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lunes, 8 de febrero de 2021

Othelo como excusa

 

Volver a ser espectadora después de un año de aislamiento y pandemia no era un detalle menor. Para quienes enfrentamos este tiempo con responsabilidad, salir hacia un hecho social, ya es mucho. Todo inquieta. Y sentarse en una sala teatral con barbijo puesto, después de haber sido testeada en temperatura y a dos metros de distancia del siguiente espectador, propone un estado verdaderamente especial. De verdad deseaba que lo que iba a ver me conmoviera –siempre lo deseo, pero en este tiempo todo se dimensiona-, lo que no esperaba era que me modificara tanto. Y sin duda, “Othelo –termina mal-“ modifica.

En realidad, ya el título debió habérmelo advertído.

¡Esto es Shakespeare!, aclaran de entrada los cuatro magos del escenario. Y para afirmarlo ponen al gran William –cual omnipresente testigo- para que los observe desde un costado de la acción. ¡No es clown, no señores!, vuelven a aclarar y no se ponen nunca la nariz roja. Y desde esa aclaración casi constante ofrecen Othelo y también –por si fuera poco- aclaran de entrada que “termina mal”. Por lo tanto, nos anuncian que no habrá sorpresa. Que todo lo que pase allí ya lo sabemos. ¡Ja! Gran engaño. Porque el público no tiene idea de lo que va a ver… 

La historia del admirado autor inglés ha sido amasada en la talentosa procesadora de Gabriel Chame Buendia y mezclada con una apabullante dosis de imaginación, otra de sorpresa, una más grande de ingenio y otra –inmensa- de riesgo. Vertió esa mezcla en los cuatro de los mejores “moldes” con que un hacedor pueda contar y el resultado es un Othelo desopilante horneado a fuego lento en la llama única del talento colosal.

Tres actores y una actriz para un Otelo completo. Ahí están Yago, Desdémona, su padre, Rodrigo, Casio, Ludovico, Emilia, Brabancio y –claro- Otelo siendo fieles e infieles al mismo tiempo a la mítica obra shakespeariana. Respetándola a rajatabla pero acercándola desfachatadamente a nuestros días, a nuestro lenguaje, a nuestro cotidiano. Con humor desopilante, con desparpajo, con soltura, y con trabajo. Mucho trabajo. Traspirando la camiseta como obreros de la escena. Convirtiendo cajas en tronos, mesas en palacios, telas en mares y sábanas, cuerpos en instrumentos inefables de la narración.

¿Teatro físico? Si. Y del muy bueno. Pero hay más. ¿Clown? Sí, y del mejor. Pero hay más. ¿Buenas voces? Si, pero hay más. ¿Buen manejo del escenario? Sí, pero hay más. ¿Interacción descomunal con el público? Sí, pero hay más. Hay más.

Hay comunión. Hay ceremonia. Hay ofrenda. Hay actualidad feroz en ese texto milenario traído a interpelarnos hoy.


Matias Bassi, Elvira Gómez, Gabriel Beck y Martín López Carzolio
son los desaforados e imprescindibles creadores con los que Gabriel Chame Buendía cuenta para que su vuelo de dramaturgia y dirección sea alto y luminoso. Los cuatro alcanzan climax a lo largo de los 110 minutos que dura el espectáculo y que pasan volando.

El público ríe ríe y ríe con los juegos y recursos de estos cuatro artistas que se sacan chispas en un duelo de talentos pocas veces visto en la escena porteña. Y a la vez, puedo asegurar, que el público teatral nunca antes quedó tan mudo cuando esta tragedia se desenlaza. Otro gran hallazgo de Chame Buendia. 

Othelo, tantas veces vista, esta vez es la mejor excusa posible para hablar de la condición humana actual, de la mentira, la verdad, la justicia, las conspiraciones y, sobre todo, la violencia y el femicidio. 

Volver a ser espectadora después de ¿un año? ¿un siglo? ¿un milenio? de aislamiento y pandemia no era un detalle menor. Un acierto de mi parte haber elegido este espectáculo para volver a serlo. Hasta el tapabocas deja de molestar por tanta entrega que llega desde el escenario del Caras y Caretas. Y sí, salí de la sala absolutamente modificada. 

No se lo pierdan.

Stella Matute


FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA:

Autor: William Shakespeare

Adaptación: Gabriel Chame Buendia

Actores: Matías Bassi, Gabriel Beck, Elvira Gomez, Martín López Carzolio

Vestuario: Gabriel Chame Buendia

Escenografía y Diseño de luces: Jorge Pastorino

Diseño sonoro: Sebastián Furman

Redes Sociales: Juan Gabriel Yacar

Fotografía: Gianni Mestichelli

Diseño gráfico: Matías Bassi, Agostina Bruzzone

Asistencia de escenario: Paula Cecilia Ceresole

Asistencia de escenografía: Cecilia Stanovnik

Asistencia De Producción: Micaela Fariña

Asistencia técnica: Ariel Dabbah

Asistencia de dirección: Justina Grande

Prensa: Marcos Mutuverría

Producción ejecutiva: Juan Gabriel Yacar

Producción: Buendia Theatre

Dirección: Gabriel Chame Buendia


CARAS Y CARETAS 2037 - Sarmiento 2037 - CABA
Viernes - 20:00 hs - Hasta el 26/03/2021
Duración: 110 minutos


lunes, 22 de junio de 2020

LA TORTUGA

Escrita y dirigida por Marcelo Allasino
Interpretada por Matilde Campilongo


"No sé bien qué quiero decir, pero quiero decir algo", dije pidiendo la palabra. Y balbucée conmovida lo mucho que me había gustado el trabajo, perdiéndome en reflexiones de estos tiempos.
En este momento me pasa algo parecido... "no sé bien qué quiero escribir pero quiero escribir algo" pienso, y doy vueltas y vueltas porque todo es nuevo.
Hace un par de noches viví la experiencia de ver "La tortuga" por el streaming de www.teatrouaifai.com y todo fue inaugural.
No es teatro, no es cine, no es televisión. Y digo esto no en desmedro del espectáculo sino todo lo contrario. Matilde Campilongo, la intérprete, y Marcelo Allasino, el autor y director, se metieron en mi casa, en la intimidad de mi habitación y desde un lenguaje nuevo me propusieron una iniciación como espectadora. Vibré, me emocioné, me sentí interpelada. Todo en la soledad del confinamiento al que estamos obligados y sentada en mi cama tomándome una copa de vino.
La obra cuenta la historia de una mujer de más de 50 años que ha perdido su aparato reproductor a causa de un cáncer. Y desde las sensaciones de ese hecho traumático va repasando su vida toda. La excusa es una videollamada con una compañera de secundaria a la que no ve desde aquel entonces.
La historia es muy buena y cuenta con una actriz extraordinaria para darle carnadura. Y la forma en que la cuentan desde este nuevo lenguaje la potencia. Sucede. Algo del terreno del teatro, la televisión y el cine juntos, sucede. Sucede la emoción, sucede la conmoción, sucede algo parecido a esa vibración que sentimos en la platea cuando vemos buen teatro. Y digo parecido porque no es en una platea de teatro sino en la comodidad -o incomodidad- de nuestras casas.
Cuando la función, de exactos y agradecidos cuarenta y cinco minutos, termina, te invitan a una reunión de zoom para reflexionar al respecto y eso, sin dudas, completa la experiencia inaugural de la que hablé al comienzo. Durante ese encuentro cibernético te ves con las y los espectadores, cada cual en sus casas, sus hijos que entran a pedir atención, las mascotas que buscan mimos, las bibliotecas de fondo, la cotidianeidad misma...
Todo ayuda a que la experiencia sea sumamente enriquecedora.
Por último, una reflexión sobre el texto. Desde una anécdota puntual, Marcelo Allasino se mete con todos nuestros dolores. Los de las mujeres, digo. Hay algo de todas nosotras inundando esa historia, bordeando en los males del patriarcado, de la violencia, de las postergaciones, de las injusticias, y librando hacia la tangente todo el universo femenino. Y Matilde Campilongo es su personaje y es todas nosotras. Y ella misma. Al mismo tiempo.
"La tortuga" nos propone -nos exige- repensar muchas cosas. Desde la forma de "hacer teatro en cuarentena" hasta el modo de deconstruirnos para volver a construirnos en temas esenciales.
Ingresen a www.teatrouaifai.com y reserven su entrada para la próxima función. No se van a arrepentir.

Stella Matute

lunes, 27 de mayo de 2013

CANCIÓN DE CINE - Homenaje a las canciones del cine argentino

Recordar: Del latín re-cordis,
volver a pasar por el corazón


Se estrenó un nuevo espectáculo protagonizado por el prolífico Francisco Pesqueira.
En esta oportunidad, y nuevamente dirigido por Carlo Argento, nos invita a hacer un viaje por la ruta del cine nacional. O por una parte del cine nacional, porque como bien lo dice él mismo: “cuando se elige se omite”. Pero en este caso la elección es acertada. Muy acertada.
El espectáculo comienza con un espacio en el que sólo hay una pantalla gigante, dos butacas que remiten a un cine de pueblo, un piano y dos hombres elegantemente vestidos. Eso ya nos anuncia que tendremos austeridad, síntesis y galanura.
El piano de Ramiro Pettina acompaña a Pesqueira en ese recorrido. Juntos atraviesan historias, colores, olores, emociones. De manera ecléctica, “hacen parada” en La historia oficial ("El país de no me acuerdo" de María Elena Walsh), Kamchatka ("Palabras para Julia" de Goytisolo y Paco Ibañez), Otra historia de amor ("Todo sin vos" de Gonzalez Gil, Mahler y Bianchedi), Los pasajeros de un jardín ("Cuatro estrofas" de Alejandro Lerner) y a la vez toma las canciones que hicieron únicas las voces de Niní Marshall, Libertad Lamarque, Tita Merello o Lolita Torres, sin olvidar a Trapito de García Ferre, La guerra gaucha de Lucas Demare, La burrerita de Ypacaraí de Armando Bo o más recientemente Mía de Javier Van Der Couter. Acontecimientos. Vidas. Casi sin darse cuenta el juglar se interna en la historia de nuestra cultura, de nuestro país. Cada una de las películas a las que homenajea, cada una de las canciones que interpreta, están cargadas de sucesos histórico-culturales que relatan el devenir de nuestra biografía.
Dos momentos de alto impacto emocional son cuando canta “Quien quiera oír que oiga” (de Lito Nebbia, canción del film de Eduardo Mignona sobre Evita) mientras en la pantalla se suceden las imágenes del trágico bombardeo a Plaza de Mayo en 1955; y el intenso homenaje que le hacen a ese extraordinario poeta del cine que fue Leonardo Favio.
Pesqueira se desenvuelve como si estuviera en el living de su casa o, mejor, en un cine de su pueblo. Se da el gusto de homenajear a todos sus ídolos mientras desarrolla un relato que va de lo personal a lo social y cultural con una facilidad que conmueve. Se permite valorizar el guión cinematográfico así como criticar a ese nuevo cine sin relato que llena hoy las salas alternativas.
La sobriedad con que Carlo Argento lo lleva de la mano ilumina y potencia el talento del protagonista.
Entre el público pueden verse sonrisas y lágrimas. Nadie se va de esa platea sin haber traspasado las imágenes propias que algunas de esas películas despertaron en su momento.
“Canción de cine” es más que un espectáculo de canciones y es más que un homenaje. Es una propuesta a revisar historia; y tanto los que se dedican al cine como los que lo aman no tendrían que dejar de verla.
Se ofrece en el Teatro El Búho los domingos a las 19 hs. Un excelente horario para dedicarlos a la melancolía de las grandes imágenes y las bellas canciones.

Ficha técnico artística
Espacio escénico: Soledad Arabito
Diseño de luces: Carlo Argento
Multimedia: Nikolai Proaño
Operación de luces: Vilo
Operación de sonido y video: Anahí Frías
Fotografía: Sann Suarez
Diseño gráfico: Patricio Azor
Entrenamiento vocal: Alejandra Cánepa
Prensa: Carolina Alfonso
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Supervisión técnica: José "Poty" Frías
Dirección: Carlo Argento

Teatro El Búho – Tacuarí 215 – Reservas: 4342-0885
Domingos 19 hs.

jueves, 2 de mayo de 2013

Una diva malcriada o una ópera insolente


“La Malcriada” es una famosa cantante de ópera enamorada de su virtuosismo que teme al ocaso de su fama.
“La Malcriada” es obsesiva y bastante tirana con su músico, aparentemente el único que ha sobrevivido a sus caprichos y maldades.
“La Malcriada” puede deleitar, y lo sabe, tanto con las más bellas y complicadas arias de la ópera como con algunas partituras populares.
Pero “La Malcriada” tiene enormes agujeros afectivos, una vida nada fácil y terror a la soledad.
Con desopilante humor, Verónica Díaz Benavente interpreta a esta “malcriada” desafiando todos los mandatos de la ópera. Deliciosamente acompañada por Damían Roger en el piano, y prolijamente dirigida por Rodrigo Cárdenas, Díaz Benavente, dueña de una voz impecable, una técnica sin fisuras y un histrionismo hilarante,  pasea al público por un océano de emociones y carcajadas.
“La Malcriada” es una excelente opción para pelearle a la melancolía de los atardeceres de domingo.

Ficha técnica
Título: La Malcriada (Opera Insolente)
Escrita e interpretada por: Verónica Diaz Benavente
Músico en escena: Damián Roger.
Dirección: Rodrigo Cardenas
Sala: El Opalo 
Junín 380 -  4951-3392
Funciones: Domingos 20.00 hs.
Entrada general: $ 70

viernes, 19 de abril de 2013

Ya ni Marx es marxista

MARX EN EL SOHO
de Howard Zinn

Con Carlos Weber, dirigido por Manuel Callau



A Karl Marx le han permitido volver a la tierra durante una hora, pero por un error burocrático llega al SOHO de Nueva York en lugar del de Londres, donde había vivido con su familia. En una especie de "charla abierta" frente a un indeterminado auditorio muestra facetas desconcidas de su personalidad, develando y revelando sus vínculos familiares, sus amores, su amistad con Federico Engels y sus acaloradas y estériles discusiones con Bakunin (líder anarquista Ruso).
Durante esa hora concedida se esfuerza por para aclarar conceptos que, durante más de un siglo, han tergiversado sus ideas. El espectáculo nos muestra a un Karl Marx desconocido, con chispazos de humor  agudo, erudito y original, que insiste en dejar en claro que él "no es marxista". 
El actor Carlos Weber ganó en 2009 el Premio Trinidad Guevara por este trabajo y bien merecido que lo tiene. Por momentos tierno, por momentos severo, recorre el texto con una comodidad que invita a la escucha y a la fácil comprensión de conceptos complicados para decir desde un escenario teatral; logrando incluso, sin proponérselo, hasta un parecido físico con el famoso personaje que encarna. 
Una acertada dirección de Manuel Callau colabora tanto con el protagonista como con el público, poniendo el acento en lo coloquial. 


Reestreno: jueves 18 de abril.

Desde el 19 de abril, 
todos los viernes a las 23hs. 
Teatro Sha
Sarmiento 2255 
Teléfono: 4953-2914.

lunes, 8 de abril de 2013

Una familia "muy normal"



Cuando el espectador ingresa a la sala ya puede percibir que si el espectáculo es bueno, no saldrá ileso. El comedor de una casa, sencillo, atemporal, lo hacen sentir como si él mismo hubiera “llegado a casa”. Y muy tempranamente, recién comenzado el espectáculo, ya se hará sentir la asfixia aunque por momentos estalle en carcajadas. 
Una madre castradora, un hijo sometido, y una situación incómoda que comienza, se desarrolla y se completa.
Dora (gran trabajo de Cecile Caillon) ha preparado una cena para recibir a su nueva nuera. Eugenio (tierna y sensible composición de Demián Salomón) sabe que la jornada no será fácil pero arriesga que su nueva novia es “la mujer ideal”  (aunque "morocha"... primer detalle que molesta a su madre).
La llegada de Eugenia (impecable interpretación de Sol Ricci) irá proponiendo situaciones cada vez más incómodas entre los personajes que incomodarán (valga la redundancia) al público que todavía tiene mucho espacio para reír.
Todo irá enrareciéndose durante la frustrada cena y, si bien hay sutiles anuncios que adelantan la trama,  un giro inesperado desvía hacia el desenlace definitivo.
Ya ninguno será igual. Ni los personajes en cuestión, ni los espectadores.
La joven autora y directora Laura Avelluto lideró esta puesta con altura, talento y sensibilidad. Va llevando al espectador de la mano por donde ella quiere. Nos hace creer que vamos a divertirnos  para ingresarnos luego en un mundo corrosivo pero no lo suficiente como para ajenizarnos del mismo. Cualquiera de los que pasen por ese comedor de Dora, va a reconocer a algún miembro de su propia familia en alguno de esos personajes... 


FICHA TÉCNICA:
Actúan: Cecile Caillon, Sol Ricci, Demián Salomón
Voz en Off: Damian Ianniello
Diseño de escenografía y vestuario: Mora Montemurro
Fotografía: Estefanía Piotrkowski
Ilustrador: Guillermo Torres
Asistencia de dirección: Gerónimo Reig
Dramaturgia y Dirección: Laura Eva Avelluto

Duración: 70 minutos 

Web: http://laniniajamon.blogspot.com.ar/

MULTIESPACIO JXI PALERMO
Gascón 1474
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Domingos - 19 hs.

domingo, 31 de marzo de 2013

Haroldo está de regreso



“Lo que llevo de ausencia” es un homenaje a Haroldo Conti, detenido desaparecido por la última dictadura militar argentina. Pero es mucho más que eso. Es una invocación al maestro, al padre, al esposo, al amigo, al vecino, al sobrino, que también supo ser el escritor oriundo de Chacabuco, su amado terruño natal.
Inspirado en el último cuento que escribiera Conti ("A la diestra") y que quedó en su casa en el momento en que se lo llevaron, el autor y director Alfredo Martín completa con exquisita sensibilidad un recorrido por la vida del escritor incluyendo esa noche del  horror. Martín consigue que no haya diferencia entre su pluma y aquella del original. Tarea complicada si las hay, siendo Conti un escritor que suma a su talento con las letras, el mito de ser un desaparecido.
Marcelo Bucossi, protagonista único y absoluto del espectáculo, no interpreta a  Conti sino que lo encarna. Toma algo de su energía y la lleva puesta durante una hora. Sólo así puede entenderse que cuando el actor saluda sea verdaderamente otra persona. Ha vuelto a ser Bucossi, quien con delicadeza, potencia, nobleza, juego y nostalgia, tomó de la mano a los espectadores y los hizo viajar con Haroldo en cuerpo presente por el pueblo de Chacabuco, les presentó a Susy, su prima y les hizo amar a la tía Teresa, protagonista del cuento inspirador. Marcelo Bucossi logra con este trabajo una notable madurez actoral.
Con sobriedad, el guitarrista Antoliano Rojas acompaña al actor y al escritor durante todo el viaje.
Lo dicho en el título: Haroldo regresó. 
Y está todos los sábados, a las 20.30, en el Teatro del Borde, Chile 630. Tel. / Informes: 4300-6201. 

Actor: Marcelo Bucossi
Músico: Antoliano Rojas
Escenografía e iluminación: Kenneth Orellana
Asistencia de dirección: Guido Passafaro
Dramaturgia y Dirección: Alfredo Martín

domingo, 15 de febrero de 2009

Testigos fidedignos


Desde antes de la función, “Testigos” inquieta. Leer, en el programa de mano, que el elenco está integrado por once actores (todos prestigiosos en el mundo teatral) propone singularidad. Sobre todo para estos tiempos que corren en el teatro independiente.
Cuando el público se sienta en la butaca dos personajes ya están en escena. Son dos empleados de un depósito, claramente ganados por el tedio y esperando su horario para volver a casa. Pero, para eso, dependen de la arbitrariedad del encargado del lugar. Esa rutina es interrumpida por un grupo de policías, y dos testigos, que traen una orden de allanamiento por una denuncia. Nunca se sabrá por qué ni de quién. A partir de ahí se desatan una gran variedad de situaciones disparatadas y absurdas que bien podrían estar copiadas de nuestra realidad. Por momentos todo es muy confuso y es, justamente, esa confusión lo que parecería la esencia de este espectáculo de Joaquín Bonet, responsable absoluto del mismo (es el dramaturgo, el director y el productor).
Es bien interesante la simultaneidad de sensaciones, percepciones y vivencias de cada uno de los personajes que participan en el hecho: para algunos es un simple devenir de acontecimientos, para otros una fuerte modificación de sus vidas.
Desde el tono policial en el que el autor decidió narrar, “Testigos” habla de la arbitrariedad, de la violencia, de la injusticia, de la rutina, de las costumbres (buenas y malas), de las relaciones humanas y también del amor. Encontrando su mayor acierto en la propuesta de contar tres posibles finales que podrían desprenderse de esa situación. Propuesta que incluye un rebobinado que los actores realizan con disciplinada rigurosidad. El elenco es impecable y cada integrante aporta a su personaje la verdad y la solvencia necesarias.
Esta es la tercera temporada de “Testigos”. Espectáculo original y entretenido que merece, sin dudas, esa circunstancia y un numeroso público asistente, imprescindible para la fiesta teatral. Y en el Teatro del Abasto, con este espectáculo, esa fiesta se celebra.


Autoría y Dirección: Joaquín Bonet
Intérpretes: Martín Arias, Ignacio Arroyo, Héctor Bordoni, Damián Canduci, Andrés Ciavaglia, Germán de Silva, Gabriel Fernández, Paula Ituriza, Ignacio Lucero, Yanina Rabbino, Ezequiel Rodríguez
Vestuario y Escenografía: Pepe Uría. Iluminación: Sergio Cuchiara. Asistencia de dirección: Julieta Petruchi.
Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, Teléfono: 4865-0014 Web:

Funciones: Viernes 21hs

jueves, 29 de enero de 2009

Todavía me duele

“Todavía me duele, dijo mi abuela con lágrimas en los ojos”. Así termina Lucila Teste su espectáculo “HIJA de la dictadura argentina”. Y uno se queda inmóvil en la platea, con la sensación de un zarpazo en la panza, preguntándose: ¿a quién le duele? ¿A la abuela? ¿A Lucila? ¿A mí? ¿A todos nosotros?
Lucila Teste invita al espectador a compartir, a espiar, su momento más íntimo: el homenaje que ella le hace a sus padres desaparecidos y, desde ahí, a todos los abogados desaparecidos, a todos los desaparecidos. Y en esa complicidad que se genera entre ella (haciendo su tributo) y el espectador (“espiándola”) pierde todo sentido el intento de hacer una crítica estética, dramatúrgica y/o actoral.
“HIJA de la dictadura argentina” es una ceremonia de la que el espectador inevitablemente participa. La actriz cuenta “la historia” desde su propia historia, la atraviesa, la desmenuza, la vive… Y a la vez “la mira de afuera”. Porque desde su trabajo actoral propone una distancia formal que luego va convirtiendo en herida abierta. Pero sin un solo golpe bajo. Con la fuerza del dolor que la acompaña desde sus ocho meses, cuando un grupo comando de la dictadura le arrebató a su mamá y a su papá.
El aplauso, merecido, tardó en llegar porque la platea estaba conmovida. Su saludo contenido, breve, completa la ceremonia. Y el público queda frente a dos velas encendidas que imponen presencia.
Y duele. Claro que duele. Y está bien que así sea.

CINCO ÚNICAS FUNCIONES:
viernes 30 de enero y 6-13-20-27 de febrero - 21.00 horas
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Sala Osvaldo Pugliese
Avenida Corrientes 1543

lunes, 26 de enero de 2009

Para no perderse: "Subió la Carne"

“Subió la Carne” es el último, y delirante, espectáculo del grupo teatral Carne de Crítica, estrenado en 2008 y reestrenado el 16 de enero de 2009.

El show consta de un compilado de ocho cuadros actualizados de sus obras anteriores "Carne de Crítica", “Dignos de Lástima”, “Correte que Chorrea” y "Lo frío y lo caliente" (adaptación de la obra de Pacho O´Donnell).
Una galería de enfermeras maleducadas, juezas injustas y prejuiciosas, madres abusadoras, ángeles racistas y personajes animados envejecidos, son algunas de los personajes que Claudio Pazos y Francisco Pesqueira caracterizan en este desopilante espectáculo.
Ambos de un histrionismo envidiable se destacan y se sacan chispas en actuaciones dignas de ser premiadas. A Pazos le sobre voz como para cantar a capella y cuerpo para ir de pasos de flamenco a contracciones de parto. Pesqueira posee una capacidad vocal increíble de la que hace un uso extraordinario tanto cantando como creando personajes.
Así, ambos integran un dúo maravilloso que maneja un humor a base de sátira y crítica social. El público tiene como primera reacción la carcajada, para pasar luego, sin escala, a la reflexiónsobre temas culturalmente vigentes y no tan graciosos como el racismo, la homofobia, el abuso de menores y la sobreprotección maternal.
La puesta en escena, a cargo de Carlo Argento, cuenta exactamente con lo necesario, lo que genera una intimidad profunda entre los actores y el público que favorece al espectáculo en su totalidad.
“Subió la Carne” es un espectáculo interesante y diferente, que necesita de un espectador dispuesto a divertirse y, fundamentalmente, desprejuiciado.

Subió la Carne
Viernes y Sábados 23.30hs
Localidades $40
Teatro La Comedia – Rodríguez Peña 1062
Tel. 4815.5665

Más información: http://www.carnedecritica.com.ar/

lunes, 21 de abril de 2008

Segundo Cielo

SEGUNDO CIELO
de María Rosa Pfeiffer
Un espectáculo de Manuel Vicente.
Sábados 21 hs.
Teatro del Pueblo - Diagonal R. S. Peña 943


Ficha Técnica:
ELSA / Stella Matute
ERDOSAIN / Jorge Nolasco
IRIS / Liliana Weimer
SAVERIO / Pablo De Nito
PADRE / Hugo Mouján

Diseño de escenografía y vestuario: Mariana Tirantte. Música original: Pedro Donnerstag. Diseño de luces: Javier Casielles. Diseño en comunicación visual: Juan Pablo Rodríguez.

Asistente de dirección: Romina Oslé.

Dirección General: Manuel Vicente.


Comentario: SEGUNDO CIELO

Dios es inconsciente.
J. Lacan

Casi toda la literatura sagrada ubica al segundo cielo como “la morada de los ángeles”. El Padrenuestro dice: “Padre Nuestro que estas en los cielos”, y la Biblia –casi en su totalidad– se refiere al cielo en plural. Si Dios habita el tercer cielo (o uno aún superior) va de suyo que hay, por lo menos, un primero y un segundo. Se supone que el primer cielo es el visible, al que se tiene acceso –mediante la vista– o sea que ese primer cielo (la atmósfera) es parte de la realidad (según Platón, “el mundo sensible”). El segundo es un estado intermedio en el que habría compartimentos superiores e inferiores según la jerarquía angélica. Hay cartas de San Pablo que así lo explicitan.
Bien, en la inteligencia que la ciencia no es fe, podríamos decir que el psicoanálisis ha ido evolucionando y ha tratado de hallar, en la complejidad metafórica, explicaciones racionales para estos estadios del alma. Convengamos en dar a esta definición tan sujeta a discusiones (alma) la que le daban los antiguos griegos, es decir: no pensemos en el alma como algo definitivamente etéreo, sino como el estado más sutil de la materia. Y, en tal caso, como lo hacen los modernos científicos echemos la luz posible sobre lo desconocido y convengamos que es eso que llamamos “conjuntos vacíos” o “agujeros negros”.
Nadie ha podido responder a la pregunta: “¿Qué quiere una mujer?”, quizá los seguidores de Freud con definiciones tales como “continente oscuro”, “enigma sangroso”, etc. también hayan tratado de nombrar lo inexplicable. Lo cierto es que vigilia o pesadilla, espacio donde se pesa el alma o limbo, el segundo cielo de esta Elsa (que andá a saber si se llama Elsa), una mujer que toma conciencia de haber sido “dejada” una vez más, se parece mucho a un vestíbulo del infierno. Los personajes del mundo de Arlt (propios del existencialismo de la época en que la anarquía oscilaba entre el ateísmo, el agnosticismo y las más extravagantes creencias esotéricas) reciben a una mujer que se presenta como un “juguete del destino” ante su “amor imposible”, “la otra”, “el otro”, “lo que no fue”.
La llegada de Elsa a éste, su propio territorio inalcanzable, puede entenderse como un prolegómeno de la muerte. Quizá sí, quizá no.
Lo más accesible a nuestra estructura intelectual, puede ser pensar que ese territorio donde los opuestos coexisten sin contradicción, donde el tiempo se ordena con lógica propia y donde el espacio no tiene fronteras, es: “nada”.
Pienso que con Segundo Cielo, de María Rosa Pfeiffer, Manuel Vicente ha tenido el coraje de sumergirse en esta búsqueda, ha apostado a la economía de recursos (no confundir con “minimalismo”) y ha dejado en claro que no hay certezas, lo que no significa que él no tenga sus propias convicciones. Este tipo de apuestas estéticas, entiendo que sólo pueden sostenerse cuando un colectivo de personas se enrola en la ética del trabajo.
Una pieza, en suma, que a la pregunta: “¿Qué quiere una mujer?” se atreve a contestarle: “no sé”.

Fernando Musante

lunes, 7 de abril de 2008

Gracias por volar conmigo - Fernando Peña

Gracias por volar conmigo es la unión de las dos vidas de Fernando Peña el teatro y su época como tripulante de cabina. Fernando voló durante 12 años en Eastern Airlines y American Airlines y muestra con mucho humor todos los aspectos de la vida en el aire pasando por pasajeros, tripulantes, pilotos, maletas, emergencias, comidas de abordo, aeropuertos, esperas, hoteles, affaire de alto vuelo, sexo, etc.. Con Milagros López como estrella de este espectáculo, Fernando pasa revista de este mundo fascinante e intrigante del mundo de la aviación, según Fernando Peña.."todos en algún momento de nuestras vidas quisimos trabajar en una línea aérea...es una materia pendiente en la vida de muchas personas...".Fernando escribió estos monólogos observando que cuando estaba en sobremesas con amigos, todos en algún momento le pedían que contara anécdotas de vuelo y al contarlas lograba que todos quedaran pasmados con sus historias, esto provoco que plasmara estas anécdotas variopintas en el escenario. Según Peña es su única obra en la cual se despojo de todo dramatismo lanzándose de lleno a la comedia.

Ficha técnico artística


Chacabuco 875 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4300 8817 / 4307 0066
Entrada: $ 30,00 - Domingo - 19:00 hs Entrada: $ 30,00 - Viernes - 21:00 hs



A las 19.20 se apagaron las luces de la sala. Cuando volvieron a encenderse eran casi las 22.30. Tres horas había durado ese viaje en el que Fernando Peña nos había convertido arbitrariamente en tripulación y pasajeros de un disparatado, histriónico y fascinante vuelo. Dentro de ese avión imaginario compartimos aventuras y emociones con la entrañable Milagros López. Con Lidia, Estela, Graciela y Cristina conocimos los diferentes "tipos" de azafata que a uno puede tocarle en suerte. Con Roberto, al pintoresco comisario de abordo. Y, finalmente, con "Tripulín" nos enteramos crudamente de las anécdotas, confesiones, sueños, aterrizajes forzosos que pasajeros, tripulantes, pilotos, protagonizan cuando suben a un avión.

Peña despliega toda su capacidad expresiva y, con descarnada sinceridad (que lo caracteriza, por cierto), entabla con el público una relación que por momentos cae en la más absoluta complicidad.

A uno no le queda otra que agradecerle "dejarnos volar con él".