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| Imagen de EL DEBATE - Espectáculo - 2025 |
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| Imagen documental del Debate real - 1973 |
Elenco: Pepe Monje, Gabriel Rovito, Joselo Bella, Miguel Core, Sebastián Dartayete, Enrique Dumont
Miércoles, jueves y viernes: 20 hs.
Av. Corrientes 831 - CABA
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| Imagen documental del Debate real - 1973 |
Reseña de "El Funeral de los Objetos"
“El Funeral de los Objetos”, escrito y dirigido por Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano, vuelve a escena en su quinta temporada en la Sala Pablo Neruda del Complejo La Plaza, confirmando su lugar como un espectáculo provocador y necesario.
La vida, a veces, se derrama como un hilo de encaje:
delicado, único, pero tan frágil que amenaza con romperse en cada nudo. Así es "Piel de Encaje", el unipersonal escrito y dirigido por Fernando Alegre y
protagonizado por Eduardo “Pacha” Paglieri que anoche nos ofreció un adelanto
de lo que será el estreno en Mar del Plata el 6 de enero. Fernando y Pacha son
mis amigos. Gente que quiero y admiro. No puedo ser demasiado objetiva y no quiero serlo. Pero les aseguro que
tampoco exageraré sobre lo que me pasó sentada en la platea.
La historia que narra el espectáculo es, en el fondo, todas
las historias: un amor que arde y se apaga, un deseo que duele, una búsqueda
que nunca termina. Pero también es una historia que no teme ser ella misma:
queer, libre, genuina. Aquí, el amor no tiene género, ni moldes, ni límites. El
dolor de no ser correspondidos, la euforia de un encuentro, la soledad de un
desencuentro... todos cabemos en este espacio
El texto de Fer tiene la dulzura de un abrazo y la dureza de
una confesión. Es amoroso en su ternura y descarnado en su verdad. La
dirección, por su parte, no deja lugar a lo superfluo. Cada movimiento, cada
silencio, cada mirada, está ahí porque debe estar. Es una precisión que se siente más como
poesía que como teatro.
Los arreglos musicales de Carlos Ledrag son impecables,
bordados a mano y tejidos en trama con el texto. Todo es uno. Música, texto
actuación, emociones, letras, acordes.
Y el vestuario de Jonathan Oviedo da la puntada final a ese
tejido dando practicidad y belleza al mismo tiempo.
"Piel de Encaje" es una experiencia íntima. Salimos del teatro
con el corazón latiendo distinto, con la certeza de que el amor nos hace
iguales en la dicha y en el dolor. Y salimos, también, agradecides.
Cuando entramos a
la sala ya sabemos el final de la historia que vamos a ver. Se basa –y lo dice
la gacetilla informativa- en el crimen de las hermanas Papin, que en 1933
entraron a la parte oscura de la historia asesinando a la esposa y la hija de
su patrón. Sin embargo, conocer hacia dónde va la historia que se está contando
no evita el suspenso y la tensión que el espectáculo propone.
Dos hermanas. Una
infancia de violencias, abusos y abandonos que las destina a una primera –o segunda,
tal vez- prisión: la casona de una familia ricachona que las tiene como
empleadas domésticas pero las trata como esclavas.
En ese encierro,
ellas, de manera inevitable, se construyen sus libertades. Fantasean con irse
lejos, con ser otras, con amar y ser amadas, con desear y ser deseadas. Siempre
juntas. Siempre unidas. Siempre fusionada, casi mezcladas. Y con un único,
inevitable, destino trágico.
Brenda Fabregat
en el rol de Lina, la más fuerte y rebelde, muestra un abanico expresivo que
conmueve e interpela. Es una animal de teatro en carne viva, se mueve en el
espacio escénico con una soltura enternecedora y desgarradora al mismo tiempo. Y
tiene en Daniela Rizzo, como la sumisa y débil Alba, a la compañera consumada,
exacta, brutal y dolorida. Son dos y son una. Se aman y se odian. Se atraen y
se repulsan. Danzan –magnífico trabajo coreográfico de Teresa Duggan-, se
miden, se abrazan, se agreden, se enredan, se agigantan en un solo cuerpo que
son dos. Mientras avanza el espectáculo se vuelven un anatema implacable. Ambas
muestran una ductilidad física, vocal y sensible que hipnotiza. Laura Silva las
acompaña y las motiva en un gran contrapunto dándole a su criatura fiereza y
ternura en justa medida.
Párrafo aparte
para la música y la iluminación de Eduardo Zvetelman y Ricardo Sica,
respectivamente, que se vuelven personajes indispensables para completar el relato.
Imposible no
salir conmovido. Y ojalá todas y todos quienes pasen por esa platea y se dejen
llevar por esta penosa historia, puedan preguntarse por el lugar de una
sociedad que siempre condena sin preocuparse por el detrás de una tragedia. No
hay que matar. Y jamás la justicia por mano propia está justificada. Pero
sepamos –enterémonos de una vez y para siempre- que la injusticia social se
paga con injusticias. Y las víctimas suelen convertirse en victimarios por
prepotencia de violencias, atropellos y crueldades.
No se pierdan la desmesura
teatral que es “LAS FUGITIVAS”.
FICHA ARTÍSTICA/TÉCNICA
Autor: Héctor
Levy-Daniel
Actrices: Brenda
Fabregat, Daniela Rizzo, Laura Silva
Vestuario y
escenografía: Cecilia Zuvialde
Diseño de luces: Ricardo
Sica
Música original: Eduardo
Zvetelman
Fotografía y
diseño gráfico: Camila Levy-Daniel
Asistencia de
dirección: Laura Otermin
Coreografía: Teresa
Duggan
Dirección
general: Héctor Levy-Daniel
EL CRISOL
Malabia 611 –
CABA - Teléfono: 4854-3003
Domingo - 18:00
hs
Sin dudas, hace
falta valentía –y mucha- para cambiar el rumbo de un país. Y hace falta
valentía, también, para ponerse en la
piel de ese que cambió el rumbo de un país a diez años de su fallecimiento. Dos
valientes. Y los dos se llaman Néstor.
El segundo es
Néstor Sánchez, exquisito actor que enfrentó el desafío del encarnar al primero
que fue/es nada más y nada menos que
Néstor Carlos Kirchner. Nuestro Presidente militante. Antes, hubo otros dos
valientes: el que escribió la historia y el que la adaptó para teatro. Gabriel
Pandolfo y Enrique Federman (quien también dirige la propuesta)
respectivamente.
El resultado es
un sensible espectáculo que bordea el bio-drama, y nos trae -a quienes lo
amamos y extrañamos- al querido Néstor Kirchner un ratito de vuelta. Utilizando
con gran acierto recursos audiovisuales y lumínicos, Federman se apoyó
fundamentalmente en el talento, la entrega y la sensibilidad de Néstor Sánchez
quien, sin asomarse en ningún momento a la imitación, logra un conmovedor parecido con el Néstor
Presidente. La historia del peronismo, del kirchnerismo, del país de las
últimas cuatro décadas y del hombre que nos devolvió la esperanza desde su
juramento presidencial hasta el día de su fallecimiento, están narradas con maestría en un pequeño escenario donde sólo hay una
mesa, dos sillas, una pantalla y el cuerpo dúctil y dispuesto de un actor
comprometido con su tiempo y sus acontecimientos.
La música
original del Gran León Nacional –Gieco- aporta emoción y ternura al relato.
Nada de lo que en
ese escenario sucede puede generar sorpresa en quienes hace tan poco vivimos y
transitamos los hechos que allí se cuentan. Sin embargo todo es sorpresa en ese
recorrido que Sánchez propone calzándose a Kirchner en su piel como un guante y
en su alma como una desmesura de nobleza.
No se la pierdan. Quedan muy poquitas funciones en la sala Dumont. Luego, seguramente rodará por espacios militantes, pero vale la alegría verla en su lugar original, donde la técnica es impecable.
Stella Matute
Agosto 2022
FICHA ARTÍSTICO/TÉCNICA:
Dramaturgia: Enrique Federman - Sobre textos de Gabriel Pandolfo
Actor: Néstor
Sánchez
Vestuario,
escenografía y maquillaje: Lula Rojo
Pelucas: Mónica
Gutiérrez
Diseño de luces: Omar
Possemato
Diseño De Sonido:
Pablo Martín
Edición de video:
André Palacios
Música original: León
Gieco
Asistencia de
dirección: Daniel Ceriotti
Producción
ejecutiva: Vanina Fabrica
Producción
general: Maximiliano Altieri
Dirección: Enrique
Federman
DUMONT 4040
Santos Dumont
4040 – CABA - Teléfono: 011-23967013
Domingos 20.30 hs. hasta el 28 de agosto
Mis cuatro
abuelos eran españoles. Los cuatro llegaron a “l´América” por separado y
cargados de ilusiones entre 1905 y 1909. Por esas cosas de la inmigración, los
cuatro viajaron casi mil kilómetros entre el Puerto de Buenos Aires y una
tierra promisoria llamada Mendoza. Los cuatro fueron casi fundadores de San
Rafael, lugar donde yo, muchos años más tarde, nací.
Mi abuelo paterno
se suicidó a los 33 años y su mujer lo siguió muy poco después, dicen que de
tristeza. Dejaron tres hijos pequeños. Uno de ellos fue mi padre, que se quedó
huérfano a los seis años. A mi padre lo adoptaron otros inmigrantes españoles
que ya eran padres de cuatro varones y una mujer, que luego fue mi madre. Sí,
mi padre y mi madre, hijos de inmigrantes, se criaron casi como hermanos dentro
de una comunidad endogámica que se sostenía en las tristezas que la emigración
primero y la inmigración después dejan como huellas imborrables. Mi abuela
materna también se quedó viuda muy joven y
fue la que más sobrevivió a esas tristezas que la horadaban. Sin perder
nunca su acento castizo siempre hablaba de su tierra, del hambre, de la
desesperanza, del viaje en barco, de la pérdida de unos de sus hermanitos en el
puerto, al que no volvió a ver nunca más, y del comienzo de la nueva vida en
ese pueblo argentino que la había recibido y que ella amaba.
La obra teatral “Stefano”,
de Armando Discépolo, está escrita en 1928. Y narra mucho de lo que narraba mi
abuela, pero en una familia italiana. La ilusión, la esperanza, la frustración,
el fracaso, la muerte prematura. Muerte decidida o prepotente, da lo mismo.
Siempre es una
ilusión y un desafío de los grandes para un elenco encarar la puesta en escena
de “un Stéfano”, y si además es en el territorio del teatro independiente, ese
desafío se agranda en forma desmesurada. Y la ilusión también. Ilusión y
desafío parecidos a aquellos de los inmigrantes que poblaron esta tierra en los
comienzos del siglo XX y que tan bien retrata Discépolo en sus obras.
La versión que se
está ofreciendo todos los sábados en el Teatro
La Máscara atesora esa ilusión y
supera el desafío.
Osmar Nuñez a cargo de la dirección y puesta en escena logra
atravesar tiempos y espacios y hace que Stéfano sea un hombre de 1928 y al
mismo tiempo uno que camina hoy nuestras calles. Y también su exquisita batuta
hace que todos los instrumentos humanos que habitan ese escenario suenen en una
misma frecuencia, y actrices y actores no desafinen nunca. Todo el elenco suena
en una armónica melodía.
Jorge Paccini y Elena
Petraglia encarnando a María Rosa y Don Alfonso, se calzan al eterno e indisoluble
matrimonio que pareciera moverse en una coreografía sin fisuras. El dúo le pone
el tono justo al grotesco y la tragedia en el comienzo del espectáculo y diseña
el camino para que el resto del elenco lo recorra con soltura.
Párrafo aparte
para Norberto Gonzalo que carga con
el peso de la complejidad de ese personaje protagónico y la alegría de su sueño
cumplido. Ha encontrado, sin dudas, en Stefano
al personaje exacto para calzarle su piel y su alma. Lo encara con una
sensibilidad que emociona. Parecería que su extensa trayectoria actoral se ha
puesto al servicio de esta criatura que atraviesa a la platea con su tragedia.
Osmar Nuñez, nuestro inmenso actor, ha elegido para dirigir
este espectáculo un equipo que entendió su propuesta y la potenció; la
escenografía y vestuario de Alejandro
Mateo le aporta belleza al dolor gris de esa historia que sucedió
comenzando el siglo XX y se extiende hasta el transcurso de estos atribulados
tiempos que vivimos. La puesta y la dirección de actores de un director que es
actor, devienen en un gran espectáculo en el que priman la sencillez y la nobleza.
Cuando la luz
comenzó a bajar sobre el escenario y los acordes finales de los delicados
arreglos musicales de Gerardo Amarante
sonaron, entre lágrimas vi como mis cuatro abuelos se abrazaban emocionados en
el fondo del escenario, detrás de esa foto final de la familia de Stefano.
FICHA ARTÍSTICO/TÉCNICA:
Autor: Armando
Discépolo
Elenco: Norberto
Gonzalo, Patricio Gonzalo, Pablo Mariuzzi, Jorge Paccini, Elena Petraglia,
Paloma Santos, Lucas Soriano, Maria Nydia Ursi-Ducó
Diseño de
vestuario y escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Cristina
Lahet
Fotografía: Ana
Maria Ferrari
Diseño gráfico: Leandro
Correa
Asistencia
artística: Mónica Benavidez
Asistencia de
dirección: Ruth Scheinsohn
Prensa: Marcos
Mutuverría
Arreglos
musicales: Gerardo Amarante
Producción
ejecutiva: Claudia Díaz
Dirección: Osmar
Nuñez
TEATRO LA MÁSCARA - Piedras 736- CABA - Reservas:
4307-0566
Sábados 21 hs.
Se hace difícil
asignarle un género específico a “Petit
Hotel Chernobyl”, el espectáculo que se ofrece los viernes a las 21.30 en el
Complejo Teatral Ítaca. Con autoría de Andrés Binetti y dirección de Nicolas
Manasseri, la obra no es un drama, no es una tragedia, no es una comedia negra,
no es un absurdo ni es naturalista. Y a la vez es todo eso.
En una minúscula
habitación de un hotel miserable, conviven
cuatro mujeres pero tienen sólo tres camas. Ya sólo en esa realidad puede leerse la síntesis de sus vidas sin
esperanzas. Todo, absolutamente todo, es “petit” en ese espacio y la sala
elegida ayuda considerablemente con esa propuesta. Cada una de esas mujeres carga con la
frustración de una vida que no les ha
regalado nada y les ha sustraído mucho. Las cuatro buscan sin resultado alguno
una salida a esa realidad que “las lleva puestas”. Dos de ellas están enredadas
en un vínculo “dominadora – dominada” que no pueden desenredar a pesar de que
ninguna de las dos responde al rol que han elegido. Otra es una ex maestra
llena de resentimiento que intenta seguir con su rol de docente represora con
sus compañeras de vida. Y la cuarta es una depresiva que casi no sale de su
cama y ya casi no habla pero que será la que encuentre la solución a sus
realidades.
El espectáculo no
da tregua. Nos habla de un “adentro” asfixiante y un “afuera” por demás hostil.
Porque si bien no se menciona, es ese “afuera” el que las condena a ese
encierro oprimente. Un espejo aciago de la sociedad indiferente y ruin en la
que nos hemos ido convirtiendo.
Estructurada en breves situaciones separadas por apagones, la obra provoca e interpela al espectador que está incluido en la pequeñez de las realidades de estas cuatro mujeres separadas del sistema social. No llegaremos a saber por qué cada una de ellas llegó a esa situación y eso es quizá lo más interesante de esas historias. Cualquiera de ellas puede ser cualquiera de nosotres.
Ojalá nos enteremos.
Contrariamente a la
impronta trágica, esta propuesta de “Petit Hotel Chernobyl” sienta bases en una estructura de humor
desopilante. El público ríe a carcajadas en varios momentos de los cincuenta
minutos en que la historia se desarrolla. Tal vez por sentirnos reflejados en
las miserias de esos personajes que exponen algunas de las miserias humanas.
El espectáculo
asfixia y libera. Como la vida.
Stella Matute
Junio, 2022
FICHA ARTÍSTICO-TÉCNICA
Autor: Andrés
Binetti
Acttices: Alejandra
Oteiza, Jowy Sztryk, Silvia Villazur, Martina Zapico
Vestuario: La
Costurera Teatro
Escenografía: Vanessa
Giraldo
Diseño gráfico: Nahuel
Lamoglia
Asistencia: Luciana
Sapia
Prensa: Duche&zárate
Producción
ejecutiva: Nicolas Manasseri, Martina Zapico
Dirección: Nicolas
Manasseri
Duración: 50
minutos
ITACA COMPLEJO
TEATRAL
Humahuaca 4027 –
C.A.B.A. - Buenos Aires - Argentina
Viernes - 21:30
hs.
“¡Sé que soy
inmortal!”, dice una mujer que sabe que va a morir en breve y que, claro, se
vuelve inmortal. En su hija, en su obra, en quienes la recuerdan, la invocan,
la encarnan. Y en su inmortalidad se entretejen linajes que sanan linajes.
Mary
Wollstonecraft se erigió feminista en el siglo XVIII, hablaba, gritaba,
vociferaba a quien tenía enfrente que las mujeres no eran más débiles que los
hombres sino que parecían más débiles porque recibían diferente educación. En
1792, con su obra “Vindicación de los derechos de la mujer”, parió las bases
del feminismo liberal. Porque parece que
históricamente las mujeres que se meten de prepo en la historia lo hacen
pariendo. Con dolor, por supuesto, como condena milenaria: “parirás con dolor”.
De ella, de alumbramientos, parición y dolores habla “Mary para Mary”, el unipersonal que acaba de estrenarse en el Teatro Picadero, protagonizado por Eleonora Wexler, dirigida por Marcelo Moncarz. Y vuelven a inmortalizarla. En ella Mary madre le habla a Mary hija que tiene diez días de vida. Mary madre le habla de la vida, del amor, de la igualdad de derechos, de miedos y, finalmente, de la muerte. Mary madre habla con la fuerza de la arenga y con la blandura de la intimidad.
Marcelo Moncarz ha dirigido el espectáculo bordeando la fragilidad de lo onírico, navegando las aguas de lo incierto y haciendo pie en la potencia de su protagonista. Eleonora Wexler aporta toda su sensibilidad, ductilidad, fuerza y delicadeza al servicio de esa mujer lastimada por una sociedad de hombres que no saben proteger la vida, a quienes enfrenta hasta sus últimas fuerzas.
Una propuesta que interpela desde el texto y conmueve desde la actuación. De gran belleza escénica y con gran potencial de crecimiento y coraje. Un espectáculo necesario que habla de aquellas cosas que es necesario hablar. Y cuando la sociedad es indiferente, el Arte tiene la obligación de reparar, mostrar, contar.
FICHA ARTÍSTICO-TÉCNICA:
ACTRIZ: Eleonora Wexler
AUTORIA: Paloma Pedrero
DISEÑO ESCENOGRAFÍA: Micaela Sleigh
DISEÑO GRAFICO: Nahuel Lamoglia
DISEÑO ILUMINACIÓN: Daniela Garcia Dorato
DISEÑO VESTUARIO: Micaela Sleigh
REALIZACIÓN DE VESTUARIO: Paloma Vieytes
MÚSICA ORIGINAL: Mirko Mescia
PRENSA Y COMUNICACIÓN: Mutuverría PR
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: Nicolas Asprella
PRODUCCIÓN GENERAL: Iván Javier Flores
FOTOGRAFÍA: Alejandra Lopez
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Claudia Diaz
DIRECCION Y PUESTA EN ESCENA: Marcelo Moncarz
MARTES 20 hs.
TEATRO PICADERO
Pasaje Santos Discepolo 1857
CABA
"Como tú, yo también he tratado de luchar
con todas mis fuerzas contra el olvido.
Como tú, he deseado tener una inconsolable memoria,
una memoria de sombras y de piedra..."
(Así se expresa uno de los personajes
de "Hiroshma, mon amour".)
¿Cuántas veces hay que contar nuestra historia para que no se olvide? Las que sean necesarias.
Una muchacha de diecisiete años es expulsada de España por
haber tenido la osadía de ser madre soltera. Pero ni la guerra ni su inflexible
padre podrán con su espíritu soñador y de lucha. Llega a la nueva tierra joven,
pobre y mujer, pero embanderada en el amor y la libertad. Una mujer que
construye grandeza en la adversidad. La vida no le evitará dolores y ella no
reparará en luchas.
Luciana Cervera Novo
se escribe esta historia basándose en la de su bisabuela… Aquella Luisa que
subió al barco en busca de nuevos y mejores destinos. Y digo “se escribe”
porque además de escribirla, Luciana la encarna y sana. Sana a su linaje y a
nuestra historia.
Acompañada en vivo por el exquisito aporte del músico
Agustín Mulet –compositor de la música original de la obra– y dirigida con
delicadeza y sensibilidad por Natalia Pascale, Luciana construye un espectáculo
que bordea el biodrama. Transita la historia de su bisabuela con una comodidad,
una nobleza y una hidalguía que conmueven. Canta, baila, dialoga, se emociona y
emociona.
En el escenario está ella y su músico. Pero el espectador se
irá habiendo conocido también a Luis –primogénito de Luisa y abuelo de Luciana–,
a Leandra, a Alfonso, a Olga, Ramón, a
los vecinos; se irá también habiendo visto el mar, el conventillo, las calles
humildes, las prisiones, las compañeras. Y también habrá atravesado tiempos,
épocas, historia. ¿Cuánto tiempo es una hora teatral? A veces simplemente cruza
siglos.
Luis, además de hijo de Luisa y abuelo de Luciana en la vida
real, es uno de nuestros compañeros detenidos, desaparecidos. Luisa una de
nuestras madres de pañuelos blancos. La voz en off de nuestra inmensa Taty
Almeida corona esta ceremonia teatral y suma a esa emoción que desborda por los
ojos de comienzo a final.
“Luisa” es un espectáculo imprescindible. Por talento y porque
imprescindible es mantener viva nuestra Memoria.
Que Luciana, Agustín y Natalia, tres personas tan jóvenes,
se propongan esa gesta reaviva la esperanza.
30.000 compañeros detenidos desaparecidos: ¡PRESENTES!
¡AHORA Y SIEMPRE!
Gracias infinitas a nuestras Madres y Abuelas, siempre.
Stella Matute
FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia y actuación: Luciana Cervera Novo
Voces en Off: Taty Almeida y Matias Bertiche
Diseño de vestuario: Anita Figueroa
Diseño de escenografía y diseño gráfico: Ayelén Beti
Música original y músico en escena: Agustín Mulet
Diseño de Iluminación y fotografía: @fiero.fuego
Asistencia de dirección: Soledad Ayardi
Dirección: Natalia Pascale
"LUISA" puede verse los sábados a las 20 hs. en el nuevo espacio teatral, recientemente inaugurado, ITACA, un lujo para estos tiempos que corren. Humahuaca 4027.
Un hombre escribe sobre un hombre. Escribe, quizá, para sanar a ese hombre que es él y que tal vez no. Luego olvida su escrito en un rincón de la nostalgia. Otro hombre encuentra ese texto y decide sanar y sanarse poniendo su piel al servicio de todos los hombres que fueron niños y crecieron de golpe en las garras de lo inesperado.
Esos dos hombres, el que escribió y el que encarna, se unen
en una ceremonia que es “abrazo de frío azulejo”, habitando los rincones del
misterio que propone crear universos de la nada. Nada que es un espacio, un
cubo, una gota que horada, una melodía, un dibujo en el piso y un cuerpo casi
desnudo. Así se ofrecen y así reciben.
“Abrazo de frío azulejo” narra en presente la historia de un
niño que ya es adulto y que recuerda una experiencia que le marcó la vida.
Quienes asisten a esa ceremonia teatral, que comienza en el
hall con una empanada y un vino, no salen ilesos de la experiencia. Y sin
dudas, quien se entregue a la sensibilidad, saldrá mejor persona. Porque el
arte mejora a la gente y este espectáculo da cuenta de ello.
“Abrazo de frío azulejo” es una creación que va de lo pequeño a la desmesura.
No te la pierdas.
Para acceder a verla debés llamar o
escribir al +54 9 11 6665-9843 y ahí te dirán para cuándo pueden reservarte.
Porque las localidades suelen estar agotadas.
Stella Matute
Autoría y dirección: Fernando Alegre
Actor: Gastón Biagioni
Lugar: Unicornio Espacio de Arte
Funciones: a convenir por reservas
Volver a ser
espectadora después de un año de aislamiento y pandemia no era un detalle
menor. Para quienes enfrentamos este tiempo con responsabilidad, salir hacia un
hecho social, ya es mucho. Todo inquieta. Y sentarse en una sala teatral con
barbijo puesto, después de haber sido testeada en temperatura y a dos metros de
distancia del siguiente espectador, propone un estado verdaderamente especial.
De verdad deseaba que lo que iba a ver me conmoviera –siempre lo deseo, pero en
este tiempo todo se dimensiona-, lo que no esperaba era que me modificara tanto.
Y sin duda, “Othelo –termina mal-“ modifica.
En realidad,
ya el título debió habérmelo advertído.
¡Esto es Shakespeare!, aclaran de entrada los cuatro magos del escenario. Y para afirmarlo ponen al gran William –cual omnipresente testigo- para que los observe desde un costado de la acción. ¡No es clown, no señores!, vuelven a aclarar y no se ponen nunca la nariz roja. Y desde esa aclaración casi constante ofrecen Othelo y también –por si fuera poco- aclaran de entrada que “termina mal”. Por lo tanto, nos anuncian que no habrá sorpresa. Que todo lo que pase allí ya lo sabemos. ¡Ja! Gran engaño. Porque el público no tiene idea de lo que va a ver…
La historia del admirado autor inglés ha sido amasada en la
talentosa procesadora de Gabriel Chame Buendia y mezclada con una apabullante
dosis de imaginación, otra de sorpresa, una más grande de ingenio y otra –inmensa-
de riesgo. Vertió esa mezcla en los cuatro de los mejores “moldes” con que un
hacedor pueda contar y el resultado es un Othelo desopilante horneado a fuego
lento en la llama única del talento colosal.
Tres actores y una actriz para un Otelo completo. Ahí están Yago, Desdémona, su padre, Rodrigo, Casio, Ludovico, Emilia, Brabancio y –claro- Otelo siendo fieles e infieles al mismo tiempo a la mítica obra shakespeariana. Respetándola a rajatabla pero acercándola desfachatadamente a nuestros días, a nuestro lenguaje, a nuestro cotidiano. Con humor desopilante, con desparpajo, con soltura, y con trabajo. Mucho trabajo. Traspirando la camiseta como obreros de la escena. Convirtiendo cajas en tronos, mesas en palacios, telas en mares y sábanas, cuerpos en instrumentos inefables de la narración.
¿Teatro
físico? Si. Y del muy bueno. Pero hay más. ¿Clown? Sí, y del mejor. Pero hay más.
¿Buenas voces? Si, pero hay más. ¿Buen manejo del escenario? Sí, pero hay más.
¿Interacción descomunal con el público? Sí, pero hay más. Hay más.
Hay
comunión. Hay ceremonia. Hay ofrenda. Hay actualidad feroz en ese texto milenario traído a
interpelarnos hoy.
El público
ríe ríe y ríe con los juegos y recursos de estos cuatro artistas que se sacan
chispas en un duelo de talentos pocas veces visto en la escena porteña. Y a la
vez, puedo asegurar, que el público teatral nunca antes quedó tan mudo cuando esta
tragedia se desenlaza. Otro gran hallazgo de Chame Buendia.
Othelo, tantas veces vista, esta vez es la mejor excusa posible para hablar de la condición humana actual, de la mentira, la verdad, la justicia, las conspiraciones y, sobre todo, la violencia y el femicidio.
Volver a ser espectadora después de ¿un año? ¿un siglo? ¿un milenio? de aislamiento y pandemia no era un detalle menor. Un acierto de mi parte haber elegido este espectáculo para volver a serlo. Hasta el tapabocas deja de molestar por tanta entrega que llega desde el escenario del Caras y Caretas. Y sí, salí de la sala absolutamente modificada.
No se lo pierdan.
FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA:
Autor: William Shakespeare
Adaptación: Gabriel Chame Buendia
Actores: Matías Bassi, Gabriel Beck, Elvira Gomez, Martín López Carzolio
Vestuario: Gabriel Chame Buendia
Escenografía y Diseño de luces: Jorge Pastorino
Diseño sonoro: Sebastián Furman
Redes Sociales: Juan Gabriel Yacar
Fotografía: Gianni Mestichelli
Diseño gráfico: Matías Bassi, Agostina Bruzzone
Asistencia de escenario: Paula Cecilia Ceresole
Asistencia de escenografía: Cecilia Stanovnik
Asistencia De Producción: Micaela Fariña
Asistencia técnica: Ariel Dabbah
Asistencia de dirección: Justina Grande
Prensa: Marcos Mutuverría
Producción ejecutiva: Juan Gabriel Yacar
Producción: Buendia Theatre
Dirección: Gabriel Chame Buendia
CARAS Y CARETAS 2037 - Sarmiento 2037 - CABA
Viernes - 20:00 hs - Hasta el 26/03/2021
Duración: 110 minutos