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viernes, 20 de abril de 2018

"BÁJAME LA LÁMPARA -concierto de palabras-" volvió a la cartelera en mismo día y horario


"Bájame la lámpara -concierto de palabras-", de Francisco Pesqueira cuenta a Carmen, Ana y Livia que son la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik respectivamente.

A la vez son Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute contándonos sus historias. Tres mujeres que cuentan a tres mujeres que trabajaron con tres mujeres. Mujeres poetas, mujeres trabajadoras, mujeres actrices.

-¿Quién es quién?, suelen preguntarse los espectadores.
-Todas somos todas, contestan ellas.


Acompañadas por la exquisita Mirta Alvarez en guitarra y canto, ellas ofrecen un concierto de palabras. Que son cuentos, que son canciones. Que son poesía habitada.

Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar


"BAJAME LA LAMPARA"
SÁBADOS A LAS 19 hs.
TEATRO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - C.A.B.A.
Reservas: por Alternativa Teatral o andruwiderker@yahoo.com.ar - +54 9 11 6705-3981

lunes, 2 de octubre de 2017

BÁJAME LA LÁMPARA, de Francisco Pesqueira

En el derecho procesal existe la figura “generales de la ley”. Dice el código que es necesario que los jueces pregunten a los testigos de un hecho por su relación de parentesco, afecto o desafecto, o interés con los sujetos y asuntos sobre los que va a testimoniar; esto servirá a Sus Señorías para ponderar si cuestiones subjetivas afectan las declaraciones. 

Bien, sabiéndome comprendido por las generales de la ley  por motivos varios: lo admito y paso a comentar mi parecer sobre “BÁJAME LA LÁMPARA, Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.

Pesqueira bucea en la poesía de Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik a través de las miradas de tres personas que –ficción mediante– habrían habitado la cotidianeidad de las poetas, con sus secretos, intimidades y hasta berrinches. Carmen (Lidia Catalano), es la nodriza de Alfonsina; Ana (Miriam Martino) es la empleada de Idea; y Livia (Stella Matute) la asistente de Alejandra. Las tres actrices despliegan sus excelentes interpretaciones acunadas con la exquisita música de la honda guitarrista, compositora y cantante Mirta Álvarez.

Emiliano Samar, el director de este espectáculo, ha conducido con mano maestra todas y cada una de las piezas de este montaje. Porque, y valga el juego de palabras, la puesta de Samar es una apuesta a la belleza. La economía de recursos jamás roza el minimalismo. Las actuaciones  conmueven cuando expresan dolores, emocionan cuando cantan y desbordan sensualidad cuando se entregan al jolgorio.

La decisión de “derribar la cuarta pared” fue innecesaria porque esa “pared” nunca se edificó. Cuando el público accede al foyer, Mirta Álvarez está sentada acariciando las teclas de un piano vertical que está ornado con un mantón tejido al crochet por magas manos de madre y un jarrón con flores que evocan otros territorios astrales. Las actrices ingresarán por el mismo camino que el resto de los presentes y se presentarán con sus nombres propios. De ahí en más en un mismo espacio compartido aparecerán relatos y representaciones.

Hay un lugar en común para las tres y ese terreno  “oniroide”, parece ser el discreto sitio dónde las nueve musas convidan a las actrices a navegar por las palabras de Alfonsina, Idea y Alejandra. La escenografía de Carlos Di Pasquo, el diseño de luces de Carlo Argento y el vestuario de Sandra Ligabue son sostenes de esta particular estructura dramática con  oximorónica mixtura de suavidad y contundencia.


–¡Alejandra… te extraño! –Clama Livia al borde del aullido. –Escribe tan bello, señora. Tan bello...  murmura Ana que confiesa haber leído por primera vez a Idea. –Alfonsina… eso a Dios no se le hace. –Suplica Carmen ante lo inexorable. Insisto: me comprenden las generales de la ley, pero en mi defensa acudo a Kant y sostengo que hay una belleza universal. Una belleza que resiste la rigurosa mirada geométrica y sus derivas desde que parece ser fruto de un máximo ingenio producto de un algo incausado. Una belleza que suele habitar en la música y la poesía. Una belleza que hasta puede ser sublime cuando la roza la muerte. Una belleza que hallé en “BÁJAME LA LÁMPARA Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.

Fernando Musante


Ficha técnico artística
Autor: 
Francisco Pesqueira
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute
Guitarra y voz en vivo: Mirta Alvarez
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Diseño de luces: Carlo Argento
Vestuario: Sandra Ligabue
Asistencia de dirección: Mabel Rosati
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar

ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - Capital Federal
Teléfonos: 4962-9420 / 4961-9562
Entrada: $250,00 / Estudiantes, jubilados y grupos (10 o +): $125,00
Sábado - 19:00 hs 

lunes, 28 de agosto de 2017

Se estrena BÁJAME LA LÁMPARA - concierto de palabras- de Francisco Pesqueira

El sábado 9 de setiembre, a las 19 hs., se estrena “BÁJAME LA LÁMPARA (concierto de palabras)”, de Francisco Pesqueira. Con Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute. Voz y la guitarra en vivo de Mirta Alvarez. Dirección y puesta en escena de Emiliano Samar.

Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, acompañadas por la guitarrista y compositora Mirta Alvarez, protagonizan este particular espectáculo que nos invita a un encuentro entre la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik.

Escrito especialmente para estas actrices, el autor nos propone habitar un espacio donde conviven las mujeres que trabajaron con las poetas. Nodriza, empleada, asistente, mujeres al cuidado de mujeres. Ellas entrecruzan relatos, opiniones, miradas y a su vez traen al presente la vida de esas señoras para quienes trabajaban.


El amor, el hombre, la mujer, las tareas de cuidado, el hambre, la vida, los deseos, la muerte, son los temas que recorren las tres mujeres mientras diseñan en el espacio el concierto en el que la palabra es protagonista y el cuerpo ese instrumento sonoro y vital que traza, casi coreográficamente, un trayecto metafórico y a la vez sumamente presente. La propuesta nos pone frente a una onírica conversación que recorrerá distintos tópicos, donde la mirada de la mujer se despliega abiertamente dejando ver posicionamientos acerca del mundo que habitan. La conversación dará, a su vez, espacio para conocer palabras y sueños de las poetas a las que cuidaban, como también permitirá entrever momentos vitales de sus existencias.

El sueño/realidad se completa con la exquisita participación de la concertista Mirta Álvarez que acompaña el recorrido con música y canciones.

FICHA TÉCNICA: 
Autor: Francisco Pesqueira
Carmen: Lidia Catalano
Ana: Miriam Martino
Livia: Stella Matute
Voz y guitarra: Mirta Alvarez
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Vestuario: Sandra Ligabue
Diseño de luces: Carlo Argento
Asistente de escenografia: Analia Schiavino
Fotos: Fernando Musante
Diseño gráfico: smm/soluciones gráficas
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Asistencia de dirección: Mabel Rosati
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar

Funciones: Sábados 19hs
Espacio IFT – Boulogne Sur Mer 549– C.A.B.A. - Tel. 4962-9429/4961-9562
Valor de la entrada: $250 / $125 (estudiantes y jubilados)
Reservas y Contacto: Andrea Widerker - 15.6705.3981 - andruwiderker@yahoo.com.ar o por Alternativa Teatral
Facebook: @bajamelalampara

domingo, 10 de julio de 2016

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.
SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 


F.M.


Ficha técnica
Autoría: Miriam Martino
Sobre textos de: Federico Garcia Lorca, Armando Tejada Gómez
A partir de la canción de: Víctor Heredia
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino
Vestuario y escenografía: María Mercedes Di Benedetto
Diseño de luces: Soledad Ianni
Realización de vestuario: Mariana Perez Cigoj
Música original: Rony Keselman
Coreografía: Mecha Fernández
Asistencia de dirección: María Mercedes Di Benedetto
Dirección: Corina Fiorillo
XIRGU - ESPACIO UNTREF - Chacabuco 875
Sábados a las 21.

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.
SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 

F.M.


Ficha técnica
Autoría: Miriam Martino
Sobre textos de: Federico Garcia Lorca, Armando Tejada Gómez
A partir de la canción de: Víctor Heredia
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino
Vestuario y escenografía: María Mercedes Di Benedetto
Diseño de luces: Soledad Ianni
Realización de vestuario: Mariana Perez Cigoj
Música original: Rony Keselman
Coreografía: Mecha Fernández
Asistencia de dirección: María Mercedes Di Benedetto
Dirección: Corina Fiorillo
XIRGU - ESPACIO UNTREF - Chacabuco 875
Sábados a las 21.

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.
SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo. 

Ficha técnica
Autoría: Miriam Martino
Sobre textos de: Federico Garcia Lorca, Armando Tejada Gómez
A partir de la canción de: Víctor Heredia
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino
Vestuario y escenografía: María Mercedes Di Benedetto
Diseño de luces: Soledad Ianni
Realización de vestuario: Mariana Perez Cigoj
Música original: Rony Keselman
Coreografía: Mecha Fernández
Asistencia de dirección: María Mercedes Di Benedetto
Dirección: Corina Fiorillo
XIRGU - ESPACIO UNTREF - Chacabuco 875
Sábados a las 21.

Contagiándonos de amor

Desde un punto de vista etimológico –dicen los estudiosos– el término “sindrome” se acuña a partir de los dos elementos léxicos que lo componen: sýn y drom-síndrome significa 'carrera' y 'unión', es decir, una idea de precipitación ('carrera') que se concentra en un punto ('unión'); no es de extrañar que a partir de estos elementos el primer significado del término en griego sea 'tumulto'. Como término médico los primeros ejemplos seguros los encontramos en Galeno, s. II d.C., quien cita la palabra reiteradamente como un término propio de médicos empíricos… (y sigue).
Claro que el término extendió su significado a otras acepciones, se habla del “síndrome de Estocolmo”, del “síndrome del ama de casa”, del “síndrome de Peter Pan”, etc. todas éstas cuestiones que no parecen constituir enfermedades, por lo menos desde lo ontológico. Vamos entonces a ligar (como lo fue en un principio) el término “síndrome” a una cuestión referida a enfermedades.
Y si un síndrome delata la existencia de una enfermedad, lo correcto –en este caso tan especial– es desear que esa enfermedad sea contagiosa; porque lo que se recibe desde el escenario del Xirgú es una sobredosis de belleza. Y de amor.
Lidia y Miriam. Miriam y Lidia. Ellas pasean sus dones por el escenario con la comodidad de quienes están en el sector más íntimo de sus casas. Debe confesar quien redacta que ya había visto este espectáculo en Teatro del Pueblo y que fue a la sala Xirgu con ciertas dudas sobre la posibilidad de adaptación de la puesta al nuevo espacio. El resultado no pudo ser mejor. La siempre segura conducción de Corina Fiorillo ayudó a que estas inmensas actrices hicieran que el amplio espacio fuese justo marco a sus interpretaciones. La exquisita economía de recursos de la puesta no debe ser confundida con “minimalismo”. Por el contrario, hay una proyección del trabajo de estas actrices que linda con la enormidad. Luces y sonido ayudaron a disfrutar con máxima intensidad las coreografías de Mecha Fernández y la música de Rony Keselman.
Aparecen, junto a los textos de Martino, las poéticas de García Lorca y de Tejada Gómez. La combinación de la música original con la ya existente es de una precisión conmovedora. Y –permitiéndome un OTROSÍ como el de los letrados– digo, y vale, la versión  de “Balada para un loco”, por Lidia Catalano, es una rara perla. Y el final con la fusión de “Síndrome de amor”, la canción de Víctor Heredia que da origen al título y la bellísima “Danza”, de Ivano Fossati (que popularizó Marilina Ross) es otro delicioso bocado.
Insisto: si la principal acepción de síndrome” remite a enfermedad, es de esperar que ésta sea contagiosa. Es más, ojalá fuese una epidemia… de amor. Y de belleza.

SÍNDROME DE AMOR es el título del espectáculo teatral con dramaturgia de Miriam Martino que se presenta en el Teatro Margarita Xirgú, Acúan Lidia Catalano y Miriam Martino dirigidas por Corina Fiorillo.