la historia argentina parte de una pregunta: qué sigue viviendo hoy de aquello que alguna vez vivimos como país. Esa voluntad de hacer conversar pasado y presente está explícitamente en el origen de la obra.

Pero hay una decisión de puesta que, para mí, concentra toda su potencia: Las telefonistas están dentro de la Casa Rosada y allí hay un gran ventanal a Plaza de Mayo.

¿Pero qué hay realmente detrás de ese ventanal?

La platea. Es decir: nosotros.

De pronto ocurre algo extraordinario. Teatralmente, la Plaza de Mayo estamos siendo nosotros. Los espectadores somos esa multitud que está afuera. Y entonces la distancia tranquilizadora de los setenta y un años desaparece.

Porque cualquiera de nosotros podría haber estado allí aquel jueves 16 de junio de 1955. Y no hacía falta ser dirigente político, militante ni protagonista de nada. Bastaba con haber ido a un desagravio a la Bandera, cosa a la que –perversamente- habían convocado las Fuerzas Armadas. O estar yendo al trabajo, a la escuela, paseando. Esperando a alguien. Caminando por el centro. Bastaba con vivir.

Quizás ésa sea una de las cosas más inquietantes que puede producir el teatro cuando decide trabajar con la memoria: devolverle cuerpo a aquello que los libros inevitablemente convierten en cifras.

“Más de trescientos muertos” es un dato. Una persona sentada en una platea es un cuerpo. Y cuando la Plaza de Mayo es esa platea, los muertos dejan de ser “aquellos”. Podríamos haber sido nosotros.

Podemos ser nosotros.

Y allí TELEFONISTAS deja definitivamente de ser una obra sobre 1955. Porque sería demasiado cómodo pensar la violencia política únicamente como una bomba que cae de un avión.

No se trata de equiparar acontecimientos ni de decir que un decreto es una bomba. Se trata de preguntarnos cuántas maneras existen de atacar aquello que pertenece a una comunidad. Cuánto daño puede producirse también desde un escritorio, mediante decisiones administrativas, presupuestarias o políticas que recaen sobre cuerpos concretos. Los nuestros.

En la Argentina de hoy perdemos recursos para la salud, la educación pública, las jubilaciones y las prestaciones destinadas a personas con discapacidad. Y hace apenas unos días, el Decreto 687/2026 dispuso formalmente la disolución del Coro Nacional de Niños.

Son discusiones distintas, con dimensiones y violencias que no deben confundirse con las de 1955. Pero el teatro permite formular esa pregunta.

¿Desde dónde llegan hoy las cosas que caen sobre nosotros?

Tal vez por eso importa tanto recordar aquel 16 de junio.

Porque también resulta inquietante que semejante acontecimiento no ocupe todavía en nuestra memoria colectiva el lugar proporcional a su atrocidad: fuerzas militares argentinas bombardeando una ciudad argentina y atacando a su población civil desarmada. El propio sitio oficial dedicado al episodio señala el carácter excepcional de que integrantes de las Fuerzas Armadas de un país bombardearan a su propia población con el objetivo de sembrar terror y tomar el poder.

Y frente a los silencios de la Historia aparece el Teatro. No necesariamente para reconstruir aquello como un museo. Puede hacerlo desde tres mujeres atendiendo teléfonos. Desde un chisme. Una risa. Un enojo. Un hombre entrando a una oficina. Desde la absoluta insignificancia de un día cualquiera que, sin que nadie pueda advertirlo, está a punto de dejar de ser un día cualquiera y modificar la vida para siempre.

Tal vez la enorme virtud de Telefonistas sea no mostrarnos primero las bombas sino aquello que las bombas destruyen: la conversación, el trabajo, la amistad, la rutina, la vida.

Cuando terminó Telefonistas no tuve la sensación de haber mirado hacia 1955. Tuve la incómoda sensación de haber mirado por una ventana. Y de descubrir que, del otro lado, estábamos nosotros. En esa Plaza de Mayo devenida en platea, estábamos nosotros. Y ésa es una imagen difícil de olvidar.

Stella Matute
Agosto´26
Tenerte al Tanto


QUIÉNES LO HACEN: 

Autor: Martin Ortiz

Actúan: Celeste Gerez, Carla Haffar, Luciana Procaccini, Cristian Sabaz

Voz en Off: Carolina Guevara

Vestuario y escenografía: Jorgelina Herrero Pons

Diseño de maquillaje y peinados: Silvia Zavaglia

Música original: Rony Keselman

Diseño De Iluminación: Eduardo Safigueroa

Asistencia de dirección: Violeta Ortiz Laski

Prensa: Paula Simkin

Dirección: Martin Ortiz


DÓNDE LO HACEN: 

CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN

Corrientes 1543 - CABA

Los viernes a las 20:30 hs - Hasta el 25/09/2026

lunes, 18 de mayo de 2026

PROYECTO BERTA: la intemperie y la ternura

 

La intemperie no siempre es solamente el frío. A veces se disfraza de indiferencia. Y logra un frío mucho más profundo. La sensación de que nadie mira, de que nadie escucha, de que ciertas vidas quedaron definitivamente afuera del paisaje cotidiano. PROYECTO BERTA, escrita por Sonia Novello y Marcelo Valerga sobre un cuento de Novello,  y dirigida por Faty Arahuetese mete justamente en ese territorio incómodo y profundamente humano: el de quienes viven en la calle y sobreviven como pueden, cargando no solo con su propio abandono, sino muchas veces también con el abandono ajeno. Pero lo hace desde un lugar sensible y honesto, evitando golpes bajos y buscando humanidad allí donde el resto del mundo parece haber dejado de mirar.

Berta recoge perros. Los rescata, los alimenta, los protege como puede. Y también recibe los que otros abandonan en sus manos, casi como si ella fuera un refugio improvisado que nunca puede decir que no. Hay algo devastador en esa imagen: quienes tienen techo, comida y abrigo delegan en una mujer que no tiene nada la responsabilidad de seguir cuidando vidas. Y después siguen de largo.

El espectáculo trabaja sobre ese abandono social. Sobre el frío, el hambre, el deterioro físico y emocional de quienes quedan afuera de todo. Pero también sobre cierta dignidad silenciosa que persiste aun en medio del despojo.

En el centro de la escena está María Seghini, una actriz de enorme entrega y un instrumento expresivo muy poderoso. Hay en su trabajo una capacidad genuina para transitar registros, dolores y pequeños destellos de humor o ternura que sostienen gran parte de la propuesta. Su composición consigue una verdad que emociona, especialmente cuando la fragilidad del personaje se mezcla con ese amor inmenso hacia los animales que rescata.

PROYECTO BERTA es, sobre todo, un espectáculo necesario por el tema que decide mirar. Porque obliga —aunque sea por un rato— a detenernos frente a aquello que tantas veces elegimos no ver. Y porque recuerda algo esencial: a veces quienes menos tienen son quienes más profundamente saben dar y cuidar. Si no me crees, no tenés más que conectarte con quienes viven en la calle. En la mayoría de los casos, comparten su nada con un perro. O dos. O varios. Como Berta.

Stella Matute
Mayo, 2026
Tenerte al Tanto


QUIÉNES LO HACEN
Dramaturgia: Sonia Novello, Marcelo Valerga
Actúa: María Seghini
Vestuario: Marcela Basso
Escenografía: Marcela Basso, Marcelo Valerga
Diseño de luces: Juan Ignacio Sandoval
Prensa: Paula Simkin
Producción: Marisa Garrigó
Asistencia de dirección: Yolanda Dunn
Diseño De Sonido y Dirección: Faty Arahuete

DÓNDE Y CUÁNDO: 
ESPACIO CALLEJÓN - Humahuaca 3759 - CABA
Domingo - 20:00 hs

lunes, 23 de febrero de 2026

PERROS: la revolución de la ternura


En tiempos donde la realidad —y el mundo— parecen tensarse hasta el límite de lo soportable, donde la agresión y la velocidad se imponen como norma, “PERROS” irrumpe con una decisión casi subversiva: hablar del amor. Y no de cualquier amor. Del amor hacia un perro.

El unipersonal escrito por Pablo Albarello, protagonizado por Nacho Vavassori y dirigido por Elvira Massa, se instala en ese territorio íntimo donde lo pequeño se vuelve inmenso. Lo que podría parecer una anécdota doméstica se transforma en un espejo delicado de nuestras propias carencias, anhelos, miedos y necesidades de afecto.

Hay en la dramaturgia de Albarello una comprensión profunda de la condición humana. El vínculo con el animal no es mero recurso emotivo: es puerta de entrada a la fragilidad. A la lealtad. A la pérdida. A esa forma de amor que no negocia ni especula. El texto avanza sin golpes bajos, con una sensibilidad que conmueve porque no fuerza.

Pero es en la presencia de Nacho Vavassori donde la obra encuentra su verdad más palpable. Hay algo en su estar —en su respiración, en sus silencios, en la manera en que sostiene la palabra— que resulta profundamente honesto. No “actúa” el amor hacia ese perro: lo encarna. Se deja atravesar. Y en esa transparencia el público reconoce algo propio. Su interpretación está lejos de cualquier artificio; trabaja desde la sencillez y, justamente por eso, alcanza una potencia emocional enorme.

La dirección de Elvira Massa acompaña con inteligencia y precisión. No subraya. No sobrecarga. Confía. La puesta es austera, medida, y esa economía de recursos potencia cada gesto, cada pausa. La escena respira. Y en ese respirar compartido aparece la emoción genuina.

Hablar hoy del amor hacia un perro —en un mundo que parece olvidar la compasión— es un acto revolucionario. Porque pone en el centro la ternura. Porque reivindica la sensibilidad como fuerza. Porque nos recuerda que el afecto más puro puede encontrarse en lo que muchos consideran menor.

“PERROS” no busca deslumbrar. No busca deslumbrar. Busca hacer vibrar algo profundo. Y lo logra. Salimos del teatro con el corazón un poco más blando. Y en estos tiempos hostiles, que un espectáculo nos devuelva la ternura es, sin duda, un gesto profundamente político.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Febrero, 2026


QUIENES LO HACEN:

Autor: Pablo Albarello

Actor: Nacho Vavassori

Vestuario: Silvia Jerez

Escenografía: Néstor Bo

Asistencia técnica: Valentina Pereyra

Dirección: Elvira Massa


CENTRO CULTURAL RECTOR RICARDO ROJAS

Av. Corrientes 2038 – CABA

Sábado - 21:00 hs - Hasta el 28/02/2026


domingo, 27 de julio de 2025

CUANDO LA RISA TAMBIÉN DESARMA MANDATOS


Mariana está a punto de cumplir 40 y, como tantas otras mujeres -sino todas-, carga mochilas que no eligió: el mandato de la pareja estable, la sospecha social sobre quien vive sola, la presión de la maternidad, la idealización del “para siempre” en el amor. Después del después”, unipersonal escrito por Paula Simkin, interpretado con entrega absoluta por Laura Otermin y dirigido con sutileza por Mónica Felippa, elige narrar ese tránsito con humor, ironía, ternura y emoción.

Lejos de declamar verdades solemnes, el texto se apoya en una escritura directa, que sabe conectar con experiencias comunes sin caer en lugares comunes. Mariana no es una heroína ni una víctima. Es una mujer que se anima a poner en palabras su deseo y sus contradicciones. Que reconoce el dolor que puede implicar el abandono, pero también la alegría —y la culpa, siempre la culpa— de sentirse bien sola, de animarse a viajar sin compañía, de no querer responder a las expectativas de otros.

Laura Otermin encarna ese universo con naturalidad, sensibilidad y una entrega escénica conmovedora. Hace del relato una conversación íntima, donde la platea se reconoce, se ríe, se interpela y se emociona. Mónica Felippa dirige con inteligencia, comprendiendo que a veces el gesto más pequeño tiene una potencia inmensa. La puesta es sencilla pero eficaz, confiada en el peso de la palabra, en la verdad de la actriz y en la simpleza de los elementos utilizados. Ese “menos es más” que tantas veces se repite, aquí se convierte en una virtud estética.

Hay algo en Después del después” que dialoga, como en eco sutil, con aquel otro unipersonal entrañable que fue El mundo en mis zapatos 2. Ambas propuestas comparten la necesidad de decir lo que tantas veces se silencia, con humor, con lucidez y con cuerpo de mujer.

Un espectáculo cálido, generoso y vital. Como una charla honesta entre amigas, amigos, amigues que, después de todo, también puede cambiar el mundo.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Julio, 2025

FICHA ARTÍSTICO-TECNICO:

Autora: Paula Simkin

Actriz: Laura Otermin

Voz en Off: Luis Rivera López

Escenografía: Jorgelina Herrero Pons

Diseño de luces: Luis Rivera López

Fotografía: Lucía Rivera López

Diseño gráfico: Patricio Azor

Asistencia de dirección: Candelaria Martinez

Prensa: Paula Simkin

Producción: Julieta Rivera López

Coreografía: Brenda Fabregat

Dirección: Mónica Felippa

lunes, 31 de marzo de 2025

"VESTIDO DE MUJER": un canto de amor, belleza y memoria

 

Hay espectáculos que una espera con el corazón abierto. Que se cruzan con otros amores, con otras épocas, con amistades, con risas y lágrimas compartidas en camarines, con la emoción en la piel desde que se llega a la sala teatral. “Vestido de mujer”, de Francisco Pesqueira y Emiliano Samar, es uno de esos. Y aunque se estrenó el año pasado, recién ahora pude llegar. Y llegué 5000 domingos más tarde, sí, pero conmovida como si fuera un estreno.

Siete mujeres sobre el escenario. Actrices, cantantes, bailaoras. Siete fuegos distintos y complementarios. 

Y siete más, llamaradas antiguas y eternas, que no se extinguen y son avivadas en esta fogata teatral. 

Siete actrices. Cada una brillando con su luz propia, y entre todas encendiendo ese universo donde la palabra, la canción, el gesto y el silencio se abrazan. Como si cada fragmento de este concierto teatral bordara un mantón de recuerdos y luchas, de amores vividos y por vivir.

La única presencia masculina en escena es la de Martín Tello, que desde el piano acompaña como si tejiera música con hilos de aire. Su delicadeza sostiene, envuelve, potencia. Como un susurro cómplice.

La dirección de Emiliano Samar es, como siempre, de una delicadeza extraordinaria. Hay una precisión amorosa en cada cuadro, en cada transición, en cada pausa que permite respirar, emocionarse, pensar, reír y volver a emocionarse. Y los textos —con esa firma tan reconocible de Pesqueira— vibran con ternura, con memoria, con coraje. La sensibilidad toda de Francisco está embellecida por esa trama. Todos sus “vestidos de mujer” están expuestos en ese noble perchero de música, voces, movimientos, risas y lágrimas.

No soy objetiva. No puedo ni quiero serlo. Porque ahí también vibra, como un eco querido, nuestro entrañable “Bájame la lámpara (concierto de palabras)”. Y la presencia de Miriam Martino en la platea trajo con la fuerza del viento a su/nuestra amada Lidia Catalano sobrevolando en aquella Carmen, cocinera de Alfonsina.

Paula Basalo, Valeria Guadalupe D´aniello, Ana Padilla, Claudia Pisanu, Jazmin Rios, Yamila Ulanovsky, Gabriela Villalonga… Y con ellas Chavela Vargas, Frida Khalo, Alfonsina Storni, Lola Flores, Carmen Amaya, Cris Miró, Camille Claudel, Rafaela Carrá, Rosa Parks, Camila O´Gorman… 

Y en nosotras tantas otras…  Éramos ahí un centenar de mujeres. Todas encendidas. Todas en una. 
“Todas en mí.”

Sin dudas, la belleza  cuando se comparte, se multiplica.

Gracias por este vestido que viste. Por el arte que abriga. Por el teatro que cura. 

Stella Matute
Tenerte al Tanto
EDIT Divulgo Teatro
Marzo, 2025

FICHA ARTÍSTICO TÉCNICA:

Autores: Francisco Pesqueira, Emiliano Samar

Actrices: Paula Basalo, Valeria Guadalupe D´aniello, Ana Padilla, Claudia Pisanu, Jazmin Rios, Yamila Ulanovsky, Gabriela Villalonga

Poesía: Francisco Pesqueira

Músico en vivo: Martin Tello

Diseño de vestuario: Sandra Li

Diseño de escenografía: Carlos Di Pasquo

Diseño De Iluminación: Malena Miramontes Boim

Fotografía: Gianni Mestichelli

Asistencia de dirección y técnica: Nuria Dieguez, Eunice Medina Suarez

Prensa: Paula Simkin

Dirección: Emiliano Samar


PATIO DE ACTORES

Lerma 568 - Capital Federal

Domingo - 18:30 hs - Hasta el 20/04/2025


sábado, 29 de marzo de 2025

FICCIÓN O DESAPARECER

Apuntes a partir de una performance política
de Marianella Morena, realizada en Montevideo

Paula Cohen y parte del elenco
escuchando a la directora, Marianella Morena

¿Es posible hacer esto hoy, en Buenos Aires? ¿Cómo reaccionaría la gente en la calle ante una actriz -Paula Cohen- acompañada por una coralidad social de veinte mujeres y una abogada que representa a La Ley?

Hacer teatro en el espacio público abre la puerta a lo imprevisto. El contacto directo con quienes transitan, sin la mediación de la cuarta pared, es imponente. En este caso, soy una de las performers que acompañan a la actriz que lidera la acción dramática y presenta la trágica historia de Olympe de Gouges. Parada en la vereda del Teatro Solís de Montevideo, junto a otras mujeres de lo más diversas, donde se representa la obra, me resulta imposible no pensar en qué pasaría si esta propuesta se realizara del otro lado del Río de la Plata, en mi ciudad. 

La acción dramática surge de una Residencia que se hizo a lo largo de una semana, en jornadas de cuatro horas diarias y que convocó a mujeres con y sin formación escénica para ser parte de la experiencia.

Olympe fue autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y fue arrestada el 20 de julio de 1793, para ser decapitada en Francia. Esto ocurrió unos años después de la toma de la Bastilla, en medio del caos del primer período de la Revolución Francesa. Había desafiado las convenciones y los poderes de su época desde su labor como dramaturga y activista política.

En escena, en la explanada del querido Solís, una actriz representa a aquella mujer que discute con la Ley -Gianella Bardazano-. Junto a ella, una grupalidad femenina: una extensión, un eco, una réplica de Olympe de Gouges. Lo teatral se ensancha y se expande, incorporando lo documental, lo testimonial y lo jurídico, con sus respectivas representantes.

Una catarata de preguntas invade mi mente: ¿qué cuerpos tienen hoy “permitido” ocupar el espacio público en Buenos Aires? ¿Qué sucede cuando el teatro irrumpe en lo cotidiano, cuando la representación aparece en medio del tránsito habitual?

Cuando el teatro sale a la calle, desarma jerarquías, borra los límites entre la ficción y lo real. Se expone al riesgo, a la indiferencia, al conflicto. ¿Cuáles son las diferencias y similitudes que podrían darse desde la recepción en cada ciudad? Responder esa pregunta es casi utópico, porque en este momento esto no está ocurriendo en dos ciudades, sino sólo en una. Entonces pienso: ¿a quiénes interpela este tipo de experiencias?

Y ahora sí puedo intentar una pequeña respuesta. Durante los ensayos sucedieron cosas maravillosas. Una mujer se acercó a abrazar a la protagonista. Le agradeció por hacer esta performance y le dijo que haberla visto le daba sentido a su día, y a mucho más. Varios se solidarizaron con la historia de Olympe; otros se horrorizaron. Observé todo eso y pensé en cada vez que nos preguntamos cómo convocar al espectador. ¿Qué lo diferencia de las y los transeúntes? ¿Quiénes se detienen a mirar? ¿Serán los mismos seres ya entrenados como espectadores teatrales? La respuesta es no. La diversidad de miradas se amplía, lo mismo que las interpretaciones y reacciones. Y es porque el teatro se vuelve una fiesta en la que hay más invitados.

Los cuerpos son leídos de un modo diferente cuando irrumpen en el espacio público. La performance frente al Solís propone una escena organizada, cargada de tensión política y emocional.

¿Una mujer hablando en la calle es, todavía hoy, un gesto disruptivo si lo hace en nombre de otra mujer, asesinada por decir, escribir e intervenir? Supongo que no, que por suerte los siglos (y las reivindicaciones ) que nos separan de ese momento cambiaron el foco, y que lo que resuena hoy es ver al colectivo. En esa tensión entre ficción y realidad se vuelve visible la lucha de Olympe, que no terminó. Se trata de rescatar, aunque sea por un momento, sus reivindicaciones y no dejarlas hundirse en el olvido.

Y entonces, la pregunta inicial se transforma. Ya no se trata solo de imaginar si esto podría hacerse en Buenos Aires, sino de preguntarnos: ¿qué necesitamos poner en escena hoy? ¿Qué historias reclaman ser contadas en el espacio público? ¿Qué urgencias pide el teatro visibilizar? ¿Qué cuerpos, qué voces, siguen siendo silenciadas o desplazadas? ¿Qué sucede cuando el arte toma la calle sin pedir permiso? ¿Desde dónde se construye una ficción que interpele? ¿Qué lenguajes escénicos pueden intervenir en una ciudad saturada de estímulos?

No tengo idea de cuáles son las respuestas correctas. Lo que sí sé es que el teatro nos transforma; permite hacer foco en aquello que pasa desapercibido, y que no desaparezca en el mar de estímulos que nos rodea.

Paula Simkin
Marzo, 2025



Ficha técnica

Actriz: Paula Cohen

La abogada: Gianella Bardazano

Espacio: Ivana Domínguez

Asistencia de dirección: Thamara Martínez

Producción: Maite López

Texto y dirección: Marianella Morena


Participan
Adela Pérez, Agustina Tubino, Luana Sabidussi Godoy, Carolina Martínez, Cinthya Brown, Ihasa Tinoco, Laura Smart, Lessia Alzamendi García, Leticia Barrios, Jorgelina Valmarrosa, Ligia García, Virginia Recagno, Violeta Mallet, Patricia Fry, Paula Piedrabuena Cuebas, Paula Simkin, Samantha Nascimento, Sofía Elena Rodríguez Arrillaga, Sofía España, Trinidad Perciballe.