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miércoles, 15 de octubre de 2025

ENTRE LA POESÍA Y LA AUSENCIA: "HUELLAS DE HAROLDO"

Recordar a nuestro Haroldo Conti en el centenario de su nacimiento es, más que un gesto artístico, un acto de justicia poética. Desaparecido por la última dictadura militar, Conti sigue vivo en cada palabra que escribió, en cada río que cruzó con su literatura, en cada personaje que habitó sus historias de provincia. En Huellas de Haroldo, espectáculo que se estrenó en el Teatro Payró, el equipo propone un homenaje sensible y valiente que rescata no sólo al escritor, sino al hombre, al soñador, al caminante que dejó su marca en la tierra y en la memoria colectiva.

La obra —adaptación teatral de los cuentos "Perfumada noche" y "A la diestra"— se despliega como un entramado de voces que cruzan la ternura, el humor y la tragedia. 

Tres cómicos ambulantes, de esos que parecen salidos de una feria de otro tiempo, traen consigo la frescura del teatro popular. Ellos -interpretados por Ariel Haal, Pablo Mingrino y Lara Olgiati- son los guardianes del recuerdo, los que transitan las calles del Chacabuco natal de Haroldo

Desde ese pueblo, donde la vida cotidiana y el sueño se confunden, van hilando las palabras que devuelven a Conti a la escena, a su gente, a su paisaje.

Doce años después de aquel entrañable unipersonal "Lo que llevo de ausencia", Marcelo Bucossi, protagonista del relato y nacido también en Chacabuco, tiene la valentía de volver sobre "A la diestra" con una entrega -física y emocional- conmovedora.  

Su trabajo es de una hondura extraordinaria: cuerpo y palabra se funden en un mismo gesto de resistencia. Su interpretación no sólo revisita el texto, sino que lo resignifica desde el presente, con la madurez y la memoria a flor de piel, como si su adn personal se uniera con un adn social que nos compromete a todas y todos. 

La adaptación y dirección de Alfredo Martín logran un gran equilibrio entre la poesía y la teatralidad, entre la evocación y la carne viva del escenario. Agustín Giganti, el músico en escena y co-autor de la música original, aporta su presencia como un susurro cómplice, acompaña el dolor del relato de la desaparición y, con delicadeza, lo alivia, le da aire, lo vuelve soportable.


La presencia 
en la platea de Alejandra y Ernesto Conti, hijos del escritor, otorgó una emoción especial y profunda a la noche de estreno. Huellas de Haroldo no es sólo un homenaje: es una ceremonia de amor por la palabra, por el teatro y por la memoria de uno de los escritores más luminosos de nuestra historia.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Octubre, 2025

QUIÉNES LO HACEN:
Dramaturgia (sobre cuentos de Haroldo Conti): Alfredo Martín
Actúan: Marcelo Bucossi, Ariel Haal, Pablo Mingrino, Lara Olgiati
Vestuario: Marcelo Bucossi
Escenografía: El Paraíso
Iluminación: Alfredo Martín, Gustavo Reverdito
Redes Sociales: Angel Blanco
Creación de objetos: Gustavo Reverdito
Video: Ignacio Verguilla
Música original: Agustín Giganti, Quique Sosa
Música En Vivo:Agustín Giganti
Asistencia de dirección: Cecilia Pérez
Prensa: Valeria Franchi
Producción: El Paraíso
Coreografía: Mirna Serra
Dirección: Alfredo Martín

TEATRO PAYRÓ
San Martin 766 - CABA
Teléfono: 4312-5922
JUEVES 20.30 HS. 

domingo, 6 de abril de 2025

"EL ACOMODADOR, MEMORIAS DE UN OFICIO": Un hermano en escena, una vida en el teatro

“EL ACOMODADOR, memoria de un oficio” es un acto de amor al teatro, a la memoria, a los oficios invisibles, y a una vida dedicada enteramente a ese universo que llamamos escenario. Alfredo Martín escribe y dirige con sensibilidad una partitura perfecta para que Marcelo Bucossi, mi hermano elegido, despliegue con generosidad su historia y la de tantos. Lo hace desde la piel de un acomodador que está por jubilarse, pero también desde muchos de los textos y personajes que lo habitaron durante los últimos 50 años de amor al Teatro Independiente. Sí, Marcelo este año ha cumplido medio siglo en la actividad teatral.

Marcelo es, además, el padrino de mi hijo, el “tío” sin lazo de sangre pero con un vínculo tan profundo como el que más. Por lo que esta vez tampoco seré objetiva. No puedo ni quiero serlo. Verlo ahí, con su entrega intacta, con su oficio afilado como en sus mejores noches, me emocionó hasta los huesos. Su presencia en escena es conmovedora: sobria, vital, sabia. Su voz, su cuerpo, su mirada saben exactamente qué decir y cuándo hacerlo.

Lo acompaña Rosana López con una delicadeza encantadora, subrayando con ternura y precisión cada pasaje de esta travesía íntima. La puesta es sencilla, como deben ser los homenajes verdaderos: sin estridencias, sin subrayados innecesarios. Porque todo está ahí: la vida, el teatro, la amistad, la vocación, la pasión sostenida.

El espectáculo se estrenó en el Teatro Payró, un lugar profundamente simbólico. Allí, el próximo 5 de agosto, se cumplirán 40 años del estreno que compartimos juntos: “De cómo el Sr. Mockinpott logró liberarse de sus padecimientos”, de Peter Weiss. Verlo volver a ese escenario con esta obra es cerrar un círculo con emoción y abrir un espiral de gratitud.

Este homenaje no solo celebra a Marcelo Bucossi y sus 50 años de trayectoria: celebra a todos los que sostenemos el teatro con pasión silenciosa y alaridos de esfuerzos y gratificaciones. Y para mí, disfrutarlo9 ahí, tan Marcelo como siempre, es también confirmar que el amor —por el arte, por los amigos, por la familia del alma— también deja huella en las butacas. Y, por supuesto, en el corazón.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
EDIT, divulgo teatro




Autor y director: Alfredo Martín

Actúan: Marcelo Bucossi, Rosana López

Vestuario y escenografía: El Paraíso

Diseño de luces: Sebastian Benitez, Alfredo Martín

Música original: Quique Sosa

Asistencia de dirección: Milagros Previgliano

Prensa: Paula Simkin

Producción ejecutiva: Gabriel Cabrera

Dirección: Alfredo Martín

SÁBADOS 20 hs. 
Teatro Payró - San Martín 766 - CABA 


jueves, 20 de febrero de 2025

Pájaros que anidan en cualquier parte: el arte de la resistencia y la ternura


Hay espectáculos que no solo narran una historia, sino que construyen un refugio para la memoria y la emoción. “Pájaros que anidan en cualquier parte”, de Miriam Russo y dirigido por Alfredo Martin, es uno de ellos.

Con una puesta austera y funcional que pone el acento en potenciar la palabra y la gestualidad, el director Alfredo Martin sostiene el ritmo de la obra con una delicada precisión, permitiendo que la dramaturgia despliegue su vuelo sin estridencias, pero con una intensidad y una fuerza arrolladoras. Cada pausa, cada gesto y cada silencio tienen un peso específico.

Gabriela Villalonga y Luciana Procaccini entregan interpretaciones de una humanidad y una ternura desbordantes. Sus personajes transitan el amor, la espera, el miedo, la esperanza y la soledad con una organicidad admirable. Villalonga aporta una presencia escénica profunda y conmovedora, su composición es un despliegue de recursos, mientras que Procaccini dota a su criatura de una fragilidad feroz, capaz de partir el alma.

Las dos juntas generan una química que sostiene la obra con una autenticidad desgarradora.


El espectáculo se instala en la memoria del espectador como esas historias que uno siente propias, porque lo que sucede en escena resuena allí, en lo más hondo de nuestra identidad colectiva, en lo más certero de los sentimientos cotidianos. En tiempos de fugacidad y olvido, “Pájaros que anidan en cualquier parte” se erige –en su segunda temporada- como un canto a lo eterno del recuerdo entrañable.

Stella Matute
Febrero, 2025


FICHA TÉCNICA
Autora: Miriam Russo

Actrices: Luciana Procaccini, Gabriela Villalonga

Vestuario y escenografía: Alejandro Mateo

Iluminación: Lucas Orchessi

Redes Sociales: Luis Cardozo

Musicalización: Maestro Quique Sosa

Fotografía: Ignacio Verguilla

Diseño gráfico: Gustavo Reverdito

Asesoramiento artístico: Marcelo Bucossi

Asistencia de dirección: Debora Lopez

Prensa: Paula Simkin

Producción ejecutiva: Gabriel Cabrera

Dirección: Alfredo Martín

ITACA COMPLEJO TEATRAL

Humahuaca 4027

Viernes - 20:00 hs - Hasta el 28/03/2025

domingo, 23 de abril de 2023

UN MAR DE LUTO: Opresión sin género

 

La obra está escrita para mujeres y un varón que nunca aparece en escena. Pero en tiempos de deconstrucción patriarcal, la subversión de mandatos de género sedujo al autor y director Alfredo Martín que se atrevió a re significar “La Casa de Bernarda Alba”, la famosa tragedia de Federico García Lorca,  encarándola con un elenco en el que son todos varones.  Pero no varones que “hacen” de mujeres. No. Esta versión va más allá… son varones que simplemente le prestan el cuerpo a esos personajes femeninos y así enfrentan su condición  sexual a las imposiciones culturales sobre lo que es ser una mujer o un varón. Cada uno de esos actores –en los cuerpos de Bernarda, Angustias, Martirio, Magdalena, Amelia, Adela, Poncia, Josefa  y demás personajes femeninos de la historia- se acercan por sus bordes a sus femineidades naturales. El resultado es fascinante y nos invita a pensar que no hay género en el autoritarismo, ni en el dolor, ni en el rencor, ni en el resentimiento, ni en la indiferencia, ni en el sometimiento. Y, claro está, tampoco  en el amor. Hay cuerpos que sienten. Y que sufren. Y que mueren. Sean el género que sean. Eso nos dice con profundidad y belleza esta propuesta. Y convierte al público en cuerpos interpelados.

El texto del Gran Federico está intacto. Y también están intactas las emociones que despierta. Así como no importa el género en los cuerpos, tampoco importan el tiempo y el espacio cuando se trata de narrar opresiones, autoritarismo, arbitrariedades e injusticias. Puede ser en Granada o en Buenos Aires… con flamenco o con tango. Con palmas o zapateos. Esos seres nos hablan de dictaduras y atropellos. De cárceles y rebeldías. De injurias y brutalidad. Cada espectador se calzará el sayo que le corresponda a sus historias y vivencias.

La certera dirección de Alfredo Martín conduce a todo el elenco vibrando en una misma cuerda sin que desafine nunca. La Bernarda de Marcelo Bucossi está llena de matices y se mueve cómoda entre la madre tirana y la vecina chismosa. Marcelo Rodríguez encarna una Poncia adorable y amorosa. Y Daniel Goglino se calza una entrañable María Josefa.  Las cinco hermanas se sacan chispas. Y es acertadísima la decisión de poner un cuerpo de mujer ejecutando la bella música que completa un espectáculo coral y altamente provocador.
Párrafo aparte para el vestuario y el espacio escénico que completan con sobriedad y sabiduría la potente propuesta.

STELLA MATUTE
Abril, 2023





FICHA ARTÍSTICA TÉCNICA:

Versión: Alfredo Martín

Elenco: Marcelo Bucossi, Luis Cardozo, Osqui Ferrero, Daniel Goglino, Ariel Haal, Juani Pascua, Gustavo Reverdito, Marcelo Rodriguez, Francisco Tortorelli, Miguel Ángel Villar, Juan Zenko

Cantantes: Daniel Goglino, Julia Mizes, Francisco Tortorelli

Vestuario: Alejandro Mateo

Escenografía: Ariel Vaccaro

Iluminación: Ricardo Sica

Diseño de objetos y diseño gráfico: Gustavo Reverdito

Música En Vivo: Julia Mizes

Fotografía y Arte en Video: Ignacio Verguilla

Entrenamiento corporal: Armando Schettini

Asesoramiento musical: Pepa Luna

Asesoramiento artístico: Marcelo Bucossi

Asesoramiento Teórico: Estela Castronuovo

Asistencia de dirección: Ana Estefania Pasulevicius

Prensa: Paula Simkin

Dirección general: Alfredo Martín

EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034
C.A.B.A  -  Teléfono: 4863-2848

SÁBADOS 22.30

lunes, 5 de septiembre de 2016

"LA TEMPESTAD": una cita con el buen teatro

Foto: Gabriel Oscar Perez
“Estamos tejidos con idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida se cierra con un sueño.” Así dice Próspero, el duque de Milano que, despojado de su legítimo sitial, se ha recluido en una isla desierta acompañado por su hija, Miranda.
En una cueva donde atraviesa el tiempo de su exilio,Próspero estudia y estudia también aquello ajeno a la percepción de los sentidos. No niega la magia, por el contrario la pone al servicio del bien. Claro está que Shakespeare ha escrito esta comedia en pleno período jacobino. Muerta Isabel I, y ya en sus últimos años, Shakespeare parece dedicar su pluma al tremendo cambio que han significado los acontecimientos del Siglo XVI a estos albores del XVII. La Tierra es una esfera, y ya no está en el centro del universo.
Próspero tiene a su servicio un ángel, Ariel, que representa el arte y la belleza. Es hora de dominar a las pasiones terrenas para mirar hacia las alturas. Hay que dejar atrás las antiguas certezas. La Tierra no sólo es redonda ni está quieta, es más grande y se mueve. La historia de Inglaterra supera cualquier producto ficcional. Jacobo, que asume el trono a la muerte de Isabel, es hijo de María Estuardo la reina católica a la que Isabel mandó a decapitar. Jacobo es protestante, así fue criado, y persigue brujas y brujos, su modernismo repudia a los bárbaros de las otras tierras; y son épocas de seguir guerreando con España por las posesiones de ese nuevo mundo.
Hasta aquí ciertas disquisiciones (o divagues) históricos  o filosóficos, que se suman a las innúmeras interpretaciones que, como Hamlet, ha generado La Tempestad. Tal vez, la obra del Bardo de Avon en la que más se advierte ese pensamiento propio del medioevo tardío (o el Renacimiento) que dio en llamar: “miscelánea”. Pero lo que se ve en el escenario de Andamio 90 también es otra cosa. Porque a lo que se asiste es a una ceremonia teatral que linda con lo sagrado. El adjetivo usado para este elogio ancla en los decires de Peter Brook.
Foto: Valeria Sigal
Alfredo Martín, responsable de la versión y la dirección, consigue insuflar el aire de Ariel a su puesta, dejando en claro que Calibán y su comparsa deberán esperar un par de siglos (hasta el nacimiento de Nietzsche) para tener algún tipo de reivindicación desde los severos claustros. Calibán tiene desde su monstruosidad todas y cada una de las causas por las que debe ser reeducado por la civilización Europea.
Bajo la batuta de Martín, todo el elenco se mueve con natural gracia y solvencia; y la pareja de Miranda y Fernando (que debe prometer castidad hasta la noche del himeneo tal como las leyes y Dios mandan), no pudo estar mejor elegida. 
Foto: Valeria Sigal
Pero no se puede evitar un particular elogio a Marcelo Bucossi (Próspero). Su interpretación es brillante. Porque aún desde la sólida formación, y el abultado currículum que se le conoce, Bucossi (como Próspero) ha decidido romper la vara mágica, y ofrecernos un trabajo en el que alcanza la verosimilitud con la elegante economía de recursos que el actor aplica en su composición. Y también cabe subrayar el trabajo de Mariano Falcón (Calibán), símbolo de la desmesura, que paradójicamente también actúa ajeno a cualquier tentación “pirotécnica” a la que fácilmente podría sucumbir. Casi con las mismas palabras se puede hablar del trabajo de la dúctil Bianca Vilouta Rando. De todos modos, como quedó antes dicho, todo el elenco acompaña en armonía con el buen gusto y la buena interpretación.
Podríamos terminar diciendo: La Tempestad, insistimos, invita a incontables hipótesis, pero si alguien quiere tener una amable cita con una de las más inquietantes obras de William Shakespeare y con el buen teatro, sólo debe acercarse a la calle Paraná 660 los viernes, a las 19:45.


FM y SM

FICHA TÉCNICA:


LA TEMPESTAD, de William Shakespeare

Versión: Alfredo Martín

Intérpretes: Julian Belleggia, Marcelo Bucossi, Ariel Delgado, Nicolás Fabbro, Mariano Falcón, Daniel Goglino, Brenda Margaretic, Pablo Mariuzzi, Gabriel Nicola, Nicolás Olmos, Margaret Planes, Gustavo Reverdito, Marcelo Rodriguez, Bianca Vilouta Rando, Ivan Vitale

Música en escena: Margarita Rodríguez Planes

Vestuario: Aníbal Duarte

Objetos: Ana Revello, Gustavo Reverdito

Maquillaje: Ariel Nesterczuk

Diseño de escenografía y luces: Héctor Calmet

Música original: Gustavo Twardy

Asistencia de dirección: Cecilia Nicolich, Analia Sirica

Dirección y puesta en escena: Alfredo Martín

domingo, 29 de mayo de 2016

Los derechos de la salud


Florencio Sánchez nació en Montevideo en 1897 y falleció en Milán en 1910. Vale decir que vivió sólo treinta y cinco años. Su obra “Los derechos de la salud”, pieza que tiene como punto de partida dramático la tremenda presencia de la tuberculosis –enfermedad que lo llevaría a la muerte– fue estrenada en 1907.
La puesta que Alfredo Martín ha encarado enfrenta, con las mejores armas, el desafío de mantener la retórica de Sánchez, propia de los albores del Siglo XX, para mostrarnos que la paradoja de “Los derechos de la salud” todavía nos involucra.
Ni los paradigmas morales de entonces, ni las escuálidas respuestas de un existencialismo positivista en pañales, alcanzaban (ni alcanzan) para dilucidar la contradicción; porque cuando hablamos de “derechos de la salud” parecería que nos referimos –exclusivamente– a los enfermos.
Martín encara una puesta que rompe con cualquier tipo de límite entre lo fenoménico y lo perceptual. El teatro está ahí, y nosotros también.
Los puntos de vista quedan al arbitrio de cada espectador, y las actuaciones de Mercedes Fraile (Luisa), de Macelo Bucossi (Roberto), de Élida Schinocca (Mijita), de Lorena Szkely (Renata), de Daniel Goglino (Dr. Ramos), de Rosana López (Albertina), y Cecilia Sanjurjo (violinista), rozan la perfección.
Porque claro está que, como no puede ser de otro modo, para que el resultado del desafío que ha decidido aceptar Martín llegue a buen puerto se requiere un trabajo impecable de actrices y actores, Y esto, insisto, aquí se ha conseguido, y con creces.
La presencia formidable (valga el oxímoron) de la fragilidad de cada uno de los personajes ante la inminencia de la muerte, sólo acentuada por el exquisito recurso del sonido de un violín estremecedor, aparece sin el menor juzgamiento, y entonces queda flotando la pregunta: ¿Los derechos de la salud, son sólo para los enfermos? (F. M.)


Ficha técnico artística


Autoría: Florencio Sánchez
Versión: Alfredo Martín
Actúan: Marcelo Bucossi, Mercedes Fraile, Daniel Goglino, Rosana López, Elida Schinocca, Lorena Szekely
Músicos: Cecilia Sanjurjo
Vestuario: Mercedes Piñero
Escenografía: Marcelo Jaureguiberry
Iluminación: Fernando Díaz, Marcelo Jaureguiberry
Diseño gráfico: Gustavo Reverdito
Asistencia de dirección: Dana Olivieri
Prensa: Silvina Pizarro
Dirección: Alfredo Martín

En Andamio 90 - Los viernes a las 20.30
Paraná 660 - Capital Federal
Reservas: 4373-5670