lunes, 11 de julio de 2016

De movimientos y equilibrios


Por definición, un objeto está en equilibrio cuando las fuerzas que actúan sobre él se compensan de tal manera que la suma total de fuerzas es nula. Durante el período considerado como “equilibrio inestable” el objeto se aleja de su posición inicial –por medio de alguna perturbación– para alcanzar su posición de equilibrio estable. Esto no significa, necesariamente, un estado de quietud. Un satélite en una órbita estable está en equilibrio.  Un trompo girando, si no tuviera rozamiento que lo detenga, estaría en perfecto equilibrio. Y ni que hablar si hablamos de espacios intererestelares, vale decir ajenos a cualquier fuerza de atracción gravitatoria.

Sin ir demasiado lejos (y valga toda interpretación contingente) andar en bicicleta bien puede ser ejemplo de equilibrio inestable, y sobre todo en movimiento.  En tiempos como los que corren “la bicicleta” parece haber generado diferentes significados y una cantidad aún mayor de significantes. La “bicicleta financiara” dio lugar a otra cantidad de construcciones lingüísticas que se refirieron a todas y cada una de las relaciones humanas. Y si bien el andar en bicicleta llegó a ser aceptado como costumbre, llegada desde la siempre culta Europa, como medio de transporte barato, no contaminante y beneficioso desde lo aeróbico; también se volvió emblema del pensamiento neo-liberal (por lo menos desde nuestros lares), como único de los pocos hechos positivos,  desde el advenimiento de las bici–sendas. Pero, siempre: la bicicleta.

Ahora bien, plantear un hecho dramático a tres voces con la única acción física de un constante pedaleo detenido oportunamente (y, mucho más que oportuna, conmovedoramente frenado con la reminiscencia del sonido de la inercia como parte estructural del hecho dramático) es un desafío tremendo en el que Micaela Fariña (autora y directora del espectáculo) llega a la meta con andar elegante. Los tres protagonistas transitan espacios en sprint y otros con la serenidad que exige el ciclismo urbano.

En la bicicleta como en la vida hay que moverse para que se mueva. Y en ese movimiento hay que sostener el equilibrio. En la bicicleta como en la vida hay que golpearse para aprender y hay que abrir el corazón al universo para disfrutar.

“Bicicletas, o de cómo en movimiento se llega al equilibrio” nos propone esa metáfora. Esa comparación.

Tres vidas diferentes que se recorren en una bicicleta que les cambió la mirada de lo bueno y lo malo de lo que sucede. Un movimiento equilibrado que los ayuda a olvidar, a perdonar y perdonarse, a planificar, a avanzar. En un devenir de pedaleo, la dramaturga y directora nos lleva hacia adelante y hacia atrás, a pesar de que es imposible ir para atrás en una bicicleta, por  tres historias que en forma aparente no tienen nada en común pero que se ligan y se van uniendo como único relato, el de la vida misma.

“Hay que mover las cosas para que las cosas se muevan”, reza un dicho metafísico. “Y para mover las cosas se requiere equilibrio”, podría ser la reflexión de este espectáculo al respecto.

Dos actrices y un actor en estupenda labor nos hacen viajar por sus vidas y por las propias. Despiertan un viaje hacia nuestros propios sentimientos y recuerdos desde la cadencia de su pedaleo.

El dispositivo escénico propicia el viaje en riguroso movimiento y exquisitos silencios.
“Bicicletas, o de cómo en movimiento se llega al equilibrio” es un original espectáculo que le propone al espectador un compromiso extra en la completud de lo que cuenta.

Rosario Alfaro, Belén Amada, Pablo Cusenza son los exactos intérpretes que proponen desde su viaje en bicicleta hacernos un repaso de sus vidas movilizando el delicado mecanismo de nuestros recuerdos.


No dejen de verlo.

S.M. y F.M. 


Ficha técnica:

Dramaturgia: Micaela Fariña
Actúan: Rosario Alfaro, Belén Amada, Pablo Cusenza
Diseño de vestuario: Wanda Siri
Diseño de escenografía: Sergio Fasani
Diseño de luces: David Seiras
Diseño De Sonido: Maz Iannone
Música original: Maz Iannone
Asistencia técnica: Ariel Dabbah
Asistencia de dirección: Catalina Collardin
Coreografía: Carolina Borca
Coach Vocal: Steffi Runge
Dirección: Micaela Fariña

VIERNES 21 HS.

EL ESTEPARIO TEATRO
Medrano 484
Teléfonos: (whatsapp)1555916879 / 1541690859

domingo, 10 de julio de 2016

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.
SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 


F.M.


Ficha técnica
Autoría: Miriam Martino
Sobre textos de: Federico Garcia Lorca, Armando Tejada Gómez
A partir de la canción de: Víctor Heredia
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino
Vestuario y escenografía: María Mercedes Di Benedetto
Diseño de luces: Soledad Ianni
Realización de vestuario: Mariana Perez Cigoj
Música original: Rony Keselman
Coreografía: Mecha Fernández
Asistencia de dirección: María Mercedes Di Benedetto
Dirección: Corina Fiorillo
XIRGU - ESPACIO UNTREF - Chacabuco 875
Sábados a las 21.

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.
SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 

F.M.


Ficha técnica
Autoría: Miriam Martino
Sobre textos de: Federico Garcia Lorca, Armando Tejada Gómez
A partir de la canción de: Víctor Heredia
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino
Vestuario y escenografía: María Mercedes Di Benedetto
Diseño de luces: Soledad Ianni
Realización de vestuario: Mariana Perez Cigoj
Música original: Rony Keselman
Coreografía: Mecha Fernández
Asistencia de dirección: María Mercedes Di Benedetto
Dirección: Corina Fiorillo
XIRGU - ESPACIO UNTREF - Chacabuco 875
Sábados a las 21.

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.
SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 

Ficha técnica
Autoría: Miriam Martino
Sobre textos de: Federico Garcia Lorca, Armando Tejada Gómez
A partir de la canción de: Víctor Heredia
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino
Vestuario y escenografía: María Mercedes Di Benedetto
Diseño de luces: Soledad Ianni
Realización de vestuario: Mariana Perez Cigoj
Música original: Rony Keselman
Coreografía: Mecha Fernández
Asistencia de dirección: María Mercedes Di Benedetto
Dirección: Corina Fiorillo
XIRGU - ESPACIO UNTREF - Chacabuco 875
Sábados a las 21.

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.

SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 

martes, 5 de julio de 2016

Malanca canta a La Habana


Malanca arriesga. Y gana. En su búsqueda por lo precioso, desde lo propio, encontró en su amor por la canción del gran Silvio Rodríguez, una experiencia tanguera que, sin dudas, la realiza como tanguera única en su estilo.
Lo cuenta en "su despedida" de este material: un día se propuso un cruce singular entre algunas canciones del trovador cubano y el tango y se "obsesionó". Y encontró al "partenaire" perfecto en Martín Elizalde, responsable de los arreglos y la producción del disco.
La atmósfera porteña que Malanca y Elizalde han conseguido sobre parte del extenso repertorio de Silvio, nos plantea preguntarnos cuánto de tango hay en ese maravilloso poeta de la canción iberoamericana y cuánto de esa canción hay en el tango. Y desde esa pregunta buscar respuestas integradoras para la cultura americana.
Para los que hemos pasado gran parte de nuestra juventud escuchando "Oleo de una mujer con sombrero" por mencionar una de las más conocidas, es gran disparador de emociones sorprenderse con la recreación de Malanca. Es como encontrarse con el primer amor después de muchos años y que el paso del tiempo lo haya embellecido. Es apropiarse de algo ajeno pero propio. Es encontrar el latido argento en el epicentro del corazón cubano.
"Silvio Malanca" o "Patricia Rodríguez" pretendieron despedirse de algo el jueves 30 de junio en el escenario del Tasso. Pero nadie puede despedirse de lo que siempre está llegando. Y la emoción que se vivió en los que asistimos a ese íntimo encuentro de genuinas culturas sabemos que seguiremos escuchando tanguedad en Silvio y a Rodríguez en el tango por obra y gracia de Malanca.
Patricia tiende puentes. Y al cruzarlos, quien la escucha puede bailarse un tanguito con "Alguien", disfruta una milonga en "Paloma mía", sonreír melancólico al ritmo de un valsesito con "Historia de la silla" o encontrar su identidad tanguera en "Rosana".
"Canto arena", "Debo", "El problema", "Te doy una canción", "Requiem" y "Mi lecho está tendido" son el resto de las canciones versionadas que le hacen sentir al que escucha que Malanca le dice a Silvio, de manera bien íntima y 'rodando por Callao': -mirá, varón, 'aunque nadie te vea nunca conmigo' yo te llevo siempre bordado en mis sentimientos.
S.M. y F.M.

domingo, 19 de junio de 2016

Mecanógrafas al ritmo de un crimen


Hablar de mujeres que pelean por derechos, que luchan por igualdad de oportunidades laborales, que bregan por equidad salarial siempre es difícil. Si además querés ponerle el condimento de los siempre mentados celos femeninos, la cosa se complica. Hacerlo en lenguaje teatral es aún más complejo. Pero hacerlo con humor y tiempo de comedia musical, y agregándole un homicidio, lo que hace la cosa se vuelva un relato detectivesco a lo Agatha Christie, resulta casi imposible.

Bueno, Natacha Córdoba se propuso todo esto y lo ha logrado con su bello Tiper Tap. Y no sólo sale airosa del desafío, sino que se revela como buena dramaturga, mejor letrista y gran directora teatral.

La famosa cuarta pared queda hecha añicos desde antes que uno ingrese a la sala, y (para los que peinamos canas o ya ni canas peinamos) a medida que avanza la cosa tengamos alguna reminiscencia de aquel policial heterodoxo que se llamó “Un viejo olor a almendras amargas” de Abel Mateo, donde la ficcionalidad del teatro y la terrible verdad del asesinato se daban la mano.

Tiper Tap es un espectáculo “bonito”, con toda la dimensión de esa palabra. Es bello lo que se ve, es bello lo que se dice, es bello lo que se escucha. Y es imposible salir de la sala del Teatro La Máscara sin una sonrisa dibujada en la cara.

Romina Michelizzi, Victoria Orquin, Gaia Rosviar, Florencia Sacchi y Yamila Ulanovsky, las cinco actrices-bailarinas-cantantes brillan con luz propia y les dan hermosas coloraturas a sus criaturas. Rafael Walger parece un actor salido de una película de los ´40 y se agradece cada vez que se lo escucha. Un trabajo verdaderamente revelador es el de Emiliano Samar en su agente de seguridad que comienza ya en el hall mientras el público espera para entrar, devenido en hábil y pertinaz sabueso.

Y la música original y el teclado en vivo de Gerardo Amarante le dan el glamoroso toque final a la fiesta.

El resto del equipo trabajó en forma acertada bajo la coordinación artística del siempre talentoso Tony Lestingi.

Si querés pasar un momento divertido y de gran teatro musical que incluye suspenso, intriga, baile, humor, amor y música en vivo, no te pierdas Tiper Tap.


S.M. y F.M

Ficha técnica:

Autoría: Natacha Córdoba
Actúan: Romina Michelizzi, Victoria Orquín, Gaia Rosviar, Florencia Sacchi, Emiliano Samar, Yamila Ulanovsky, Rafael Walger
Músico en vivo: Gerardo Amarante

Vestuario: FlorencIa Costa, Sandra Ligabue
Escenografía: Mariana Castellucci, Oscar Cordoba, Ana Clara Uhrich
Diseño de luces: Silvana Korrea
Música original: Gerardo Amarante
Fotografía: Salomón Malec
Utilero: Oscar Cordoba, Ana Clara Uhrich
Diseño gráfico: Ezequiel Trovatto
Entrenamiento vocal: Melina D´angelo
Asistencia de dirección: Mariana Garcia

Prensa: Ayni Comunicación, Romina Pomponio
Producción: La Cooperativa

Coordinación artística: Tony Lestingi
Coreografía: Natacha Córdoba
Dirección: Natacha Córdoba

TEATRO LA MÁSCARA 
Piedras 736 - Teléfonos: 4307-0566
Sábado - 20:00 hs

jueves, 9 de junio de 2016

Bien de Familia


Con su obra “La Fundación” la autora Susana Torres Molina nos propone volver a repasar la parte más oscura de nuestra historia. Y de esa parte, se mete en el barro más sucio y sórdido de la dictadura cívico militar: la apropación ilegal de niños.
Todo argentino bien nacido sabe y reconoce que en ese fatídico tramo de la historia argentina hubo un plan sistemático de terrorismo de Estado que consistió en el secuestro, desaparición y ocultamiento de la identidad de hijos de detenidos-desaparecidos, mediante partos clandestinos y adopciones ilegales.
Ahora bien, ¿nos hemos preguntado alguna vez cómo era ese procedimiento? ¿Cuál era el brazo ejecutor del delito? Así como alguien debió coser las capuchas con las que tabicaban a los secuestrados, debió haber, seguramente, gran cantidad de gente involucrada en llevar a cabo la entrega de bebés y niños. Y es ahí, en ese interrogante, donde la autora y todo el equipo del espectáculo se zambulle para nadar en incómodas aguas que salpican al espectador.
Un espacio asfixiante, con reminiscencias kafkianas, lleno de cajas y carente de luz natural, es el marco en el que se desarrolla la acción. Allí, una pareja  deseosa de armar una “familia bienavenida” espera cumplir su frustrado sueño de tener un hijo. Una secretaria muy eficiente y un abogado bonachón y de moral intachable son los encargados de recibirlos, prepararlos, interrogarlos, investigarlos (en ese orden) hasta ir develando cuál es la verdad de la cuestión. La pareja, entre perpleja y cómplice, irá mostrando también sus verdaderos deseos e intenciones.
El elenco no podría haber sido mejor elegido. Cada uno defiende su criatura y brilla en su rol. Estela Garelli, Carlos Kaspar, Emiliano Díaz y Florencia Naftulewicz están, además, bajo la dirección exquisita y acertada de Héctor Levy Daniel. Las luces de Ricardo Sica acompañan delicadamente el clima propuesto y Cecilia Zuvialde ayuda a la recreación de la época con la escenografía y el vestuario.

Todo está “confabulado” para que el espectador se vaya pensando, reflexionando y, sobre todo, teniendo conciencia de que aquella “tradición, familia y propiedad” fue una tragedia que nos sigue y nos seguirá atravesando. Al menos hasta que nuestra sociedad no pueda devolverle la identidad a los casi 400 nietos que aún buscan nuestras heroicas Abuelas de Plaza de Mayo.
“La Fundación” es uno de esos espectáculos imprescindibles que construyen memoria y que uno desea que fueran vistos  por aquellos que al día de hoy todavía dudan de la brutalidad del horror.
Los viernes a las 21. No se lo pierdan.

S.M. y F.M.


Ficha técnica:
Dramaturgia: Susana Torres Molina
Actúan: Emiliano Diaz, Estela Garelli, Carlos Kaspar, Florencia Naftulewicz
Vestuario y Escenografía: Cecilia Zuvialde
Diseño de luces: Ricardo Sica
Fotografía: Camila Levy-Daniel
Asistencia de dirección: Marina Kryzczuk
Prensa: Marisol Cambre
Dirección: Héctor Levy-Daniel

NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419 – Tel.: 4854-2107

Viernes 21 hs.

miércoles, 1 de junio de 2016

Presentación de "DÍA A DÍA", primer album solista de Lautaro Matute


Lautaro Matute
"Día a día"  
Guitarrista y cantor, miembro del premiado
Ensamble Chancho a Cuerda,
presenta su primer álbum solista llamado 
“Día a día”
en un concierto-celebración junto a músicos invitados.
Jueves 9 de junio 22hs.
Centro Cultural de la Cooperación
Av.Corrientes 1543 – CABA
www.centrocultural.coop  Boletería: (011) 5077-8077 

 Compuesto por trece composiciones originales (incluyendo una musicalización del poema “Un mundo contra la trata” de Luis Pescetti) y una versión de “Tocando al frente” del cantautor brasilero Renato Teixeira,“Día a día” reúne colores y sonoridades del jazz, el folklore y la fusión para apoyar las canciones de Lautaro cuyas letras reflexionan acerca de distintos aspectos de la vida urbana, la melancolía, la alegría y el amor.
Además de sus aportes como multi-instrumentista grabando voces, guitarras, bajos eléctricos y contrabajos participan como invitados: Jonatan Szer (Embichadero) y Agustín Lumerman (ECC) en percusión,Nahuel Carfi (ECC) en piano y Nicolás Rallis (ECC) en voz. “Día a día” fue grabado por Francisco “Panchi” Stuart Milne en Estudio NN, por Victor Rallis en Estudio Ultraverde, masterizado porSebastián Andreatta en Orange Soundstudio y editado por el sello de gestión colectiva Elefante en la Habitación!












Sobre Lautaro Matute
Lautaro Matute lleva más de diez años participando de proyectos musicales como intérprete, compositor y arreglador. 
Forma parte del Ensamble Chancho a Cuerda, junto a quienes editó tres discos: “Contrastes” (Independiente),“Subversiones” (Vinilo Discos / Ganador del Premio Gardel 2013 a Mejor álbum Instrumental/Fusión/World music) y“Deconstrucción” (NoSeso Records / Nominado a los Premios Gardel 2015 en el rubro Ingeniería de grabación) y compartió escenario con artistas como Liliana HerreroLeo MaslíahBenjamim TaubkinNá OzzettiFacundo GuevaraHernán RíosCarlos MoscardiniVitor RamilHugo Fatorusso y Luiz Carlos Borges entre otros. Como intérprete integró diversos grupo de folklore argentino y latinoamericano como Negros de miércoles (dirigido por Hubert Reyes), el conjunto de su padre Nahuel Porcel de Peralta y el trío del cantautor Nicolás Rallis. Participó además de la grabación del DVD “El fin de la radio” como parte de la Orquesta de Cámara La Tribu
Como compositor y arreglador realizó música para cine y teatro.


LAUTARO MATUTE EN FACEBOOK:
















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facebook.com/elefanteenlahabitacion.eh ~ twitter.com/elefanteeh

martes, 31 de mayo de 2016

Yiya, el musical


Difícil escribir sobre Yiya.
Sobre todas las Yiyas, que es una sola.
Difícil escribir sobre la Yiya envenenadora, que mató a sus tres mejores amigas con masas de cianuro hechas por ella misma.
¿Cómo hacer para no perderse en las subjetividades de lo que produce una asesina? Sin embargo, Osvaldo Bazán pudo y lo hizo con maestría. Su texto es dinámico, reflexivo, objetivo y, sobre todo, divertido.
Difícil escribir sobre Yiya, el musical.
¿Cómo hacer para no perderse en las subjetividades de lo que produce el descomunal talento de Karina K? Imposible. No hay manera. Es imposible saber qué sería de este musical con otra protagonista.
Karina no interpreta a Yiya. La encarna. Con todo el riesgo que significa encarnar a una asesina. Y porque la encarna es que uno se permite reír con esa historia. Porque Karina nos la cuenta con la naturalidad de lo cotidiano. Al mismo tiempo, despliega todo su magnetismo, su inacabable potencial artístico, su contundente capacidad histriónica. El espectador no puede dejar de mirarla. Su trabajo va de los grandes rasgos  a la delicada sutileza como si eso fuera fácil. Su trabajo, sin dudas, es de lo mejor de la cartelera porteña.
Sus compañeros de elenco la acompañan, valga la redundancia, con solvencia. Patricio Contreras ofrece una faceta cómica que lo convierte en el personaje más tierno del espectáculo. Su monólogo es una pieza de humor que puede envolverse en una caja de bombones y ponerle un gran moño.
El trío de amigas rozan el buen delirio. Tomás Fonzi tiene el rol más difícil porque le pone drama a la comedia pero sale airoso de su desafío. Fabián Gianola le otorga profesionalismo y mesura tanto a su presentador como al amante.
Ricky Pashkus como director general y Ale Sergi en la música original, completan un equipo de lujo para un espectáculo imperdible.

S.M.

lunes, 30 de mayo de 2016

Gardel, el musical



Evémero de Mesene (Siglo IV a.C.) fue el autor de una teoría, bastante aceptada, sobre la construcción de los mitos. Él sostenía que los dioses paganos son, en verdad, personajes históricos cuyo recuerdo ha sido magnificado por el componente fantasioso de las tradiciones. Claro está que para magnificar de semejante manera aquellos recuerdos los personajes evocados habrían sido capaces de grandes empresas, o de tener rasgos los sumamente llamativos como para convertirse en deidades o leyendas.

Gardel es tan claro ejemplo de este tipo de pensamientos que ha conseguido que su nombre se vuelva adjetivo calificativo. Y han contribuido a la construcción del mito –además de su azarosa vida– incertidumbres varias sobre su filiación y lugar de nacimiento, y una muerte temprana y horrible. 

Longhi, Mizrahi y Fernández se atreven a enfrentarse al mito. A representarlo, a mostrarlo en sus incorrecciones, sus travesuras. A exponer las diferentes aristas que contribuyeron a alimentar el mito: “la santa viejita”, “la casta noviecita”, y esos amigos “milongueros, jugadores, y algo más…” (como años después diría Adamini), se suma la historicidad de la relación con el gringo Traverso quien lo acercó al caudillo conservador Barceló, y la aún más conflictiva con el oriental Razzano; aquel balazo en la espalda, la “mecenas” yanqui que lo llevó a reinar en Nueva York, y la fascinación por la irresistible belleza de Mona Maris.

El resultado de la propuesta no podría ser mejor. A la esperable perfección musical a la que nos tiene acostumbrado el trío Longhi, Mizrahi, Fernández, se suman: la delicada puesta en escena de Ignacio González Cano, la sólidas participaciones de Roberto Peloni, y la proverbial capacidad de las exquisitas Alicia Vignola y Anita Rodríguez.

Y así, acompañados por un excelente equipo de producción, una inquietante escenografía, y sensatas dosis de aportes del mundo virtual, aparece la impecable voz de Fernández, las interpretaciones de Longhi en toda su dimensión actoral, y la capacidad de Mizrahi en la ejecución y dirección musical. Todo esto hace que todos los fines de semana se produzcan dos fenómenos que nos permiten, alejados de cualquier fantasía y hasta de cualquier presupuesto metafísico, sostener dos certezas:

1) Todos los nombrados son Gardel.

2) Gardel cada día canta mejor.

F.M.



Ficha técnico artística 

Libro: Luis Longhi
Intérpretes: Guillermo Fernández, Luis Longhi, Roberto Peloni, Anita Rodriguez, Alicia Vignola
Vestuario: Nélida Bellomo
Escenografía: Laura Copertino, Noelia Svodoba
Diseño de luces: Claudio Del Bianco
Música original: Guillermo Fernández, Federico Mizrahi
Asistente de producción: Matias Taverna
Asistencia de dirección: Soledad Fernández
Productor comercial: Paula Montero
Producción: Demoliendo Tangos Producciones, Juan Iacoponi
Dirección de Producción: Stella Maris Blanco
Puesta en escena: Ignacio Gonzalez Cano
Dirección musical: Federico Mizrahi
Dirección de actores: Omar Kuhn
Dirección general: Ignacio Gonzalez Cano

MOLIERE TEATRO - Viernes y sábados 22.30
Balcarce 682 - Teléfonos: 4343-0777

domingo, 29 de mayo de 2016

Los derechos de la salud


Florencio Sánchez nació en Montevideo en 1897 y falleció en Milán en 1910. Vale decir que vivió sólo treinta y cinco años. Su obra “Los derechos de la salud”, pieza que tiene como punto de partida dramático la tremenda presencia de la tuberculosis –enfermedad que lo llevaría a la muerte– fue estrenada en 1907.
La puesta que Alfredo Martín ha encarado enfrenta, con las mejores armas, el desafío de mantener la retórica de Sánchez, propia de los albores del Siglo XX, para mostrarnos que la paradoja de “Los derechos de la salud” todavía nos involucra.
Ni los paradigmas morales de entonces, ni las escuálidas respuestas de un existencialismo positivista en pañales, alcanzaban (ni alcanzan) para dilucidar la contradicción; porque cuando hablamos de “derechos de la salud” parecería que nos referimos –exclusivamente– a los enfermos.
Martín encara una puesta que rompe con cualquier tipo de límite entre lo fenoménico y lo perceptual. El teatro está ahí, y nosotros también.
Los puntos de vista quedan al arbitrio de cada espectador, y las actuaciones de Mercedes Fraile (Luisa), de Macelo Bucossi (Roberto), de Élida Schinocca (Mijita), de Lorena Szkely (Renata), de Daniel Goglino (Dr. Ramos), de Rosana López (Albertina), y Cecilia Sanjurjo (violinista), rozan la perfección.
Porque claro está que, como no puede ser de otro modo, para que el resultado del desafío que ha decidido aceptar Martín llegue a buen puerto se requiere un trabajo impecable de actrices y actores, Y esto, insisto, aquí se ha conseguido, y con creces.
La presencia formidable (valga el oxímoron) de la fragilidad de cada uno de los personajes ante la inminencia de la muerte, sólo acentuada por el exquisito recurso del sonido de un violín estremecedor, aparece sin el menor juzgamiento, y entonces queda flotando la pregunta: ¿Los derechos de la salud, son sólo para los enfermos? (F. M.)


Ficha técnico artística


Autoría: Florencio Sánchez
Versión: Alfredo Martín
Actúan: Marcelo Bucossi, Mercedes Fraile, Daniel Goglino, Rosana López, Elida Schinocca, Lorena Szekely
Músicos: Cecilia Sanjurjo
Vestuario: Mercedes Piñero
Escenografía: Marcelo Jaureguiberry
Iluminación: Fernando Díaz, Marcelo Jaureguiberry
Diseño gráfico: Gustavo Reverdito
Asistencia de dirección: Dana Olivieri
Prensa: Silvina Pizarro
Dirección: Alfredo Martín

En Andamio 90 - Los viernes a las 20.30
Paraná 660 - Capital Federal
Reservas: 4373-5670

Jorobado, el encierro de un cornudo, con Claudio Pazos

"Jorobado, el encierro de un cornudo" o el descomunal talento de un actor



Claudio Pazos toma las riendas de su talento y sujeta su expresividad para galopar cómodo en la integridad de sus dones. Con ese dominio de su arte, -es bailarín, actor, cantante, mago de su corporalidad-, nos vuelve a deslumbrar ahora con la genialidad de su Jorobado.

Siempre es complejo adaptar un relato narrativo a un hecho dramático. Pero en este caso hay una trinidad que ilumina ese traspaso con exactitud. Pazos está acompañado, contenido y guiado con precisión por Jorge Diez en la dirección y la exquisita Mecha Fernández en la dramaturgia coreográfica.

Con sensibiblidad y virtuosidad sin límites Claudio Pazos nos ingresa en el desafiante, intenso y oscuro mundo de Roberto Arlt apoyándose en la ductilidad de su cuerpo y en muy pocos objetos que acentúan la poesía del trabajo. Las luces de Violeta Diez aportan lo suyo.

Delicado y brutal, poético y falaz, “Jorobado, el encierro de un cornduo” nos reafirma esa maravillosa sensación de que el Teatro es posible cuando lo imposible se ve en un escenario. Allí el delito, la traición, la hipocresía y la crítica a la moral burguesa están ahora escritos en el cuerpo de ese actor que parece poderlo todo y nos convence de que eso “es fácil”.

No se lo pierdan. Es una ceremonia de Alto Teatro.

S.M.


Ficha técnico artística 
Dramaturgia: Claudio Pazos
Intérpretes: Claudio Pazos
Diseño de luces: Violeta Diez
Fotografía: GrIn Multimedia
Asistencia de dirección: Virginia Mazzarella
Prensa: Marcos Mutuverria
Producción ejecutiva: Virginia Mazzarella
Diseño de coreografia: Mecha Fernández
Dirección de arte: Jorge Lopez
Dirección: Jorge Diez

En el teatro La Comedia, los sábados a las 21.15
Rodriguez Peña 1062
Capital Federal
Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228