lunes, 20 de marzo de 2017

"Tomar la fábrica" o cómo ofrecer el corazón


El biodrama es una rama del género dramático que principalmente se caracteriza por poner en escena o trabajar como material dramático las historias de vida de las personas. Y eso es en alguna medida el espectáculo “Tomar la fábrica”, escrito por Joselo Bella, Ricardo Díaz Mourelle y Pedro Sedlinsky ; interpretado por los dos primeros, dirigidos por el tercero.

Dos actores que interpretan a dos actores. Dos actores que vienen batallando desde tiempos inmemoriales con la inestabilidad del trabajo, la falta de dinero, el desgaste y la defensa de la pasión. Dos actores.

Con la excusa de cocinar para la hija de uno de ellos, que hace meses que no ve, se encuentran y vuelven a fantasear con hacer juntos un proyecto teatral en el que puedan combinar el deseo y las expectativas económicas.

Los une, además, la admiración por Marcello Matroianni y consideran que escenas de “Ojos negros” y “Los compañeros” pueden ser disparadoras de un espectáculo que los devolverá al trabajo, a la dignidad, a la vocación, a la felicidad.  Juan (Joselo Bella) y Franco (Ricardo Díaz Mourelle) abren así  un abanico de recuerdos, relatos  y fantasías que comienzan a trenzarse y se convierten en el espectáculo mismo que tanto sueñan.  Madres, padres, infancia,  hermanos, el país, las mujeres, los primeros trabajos, los artistas admirados y mucho más aparecen entre uno y otro construyendo un clima de cálida nostalgia que envuelve al espectador y lo invita a viajar por sus propios recuerdos.

Joselo, Ricardo y Pedro han trabajado durante mucho tiempo, como Juan y Franco, en la búsqueda y la concreción de este espectáculo y eso se ve en la gran factura del mismo. Sedlinsky dirige todo con talentosa  y delicada batuta y supo rodearse de colaboradores artísticos que suman poesía a la cosa: Rony Kesselman en la música original, Matías Canony en el diseño de luces y Alejandro Mateo en el diseño de escenografía y vestuario.

Ambos protagonistas se entregan por entero a sus criaturas y cada uno en “su cuerda” logran interpretaciones de gran potencia y -si cabe en actores de semejantes trayectorias- consagratorias. El espectador se pregunta, en forma inevitable, cuánto de “dramaturgia” y cuánto de “propia realidad” hay en esos dos seres que desde el fondo de sus almas se tiran sin red, sólo adornados por el exquisito aroma de los zapallitos al ajo y limón, vuelan sin tiempo y parecen querer decirnos aquella frase de Fito Paez que no por conocida es menos efectiva para sintetizar lo que ellos brindan: “¿quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”. 

Domingos a las 19 en el Nun Teatro. No se la pueden perder. 

S.M. y F.M.

Ficha técnico artística
Dramaturgia: Joselo Bella, Ricardo Díaz Mourelle, Pedro Sedlinsky
Actores: Joselo Bella, Ricardo Díaz Mourelle
Vestuario y Escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Matias Canony
Música original: Rony Keselman
Fotografía: Nadia Mastromauro
Diseño gráfico: Matias Canony
Asistencia de iluminación: Mario Gómez
Asistencia de dirección: Josefina Flores
Prensa: Octavia Gestión Cultural y Comunicación
Producción ejecutiva: Miguel Angel Ludueña
Diseño de coreografia: Micaela Racciatti
Dirección: Pedro Sedlinsky


NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419 
Teléfonos: 4854-2107
Entrada: $ 200,00 - Domingo - 19:00 hs - Hasta el 16/04/2017

domingo, 19 de marzo de 2017

"Indiscriminadamente discriminados" o volver a la función social del teatro



El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos
para la edificación de un país, y el barómetro que marca
su grandeza o su descenso.
(Federico García Lorca)

Desde el principio de su historia el teatro tuvo alguna suerte de compromiso social. Y cuando decimos “desde el principio de su historia” hablamos de una época en la que ni el concepto de “sujeto”, ni el concepto de “social” tenían en significado que les damos en estos tiempos.
El ditirambo era una celebración ligada a fenómenos climatológicos y a la alegoría –Dionisios mediante– con la fecundidad. Se lo practicaba con desmesura y fue antecedente de nuestro carnaval. Durante el período apolíneo la tragedia se transformó en eficaz herramienta para generar “buenas costumbres”. El “ethos” griego, vale decir las normas de convivencia del espacio en común, halló en la metáfora dramática una forma de promoción de la manera de vivir que valorizaba la prudencia y la mesura.
“Ethos” se volvió durante el dominio del Imperio Romano –con esa practicidad latina para las traducciones– en “mos” o “moris”, raíz de la palabra “moral” de la que deriva: “morada”.
Los actores griegos actuaban impedidos de moverse.  Usaban unas importantes plataformas en cada pie llamadas coturnos y un tremendo mascarón llamado próposon que tenía por objeto la ampliación de las voces de los intérpretes desde que tenía oculto una suerte de primordial amplificador. El prefijo “pro”, en griego antiguo, significaba “delante”, y “poson”: cara. Pero una vez más los romanos  aplicaron su pragmatismo extremo y la llamaron “per–sonare”; “para hacerse oir”. De allí ha derivado la palabra persona.
Próposon como máscara, o: delante de la cara, ha dado mucho a la historia desde las religiones (especialmente la cristiana), al psicoanálisis y a la lingüística; pero la versión romana (personare) también da para pensar, y mucho. Porque  persona es la que se hace oír.
Bien, disculpen el largo introito pero quien esto escribe lo halla necesario para hablar del espectáculo teatral: "Indiscriminadamente discriminados", el último espectáculo de la Compañía Teatral Oveja Negra, un grupo de jóvenes y adultos a quienes les gusta transitar por la experiencia teatral incluyendo en el elenco a personas con capacidades diferentes  permitiéndose la experiencia de revisar los prejuicios, ampliar la mirada y atreverse a pensar otro mundo posible.
"Indiscriminadamente discriminados" es una curiosa joya que en la cartelera porteña parece haberse hecho cargo de una historia que supera los dos mil quinientos años de vigencia de lo esencial del Teatro.
Aquí todos y todas actúan con la misma máscara con la que nacieron y se hacen oír con voz clara y potente haciéndose cargo de su entidad de personas.  Tres escenas que nos ponen delante de un tremendo espejo donde somos espectadores de nuestra propia hipocresía montadas con humor y ternura.
La interpelación –con excelente aprovechamiento del lenguaje dramático– al “ethos” o la “moral” vigente que parece haber desoído a Saint Exupéry cuando nos dice: “lo esencial es invisible a los ojos”; tremenda distracción ésta que nos ha hecho construir un falso principio de igualdad que pretende disimular la calidad de diferentes que tenemos todos, todas, y cada uno y una de los seres humanos.
Una sugerencia final: cuando se enteren de que hay anunciada una función de "Indiscriminadamente discriminados" vayan. No se la pierdan porque van a salir ganando. 
     
Por lo pronto, queda una función más en Pan y Arte el próximo sábado 25 de marzo en el Espacio Teatral Pan y Arte, de Boedo 878, a las 20.30.

F.M. y S,M.


Ficha técnico-artística

Actrices y actores: María Eugenia Aparicio, Julieta Díaz, Micaela Luna, Magali Maldonado, Alejandra Manzo, Stéfano Paván, Iván Perri, marcela Rodríguez, Matías Scavone, Marina Simonetta, María Fernanda Vega Gutiérrez y Federico Zizmond - Compañía Teatral La Oveja Negra-

Escenografía: Compañía Teatral La Oveja Negra

Iluminación,  sonido y asistencia de dirección: Guillermo Bordone

Asistencia Actoral: Agustín Arrieta, Juan Ignacio Servente

Dirección: Gisela Amarillo

Este espectáculo formó parte del evento: 11va edición de Festival Enlaces
Este espectáculo formó parte del evento: Festival Vamos Que Venimos


PAN Y ARTE TEATRO
Boedo 876
Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4957-6922
Entrada: $ 200,00 - Sábado - 20:30 hs -
Funciones: sábados 18 y 25 de marzo

lunes, 13 de marzo de 2017

Su nombre es Cristina

Cristina.

Ese es su nombre.

Cristina.

Es mujer, doncella, mujeraza, dama, mina, señora, matrona, aristócrata.

Es valiente, vital, creativa, intensa, agitada, ardorosa, vehemente.

Es La Morocha y es reina en el país de las brujas

Es Julieta, Antígona, Lady Macbeth, Medea. Y es El Padre. Y Federico.

Es Premios, todos. Y es teatro y cine y televisión.

Es talento, es trabajo, es constancia.

Es Cristina.

Es Molly y es Eva.

Es Cristina.

Poco más puede decirse de ella. Porque ya está todo dicho.

Sólo apuntar que para festejar y festejarse los 30 años del El Excéntrico de la 18, vuelve a exigirle al público estar a la altura de las circunstancias para poder disfrutar de su arte poniéndose en la piel de dos que ya la habitaron y vuelven a habitarla. O viceversa, es igual.

Allí está los sábados Molly Bloom. Y allí está Eva Perón los domingos. Las dos levantando banderas.  Las dos encarnadas en Ella.

Es Cristina. La Banegas.




Si les gusta el Alto Teatro, no se la pierdan. Van a querer volver a verla.

S.M. y F.M.


EL EXCENTRICO DE LA 18º
Lerma 420
Teléfonos: 4772-6092
Molly Bloom (dirección: Carmen Baliero): Sabados de marzo 21 hs. Viernes de abril 21 hs.
Eva Perón en la hoguera: Domingo - 21:00 hs - Hasta el 30/04/2017

domingo, 12 de marzo de 2017

"Fanny y el almirante", un encuentro con nuestra historia

Luis Longhi es un artista. Actor, autor, director, bandoneonista, en todo lo que hace se destaca. En este caso, ha escrito y protagoniza un espectáculo imprescindible para aquellos que consideramos que el repaso permanente de la historia es imperioso para que no nos hundan en el olvido aquellos detractores de la memoria. 



“Fanny y el almirante” es una ficción sobre un encuentro entre la recordada cantante y actriz de teatro, cine y radio Fanny Navarro, y el nefasto personaje de la historia argentina que fue Isaac F. Rojas, vicepresidente de facto de la Nación en lo que se autodenominó “la Revolución Libertadora” pero que muchos recordamos como “la fusiladora”, luego del golpe de Estado que en 1955 derrocó al gobierno democrático de Juan Domingo Perón.

Fanny, un trabajo potente y delicado a la vez de Rosario Albornoz, fue amiga personal de Evita y pareja de su hermano, Juan Duarte. Eso le significó gran persecución política y acosos varios por el revanchismo del gobierno golpista condenándola al ostracismo y situándola al borde de la locura. En esta obra se muestra a una Fanny obsesionada en mantener vivo el recuerdo de su amiga repitiendo sus discursos y defendiendo el uso de un anillo que la puede poner en peligro de muerte. La acompaña la figura de su madre, en un gran trabajo que combina sencillez y contundencia de Karina Antonelli, quien intenta cuidarla de los peligros de la proscripción de esos tiempos de horror.
El personaje de Rojas está en manos del autor de la obra, Luis Longhi descuella en del desafío de convertir al despreciable almirante en una criatura con cierta cercanía al humor. Apela para eso a una actuación farsesca en la que muestra su gran abanico histriónico. En su delirio megalómano “la Mosca”, como lo llamaban, considera que puede ser un artista heroico, y –tal como corresponde– tiene a un subalterno, interpretado con gran solvencia por Lalo Moro, que replica su gestualidad y practica una obediencia rayana en la esclavitud.

Longhi encontró en Tatiana Santana a la directora ideal para su texto. Como ya es su costumbre, la joven directora navegó en las aguas en las que mejor se siente, aguas que no son precisamente mansas, y llevó a buen puerto su propuesta. Mientras el almirante y su marinero actúan en clave de esperpento, Fanny y su madre lo hacen desde la del opuesto. Se rodeó para ellos de un equipo técnico-artístico que se puso al servicio de la buena factura del espectáculo: Andrea Mercado, Ana Nieves Ventura y Sebastián Irigo.

Todo circula para que la obra nos abra las puertas de un mundo (y perdón por el uso de un oxímoron teatral) borgianamente peronista en el que la historia legendaria –con su imprescindible y bienaventurada incerteza– llega cargada de horror e impiedad, y aun así es pródiga en belleza formal.

Nuestra opinión: Imperdible.
SM y FM

Ficha técnico artística: 
Autor: Luis Longhi
Elenco: Rosario Albornoz, Karina Antonelli, Luis Longhi, Lalo Moro
Vestuario y maquillaje: Ana Nieves Ventura
Escenografía: Andrea Mercado
Iluminación: Sebastián Irigo
Asistencia de dirección: Roberto Gonzalez Segura
Asistencia De Escenas: Valentín Larroy
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Coreografía: Laura Figueiras
Dirección: Tatiana Santana


TEATRO LA MÁSCARA
Piedras 736
Reservas: 43070566
Jueves - 21:00 hs
Entrada: $ 200,00 / $ 150,00

jueves, 9 de marzo de 2017

Sucesos literarios argentinos


Rescatar del olvido y defender de la desidia son los objetivos de una narradora que se desafía a memorizar textos de los que queda un solo ejemplar y ya no volverán a editarse. 

Esa mujer extrae de cada cuento el  núcleo espiritual de lo escrito para convertirlo en un torbellino de emoción, creatividad y talento en la palabra hablada. 

Esa mujer transforma y se transforma convirtiendo exquisita literatura en colosal hecho teatral. 
Esa mujer relata, interpreta, compone. 

Y conmueve, conmoviéndose. 

En su voz hablan Ángel María Vargas, Esther Cross, Javier Villafañe, Daniel Moyano, Juan José Saer e Isidoro Blaisten desde el sótano de una “librería de viejo” (de la calle Corrientes) en peligro de extinción. Desde ese sótano ella se proyecta al mundo con su imaginación y hasta se permite la fantasía de enamorarse una vez más en la mítica "Giralda". 

Esa mujer no es otra que Ana María Bovo, la narradora por excelencia de nuestra cartelera porteña, que nos ofrece lo que sin duda es un “suceso literario argentino”. 

Como todo lo que ella hace desde hace tantos años, este espectáculo está desbordado de maestría artística, agudeza estética, sabiduría, chispa y madurez sensible. Con todo ese bagaje convoca al público a un viaje diverso por seis mundos disímiles que proponen emociones, risas y reflexiones teñidas de nostalgia y ternura. 

Bovo ya nos tiene bien acostumbrados a abandonar su platea con sonrisa humedecida a lo que, en este caso, podemos sumarle unos "ojitos llenitos de ayer”. 

La acompaña un equipo de excelencia que aporta lo suyo para tener un gran domingo teatral:   Lina Boselli en la escenografía, Pigu Gómez y Carolina Rolandi en el diseño de luces, Josefina Darriba como asistente técnica, Paula Broner y Bernardo Sabbioni en la asistencia de dirección.

Ojo que está en cartelera hasta el 26 de marzo.
S.M.

Ficha técnica:
Diseño de escenografía: Lina Boselli
Diseño de luces: Pigu Gomez, Carolina Rolandi
Realización de escenografia: Lina Boselli
Fotografía: Pigu Gomez
Asistencia técnica: Josefina Darriba
Asistencia de dirección: Paula Broner, Bernardo Sabbioni
Producción ejecutiva: Paula Broner, Bernardo Sabbioni

Autoría, actuación y dirección: Ana María Bovo, sobre textos de: Isidoro Blaisten, Esther Cross, Daniel Moyano, Juan José Saer, Javier Villafañe



CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN
Corrientes 1543
Teléfonos: 5077-8000 int 8313
Entrada: $ 250,00 - Domingo - 20:00 hs.

lunes, 6 de febrero de 2017

Sueños de juventud



Dos amigos han volado alto en sus ideales y están a punto de convertirse en la conducción de un país. Puede ser cualquier país, da lo mismo. “En todas partes se cuecen habas”, decían nuestras abuelas. Y solían tener razón. O razones.
La historia escrita por el dramaturgo español Ignasi Vidal, y versionada en este caso por Elio Marchi, se mete con temas contundentes como la militancia, los sueños, la amistad y la traición. Lo hace, además, husmeando en laberintos ambiguos que intentan que cada espectador se identifique de acuerdo a sus pensamientos, ideologías, convicciones. Esto es el mayor riesgo de la pieza.
El encuentro de los dos personajes, Francisco (Roberto Vallejo) y Alejandro (Gustavo Pardi) comienza en una especie de “final de jornada”. Charlan, beben, recuerdan, ríen. Y en ese devenir relajado y distendido comienzan a aparecer sospechas, reclamos, demandas, acusaciones. La trama, entonces, va avanzando en la medida que se tensa el clima.
Los dos actores ponen “toda la carne al asador” y se sacan chispas en un duelo actoral impecable. Exquisitos, potentes, apasionados, se deslizan cómodos en esa maraña que los conduce a un escándalo del cual ninguno de los dos quiere pagar el costo. ¿Sólo uno se hará cargo? ¿Uno es el corrupto y el otro el incorruptible? ¿O los dos han llegado demasiado lejos en la concreción de sus sueños como para quedar indemnes? ¿Cuál es el límite que divide la moral privada de la pública? ¿Hasta dónde un político puede delegar en otro sin tener luego derecho al reclamo? ¿Con qué parámetro se mide la “Dignidad”?
La dirección de Corina Fiorillo no defrauda. La multipremiada directora ofrece una vez más todo su talento en la concreción de un espectáculo de excelente factura.

La cartelera comercial de teatro se encuentra engalanada con esta oferta. No se la pierdan. 
T aT

Ficha técnica:
Autor: Ignasi Vidal
Versión: Elio Marchi
Actores: Gustavo Pardi, Roberto Vallejos
Vestuario y escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de luces: Ricardo Sica
Dirección: Corina Fiorillo

MAIPO KABARET
Esmeralda 449 - 2do Piso
Teléfonos: 4322-4882/8238
De miércoles a sábado 21.30 hs. - Domigos 21 hs.

viernes, 13 de enero de 2017

OH SARAH, o cómo Claudia Carpena revive a la Bernhardt


Mark Twain dijo alguna vez que “hay cinco clases de actrices: las buenas, las malas, las regulares, las grandes actrices y… Sarah Bernhardt”.

Y seguramente tenía razón. Sarah fue la más grande en su tiempo y muy pocas han podido acercársele en talento y entrega.

Mucho se ha dicho y escrito sobre ella. Muchas se han calzado su piel. Pero hay que tener una desmesurada cuota de pasión, de amor, de entrega y ternura para hacer que Sarah vuelva y pise nuevamente el escenario. Y eso hace Claudia Cárpena en su interpretación de “Oh Sarah”, el unipersonal que la encuentra ofreciendo cuerpo y alma a la diva eterna.

Allí están las dos, Sarah y Claudia, por obra y gracia del Teatro emocionándonos con su inteligencia, sensibilidad, augudeza, con sus fervores, ahogos, devociones, talentos, miedos, cábalas, riegos. Esos “condimentos” necesarios para hacer que una actriz se convierta en mito y viceversa.

El espectáculo emociona, divierte y modifica. Y no me equivoco si afirmo que si Mark Twain viviera en este tiempo diría: “hay seis clases de actrices: las buenas, las malas, las regulares, las grandes actrices, Sarah Bernhardt y Claudia Cárpena”.

Los jueves a las 21 en el Teatro La Comedia. No se lo pierdan. Es una cita impostergable con el Gran Teatro. 
S.M.


Autor: Ariel Mastrandrea

Actriz: Claudia Cárpena

Dirección: Zunilda Roldán

TEATRO LA COMEDIA
Rodriguez Peña 1062 - C.A.B.A.
Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228

lunes, 12 de diciembre de 2016

Teatro para perrxs


Teatro para perrxs es una experiencia teatral que se enarbola como simple e inefable.
Un grito que nos provoca. Un aullido que nos despierta. Un ladrido que nos expresa. Un alarido que nos aquieta. Una energía invasora que se potencia y nos potencia; que nos sostiene y nos expulsa; que nos contiene y nos enfrenta con lo que somos, con lo que creemos que somos, con lo que deseamos ser.
Fernando Alegre, su autor y director, es un artista todo terreno que lucha contra la domesticación. De eso se trata su “Teatro para perrxs”. De luchar, atravesar, acuciar, enfrentar, bravear. Y al espectador no le queda otra que reflexionar y reflexionar-se; que pensar y pensar-se; que mirar y mirar-se. También disfrutar y disfrutar-se. Porque “Teatro para perrxs” habla fundamentalmente de cada unx de nosotrxs en tanto ser social y del otro en tanto otredad que nos consolida. Yo y el Otro. Ese extraño tejido que nos forma y nos deforma.
Cuenta, Fernando, con cinco actrices y dos actores que no escatiman ni un gramo de compromiso en una puesta que les exige el máximo de presencia, y una cuota extrema de responsabilidad escénica. Lxs miramos y nos miran. Lxs vemos y nos ven. En ellxs y desde ellxs escenario y platea son una sola cosa porque todxs somos nosotrxs y lxs otrxs. Logran una comunión exquisita y perturbadora con el espacio y con el público. Se provocan y nos provocan. Se acarician y nos acarician. Se atreven y nos interpelan.
Escenografía, vestuario y luces (también a cargo del autor y director) suman a la belleza general de un espectáculo especial para ver los domingos por la tarde, en ese horario en que las almas se enfrentan con los cuerpos de quienes transitamos esta vida haciéndonos preguntas.
Quedan pocas funciones. No se lo pierdan.
S.M.

Ficha técnico-artística
Idea: Beatriz Alvarez, Manuel Cardozo, Gloria Fiol, Constanza Lidueña, Trinidad Llaneza, Carolina Losicer, Joaquín Nudel, Miriam Torchia
Dramaturgia: Fernando Alegre
Diseño de escenografía,  vestuario y luces: Fernando Alegre
Realización de escenografía: Manuel Cardozo, Joaquín Nudel
Realización de vestuario: Pedro Muñóz
Video: Matías Erazo
Música original: Mariano Larumbe, Pablo Vila
Música: Lautaro Delgado
Operación de luces: Nicolás Leccese
Fotografía: Gisela Losicer
Diseño gráfico: Fernando Briloni
Asistencia de dirección: Silvia Acevedo
Producción: Fernando Alegre, Beatriz Alvarez, Manuel Cardozo, Gloria Fiol, Trinidad Llaneza, Carolina Losicer, Miriam Torchia
Dirección general: Fernando Alegre


CENTRO CULTURAL BORGES
Viamonte 525 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 116665-59843
Entrada: $ 150,00 / $ 100,00 - Domingo - 19:00 hs - Del 11/12/2016 al 18/12/2016
Único sábado - 20:30 hs - 17/12/2016
Duración: 60 minutos

  

lunes, 5 de septiembre de 2016

"Homero. El color de la sudestada". Un Manzi diferente.


Homero se sube a un tren y sabe que tal vez sea su último viaje. O tal vez no. Depende de si está dispuesto a dejar de beberse unos tragos, salir de noche, jugar al póker, ir al comité a discutir de política, tanguear hasta que salga el sol. En fin, depende de si está dispuesto a dejar de ser quién es.

“¡¿Cómo me voy a morir justo ahora que tengo todo por hacer?!”, se pregunta iniciando ese viaje que lo llevará, y nos llevará con él, a una evocación con mucho de política, con mucho de amores, con mucho de magia, con mucho de poesía. Como fue su vida.

En este viaje, si lo sabemos, podemos recordar; y si no lo sabemos, podemos enterarnos de que Homero Manzi además de un letrista de tangos sin igual, de un poeta mayúsculo y de un enamoradizo empedernido que podía apostar en una mesa de póker a todo o nada para ganarse a una morocha, fue un hombre comprometido en extremo con la vida política de su país. Un militante radical que a pesar de haber sido expulsado de su partido nunca dejó de serlo, aunque simpatizó con el primer gobierno peronista. El espectáculo tiene su momento cúlmine cuando evoca aquel 17 de octubre en el que “el color de la sudestada” tiñó las calles de Buenos Aires y repartió colores al resto del país.

Se sorprenderá el espectador que vaya a escucharse unos tanguitos de Manzi. Si bien suenan en escena algunos fragmentos de sus composiciones más famosas, la impronta musical está en manos de José Luis Castiñeira de Dios, quien, además de ser el director musical, le ha puesto música a letras originales escritas por Fernando Musante. Sí, alguien se atrevió a escribirle tangos y poesías a Manzi. Y lo bien que lo ha hecho.

El “Chino” Laborde, ese cantorazo que ya nos tiene acostumbrados a deleitarnos con sus estupendas interpretaciones tangueras, es el responsable de calzarse la piel del poeta radical y se manda un debut teatral de antología. Homero está allí, un poco más alto, pero en su exacta dimensión. Lo acompaña una Roxana Fontán que va de la adolescente Juana a la sensual Malena a la sufrida Casiana con una ductilidad sorprendente; y la magia extrema llega de su mano cuando canta “a cappella” una versión de Malena. Los acompaña el cantor Claudio Garcés como servidor de escena deleitando siempre con su voz y su afinación.

La escenografía virtual se ha construido a partir de pinturas originales del artista plástico Horacio Cacciabue y le aporta al espectáculo una cuota de vuelo extra, por si hiciera falta. Exquisito trabajo en conjunto con Fernando Silva quien transformó esas pinturas en animaciones.

Precisa dirección de Leonardo Nápoli para su propio texto, que recorre sin respiro la vida de un poeta comprometido con su tiempo, sus sentimientos y su Nación.

Manzi vuelve a interpelarnos preguntándose y preguntándonos qué es lo nacional y qué lo que no nos pertenece y adoptamos como propio. En definitiva se pregunta y nos pregunta qué es ser argentino.

Homero se sube a un tren y nos lleva con él. Homero se sube a un tren y vuelve a crear misterio. Ese “misterio de adiós que siembra el tren”.

S.M.

Homero. El color de la sudestada.
De Leonardo Nápoli, José Luis Castiñeira de Dios y Fernando Musante
Teatro - El Musical del Tango

Ficha técnica:

Homero: Walter “Chino” Laborde
Juana / Malena / Casiana: Roxana Fontan
Actor / Cantor / Servidor de escena: Claudio Garcés

Dramaturgia: Leonardo Nápoli
Letras y poemas: Fernando Musante
Música original y dirección musical: José Luis Castiñeira de Dios
Coreografía: Mecha Fernandez
Arte de escena: Horacio Cacciabue
Diseño multimedia: Fernando Silva
Diseño de luces: Roberto Traferri

Dirección general: Leonardo Nápoli


Caras y Caretas 2037
Sarmiento 2037 – CABA
Domingos de setiembre y octubre
20 hs. 

"LA TEMPESTAD": una cita con el buen teatro

Foto: Gabriel Oscar Perez
“Estamos tejidos con idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida se cierra con un sueño.” Así dice Próspero, el duque de Milano que, despojado de su legítimo sitial, se ha recluido en una isla desierta acompañado por su hija, Miranda.
En una cueva donde atraviesa el tiempo de su exilio,Próspero estudia y estudia también aquello ajeno a la percepción de los sentidos. No niega la magia, por el contrario la pone al servicio del bien. Claro está que Shakespeare ha escrito esta comedia en pleno período jacobino. Muerta Isabel I, y ya en sus últimos años, Shakespeare parece dedicar su pluma al tremendo cambio que han significado los acontecimientos del Siglo XVI a estos albores del XVII. La Tierra es una esfera, y ya no está en el centro del universo.
Próspero tiene a su servicio un ángel, Ariel, que representa el arte y la belleza. Es hora de dominar a las pasiones terrenas para mirar hacia las alturas. Hay que dejar atrás las antiguas certezas. La Tierra no sólo es redonda ni está quieta, es más grande y se mueve. La historia de Inglaterra supera cualquier producto ficcional. Jacobo, que asume el trono a la muerte de Isabel, es hijo de María Estuardo la reina católica a la que Isabel mandó a decapitar. Jacobo es protestante, así fue criado, y persigue brujas y brujos, su modernismo repudia a los bárbaros de las otras tierras; y son épocas de seguir guerreando con España por las posesiones de ese nuevo mundo.
Hasta aquí ciertas disquisiciones (o divagues) históricos  o filosóficos, que se suman a las innúmeras interpretaciones que, como Hamlet, ha generado La Tempestad. Tal vez, la obra del Bardo de Avon en la que más se advierte ese pensamiento propio del medioevo tardío (o el Renacimiento) que dio en llamar: “miscelánea”. Pero lo que se ve en el escenario de Andamio 90 también es otra cosa. Porque a lo que se asiste es a una ceremonia teatral que linda con lo sagrado. El adjetivo usado para este elogio ancla en los decires de Peter Brook.
Foto: Valeria Sigal
Alfredo Martín, responsable de la versión y la dirección, consigue insuflar el aire de Ariel a su puesta, dejando en claro que Calibán y su comparsa deberán esperar un par de siglos (hasta el nacimiento de Nietzsche) para tener algún tipo de reivindicación desde los severos claustros. Calibán tiene desde su monstruosidad todas y cada una de las causas por las que debe ser reeducado por la civilización Europea.
Bajo la batuta de Martín, todo el elenco se mueve con natural gracia y solvencia; y la pareja de Miranda y Fernando (que debe prometer castidad hasta la noche del himeneo tal como las leyes y Dios mandan), no pudo estar mejor elegida. 
Foto: Valeria Sigal
Pero no se puede evitar un particular elogio a Marcelo Bucossi (Próspero). Su interpretación es brillante. Porque aún desde la sólida formación, y el abultado currículum que se le conoce, Bucossi (como Próspero) ha decidido romper la vara mágica, y ofrecernos un trabajo en el que alcanza la verosimilitud con la elegante economía de recursos que el actor aplica en su composición. Y también cabe subrayar el trabajo de Mariano Falcón (Calibán), símbolo de la desmesura, que paradójicamente también actúa ajeno a cualquier tentación “pirotécnica” a la que fácilmente podría sucumbir. Casi con las mismas palabras se puede hablar del trabajo de la dúctil Bianca Vilouta Rando. De todos modos, como quedó antes dicho, todo el elenco acompaña en armonía con el buen gusto y la buena interpretación.
Podríamos terminar diciendo: La Tempestad, insistimos, invita a incontables hipótesis, pero si alguien quiere tener una amable cita con una de las más inquietantes obras de William Shakespeare y con el buen teatro, sólo debe acercarse a la calle Paraná 660 los viernes, a las 19:45.


FM y SM

FICHA TÉCNICA:


LA TEMPESTAD, de William Shakespeare

Versión: Alfredo Martín

Intérpretes: Julian Belleggia, Marcelo Bucossi, Ariel Delgado, Nicolás Fabbro, Mariano Falcón, Daniel Goglino, Brenda Margaretic, Pablo Mariuzzi, Gabriel Nicola, Nicolás Olmos, Margaret Planes, Gustavo Reverdito, Marcelo Rodriguez, Bianca Vilouta Rando, Ivan Vitale

Música en escena: Margarita Rodríguez Planes

Vestuario: Aníbal Duarte

Objetos: Ana Revello, Gustavo Reverdito

Maquillaje: Ariel Nesterczuk

Diseño de escenografía y luces: Héctor Calmet

Música original: Gustavo Twardy

Asistencia de dirección: Cecilia Nicolich, Analia Sirica

Dirección y puesta en escena: Alfredo Martín

jueves, 11 de agosto de 2016

Un encuentro cercano con Samuel Beckett


BECKETT Y EL MUNDO DE LAS ABEJAS

Podríamos decir que un fantasma recorre claustros, teatros y bibliotecas; el fantasma de Samuel Beckett. Hectolitros de tinta y toneladas de papel se han empleado para analizar vida y obra de este irlandés que elegía vivir en Francia en guerra a vivir en Irlanda en paz.  El joven Martin Page (nació en 1975) es el autor de La Apicultura según Samuel Beckett” una novela en la que ficción y realidad se mezclan de manera tal que puede sentirse un leve aroma borgiano. Martin, un joven estudiante de antropología que está a punto de entregar su tesis, consigue un curioso empleo en casa de Beckett. No será su secretario, será el encargado de ordenar, durante los diez días que durará el empleo, una serie de archivos. Desde los escritos más importantes hasta apuntes anotados al dorso de un pasaje de colectivo. Exageraciones al margen, quizá esto recuerde la tarea de anotador y lector que el propio Beckett llevó a cabo para ayudar a su amigo y maestro, James Joyce, cuando éste comenzaba a perder la vista. 

Durante esos días Beckett está solo en su casa. Repasará aquel episodio de una puñalada que estuvo a centímetros de acertar a su corazón, las peripecias que jalonaron su huida de las garras de la Gestapo, y la fuga de los presos de la cárcel de Kumla (Suecia) durante una gira en la que representaban “Esperando a Godot”, y la inmensa alegría que sintió al saber que –teatro mediante– los presos preferían la libertad al aplauso.  Su inseparable compañera, Suzanne, la que no lo dejó ni a sol ni a sombra durante el tiempo que duró su internación y su convalecencia, a causa de aquella puñalada, se ha ido y su regreso coincidirá con el día once, a contar desde el inicio del conchabo de Martin. Vale decir: el día siguiente al que significará el fin de la relación entre Beckett y el joven estudiante de antropología.
El director Rubén Pires logró, con éxito, la difícil tarea de tornar en texto dramático la novela de Page. Y así, como la novela combina ficción y realidad, Pires transita con elegancia la mixtura de narración y representación con una puesta delicada y austera. La vida de Samuel Beckett cesó en diciembre de 1989, meses antes (en julio) había fallecido su esposa,
Suzanne Déchevaux–Dumesnil. Quizá la afición de Beckett por la apicultura, o su intención de generar un archivo apócrifo para burlar a la posteridad pertenezcan al sector de la ficción; pero no así su gusto por la buena comida, por el whisky y la libertad. Todo esto aparece en la dramaturgia de Pires. 
Claro que para que el hecho teatral se consume, las actuaciones de los protagonistas deben estar en sintonía con la calidad del texto y su puesta en escena, y Carlos Weber (Beckett) y Carlo Argento (Martin) cumplen con creces con esta necesidad porque sus trabajos son magníficos. El amoroso vínculo entre Beckett, toda una divinidad para los ateos (paradoja que señala Martin Page) y Martin, el estudiante que acompañará en este prolegómeno de despedida, sobrevuela bella y suavemente durante toda la obra.
Quienes tienen información sobre la vida y obra de Beckett pasarán un agradable momento en el Teatro La Comedia los días sábado a las 19. Los que no conocen a Beckett se encontrarán ante un ser capaz de haber hecho de su vida un maravilloso mundo de pensamiento, compromiso y humor. Y todos disfrutarán –sin duda alguna– de un excelente espectáculo teatral.
F.M.


Ficha técnica
Autoría: Rubén Pires
Traducción: Pablo Rey
Actúan: Carlo Argento, Carlos Weber
Diseño de vestuario: Mercedes Uria
Diseño de escenografía: Sabrina López Hovhannessian
Diseño de luces: Rubén Pires
Música: Federico Mizrahi
Asistencia de escenografía: Mariana De Sancho
Asistencia de dirección: Liliana Andrade
Dirección: Rubén Pires

TEATRO LA COMEDIA
Rodriguez Peña 1062
Sábados a las 19. 

lunes, 25 de julio de 2016

El desafío de hacer Medea


Eurípides es uno de los tres poetas trágicos griegos más grandes de la historia. De todas sus obras, la que más ha sido interpelada, interpretada y cuestionada es Medea. Desde el latino Séneca hasta nuestros días, tanto la literatura, la filosofía como la psicología se han ocupado de Medea. En el cine la tragedia ha sido tratada por Pier Paolo Passolini, Arturo Ripstein, Lars von Trier y Andrea Pallaoro entre otros. En 1999, impresionada por la cantidad de refugiados que generaba la guerra de Los Balcanes, la dramaturga alemana Dea Loher presentó su obra “Medea en Manhattan”.

Desde la caracterización de Medea como arquetipo de la barbarie, incapaz de comprender las razones de Jasón quien, al reemplazarla por la joven Glauce, está a punto de acceder a la herencia del trono de Corinto, hasta la denuncia al patriarcado que expone la propia Medea, subyace el conflicto del mundo de la migración obligada, sobre todo cuando se carga con el baldón de una extranjería calificada como “de baja calidad”.

La Medea de Eurípides trató de buscar asilo en Corinto, la de Dea Loher en Manhattan. La de Eurípides, carga con el estigma de representar el pensamiento arcaico, pasional, sanguinario y supersticioso, por eso es tan despreciada como temida. La de Loher vive el infierno de los indocumentados que pululan en oscuros andurriales de la primera ciudad del mundo, en el país de la libertad... Ambas son reemplazadas por sus amantes. La original por la adolescente Glauce, la princesa; la hija de Creonte, rey de Corinto. La de Loher por Claire, la hija del propietario de sórdidos talleres clandestinos que se desplaza en una silla de ruedas, devenido en calificado ciudadano de La Gran Manzana.

Razones prácticas no faltan para la justificar la traición y el abandono. Jason, ya con Glauce, ya con Claire, va a lograr la aceptación social. Va a asegurarse un lugar entre los que mandan. Va a cambiar a Medea, la bárbara, la de raza inferior, por una joven y blanca princesa. Hasta aquí la tragedia, pero hay algo más: en “Medea en Manhattan” hay una cita inexcusable con el gran teatro.


Lía Jelín conduce con mano maestra a un elenco impecable. 

Valentina Bassi hace de su Medea una tormenta de belleza y talento; pasa por todos los estados, se pone hermosa, se pone fea. Nos interpela con su pasión. Es, sin duda, un trabajo impecable, de gran compromiso emocional y físico; un trabajo que no sólo se disfruta sino que también se agradece desde la platea.

Excelente Nacho Gadano como Jasón. Pablo Finamore compone al “Boss” de los explotadores con la solvencia que lo caracteriza y, como siempre, convierte un rol de reparto en uno protagónico. Matías Strafe se luce encarnando a  una travesti, mezcla de buscavidas y dealer, imprescindible para que se produzca la “anagnórisis”; y Octavio Estrín (también autor de la música original) y Joaquín Barrios son dos músicos punkies que harían las delicias de Aristóteles redivivo.

Para el final: Velázquez, el personaje que interpreta, de manera admirable, Alfredo Allende. Todo un corifeo, mitad maestro de ceremonias, mitad portero, que parece transformarse en parte de la inquietante escenografía de Julieta Ascar que muestra retazos de la versión de Picasso de “Las meninas”. Porque, tal como Medea, aquella obra de Diego Velázquez dio y sigue dando para pensar.  Cabe destacar también la precisa e inteligente iluminación de Sandro Pujia. 

Bruja, cruel y apasionada hasta lo indecible; perversa y fascinante, Medea –la nieta del sol– goza de excelente salud y los espera en el Konex. 

No le fallen.


S.M. y F.M.





Ficha técnica:

Autora: Dea Loher
Traducción: Mercedes Rein, Dieter Schonebohm
Actúan: Alfredo Allende, Joaquin Barrios, Valentina Bassi, Octavio Estrín, Pablo Finamore, Nacho Gadano, Matias Strafe
Diseño de vestuario: Julio Suárez
Diseño de escenografía: Julieta Ascar
Diseño de luces: Sandro Pujia
Música original: Octavio Estrín
Asistencia de dirección: Matias Strafe
Dirección: Lía Jelín

CIUDAD CULTURAL KONEX
Sarmiento 3131 – C.A.B.A.
Teléfonos: 4864-3200
Viernes y sábados a las 21 hs.

lunes, 11 de julio de 2016

De movimientos y equilibrios


Por definición, un objeto está en equilibrio cuando las fuerzas que actúan sobre él se compensan de tal manera que la suma total de fuerzas es nula. Durante el período considerado como “equilibrio inestable” el objeto se aleja de su posición inicial –por medio de alguna perturbación– para alcanzar su posición de equilibrio estable. Esto no significa, necesariamente, un estado de quietud. Un satélite en una órbita estable está en equilibrio.  Un trompo girando, si no tuviera rozamiento que lo detenga, estaría en perfecto equilibrio. Y ni que hablar si hablamos de espacios intererestelares, vale decir ajenos a cualquier fuerza de atracción gravitatoria.

Sin ir demasiado lejos (y valga toda interpretación contingente) andar en bicicleta bien puede ser ejemplo de equilibrio inestable, y sobre todo en movimiento.  En tiempos como los que corren “la bicicleta” parece haber generado diferentes significados y una cantidad aún mayor de significantes. La “bicicleta financiara” dio lugar a otra cantidad de construcciones lingüísticas que se refirieron a todas y cada una de las relaciones humanas. Y si bien el andar en bicicleta llegó a ser aceptado como costumbre, llegada desde la siempre culta Europa, como medio de transporte barato, no contaminante y beneficioso desde lo aeróbico; también se volvió emblema del pensamiento neo-liberal (por lo menos desde nuestros lares), como único de los pocos hechos positivos,  desde el advenimiento de las bici–sendas. Pero, siempre: la bicicleta.

Ahora bien, plantear un hecho dramático a tres voces con la única acción física de un constante pedaleo detenido oportunamente (y, mucho más que oportuna, conmovedoramente frenado con la reminiscencia del sonido de la inercia como parte estructural del hecho dramático) es un desafío tremendo en el que Micaela Fariña (autora y directora del espectáculo) llega a la meta con andar elegante. Los tres protagonistas transitan espacios en sprint y otros con la serenidad que exige el ciclismo urbano.

En la bicicleta como en la vida hay que moverse para que se mueva. Y en ese movimiento hay que sostener el equilibrio. En la bicicleta como en la vida hay que golpearse para aprender y hay que abrir el corazón al universo para disfrutar.

“Bicicletas, o de cómo en movimiento se llega al equilibrio” nos propone esa metáfora. Esa comparación.

Tres vidas diferentes que se recorren en una bicicleta que les cambió la mirada de lo bueno y lo malo de lo que sucede. Un movimiento equilibrado que los ayuda a olvidar, a perdonar y perdonarse, a planificar, a avanzar. En un devenir de pedaleo, la dramaturga y directora nos lleva hacia adelante y hacia atrás, a pesar de que es imposible ir para atrás en una bicicleta, por  tres historias que en forma aparente no tienen nada en común pero que se ligan y se van uniendo como único relato, el de la vida misma.

“Hay que mover las cosas para que las cosas se muevan”, reza un dicho metafísico. “Y para mover las cosas se requiere equilibrio”, podría ser la reflexión de este espectáculo al respecto.

Dos actrices y un actor en estupenda labor nos hacen viajar por sus vidas y por las propias. Despiertan un viaje hacia nuestros propios sentimientos y recuerdos desde la cadencia de su pedaleo.

El dispositivo escénico propicia el viaje en riguroso movimiento y exquisitos silencios.
“Bicicletas, o de cómo en movimiento se llega al equilibrio” es un original espectáculo que le propone al espectador un compromiso extra en la completud de lo que cuenta.

Rosario Alfaro, Belén Amada, Pablo Cusenza son los exactos intérpretes que proponen desde su viaje en bicicleta hacernos un repaso de sus vidas movilizando el delicado mecanismo de nuestros recuerdos.


No dejen de verlo.

S.M. y F.M. 


Ficha técnica:

Dramaturgia: Micaela Fariña
Actúan: Rosario Alfaro, Belén Amada, Pablo Cusenza
Diseño de vestuario: Wanda Siri
Diseño de escenografía: Sergio Fasani
Diseño de luces: David Seiras
Diseño De Sonido: Maz Iannone
Música original: Maz Iannone
Asistencia técnica: Ariel Dabbah
Asistencia de dirección: Catalina Collardin
Coreografía: Carolina Borca
Coach Vocal: Steffi Runge
Dirección: Micaela Fariña

VIERNES 21 HS.

EL ESTEPARIO TEATRO
Medrano 484
Teléfonos: (whatsapp)1555916879 / 1541690859