domingo, 17 de marzo de 2019

Día Mundial del Teatro: Una luz para la oscuridad del Teatro Alvear

UNA LUZ PARA LA OSCURIDAD 
DEL TEATRO ALVEAR
27 de marzo: Día Mundial del Teatro. 20 hs.



¿Te acordás que en 2016 encendimos velas para llevar luz al cerrado Teatro San Martín? ¿Lo hacemos ahora en el Teatro Alvear? 
Ante la evidente falta de información sobre la apertura del Teatro Presidente Alvear, cerrado desde hace más de cuatro años, el miércoles 27 de Marzo -Día Mundial del Teatro- a las 20 horas, te invitamos a poner una vela, o cuantas quieras, encendida dentro de un frasquito, para iluminar las puertas de ese mítico espacio en riesgo.
No habrá identificaciones políticas. Te proponemos sólo un hecho: dejar velas encendidas a las puertas del teatro, un aplauso e irse. A las 20 hs., el 27 de Marzo -Día Mundial del Teatro-.
Si estás de acuerdo multiplicalo. 
Que la luz sea mucha para que se vea.
Sugerimos ir con vestimenta blanca o negra.

TEATRO PTE. ALVEAR - Av. Corrientes 1659

Clara Argüello - Actriz
Virginia Casabonne - Bailarina
Mónica Kerszberg - Profesora de yoga
Stella Matute - Actriz
Graciela Ramírez - Actriz, asistente de dirección
Ita Saldumbide - Actriz, profesora de yoga
Mónica Santibañez - Actriz
Tatiana Souza Korolkov - Productora 


ADHIEREN:
Taty Almeida - Madre de Plaza de Mayo
Fernando Finvarb - Ex Diputado de la Ciudad
Luis Ziembrowski – Actor
Teresa Parodi – Cantora
Osmar Nuñez – Actor
Olga Cosentino- Periodista, escritora, investigadora teatral
Ana Seoane - Periodista, crítica de espectáculos
Adrián Stoppelman - Humorista 
Roberto Tito Cossa - Autor
Bernardo Carey - Autor
Gabriela Radice - Periodista, locutora 
Víctor Agú - Autor 
Ingrid Pelicori - Actríz 
Adriana Zerdin Zafrann - Periodista, asesora legislativa 
Héctor Alvarellos - Actor, director teatral, director del Grupo La Runfla
Grupo de Teatro Callejero la Runfla
Grupo Comediantes de la Legua,
Emilio Cartoy Diaz - productor, director, docente
Eduardo Pacha Paglierii - Actor, titiritero
Cris Escofet - Dramaturga, directora teatral
Susana Di Geronimo - Actriz, directora teatral, docente
Susana Beatriz Delgadoo - Artista plástica
María Mercedes Di Benedetto - Guionista, escritora
Ricardo Cardoso - Dramaturgo
María José Gabin - Actriz  
Marcela Bublik - Cantante, escritora
Alicia Naya - Actríz
Hernán Morán - Actor, director teatral, dramaturgo
Miguel Mato - Cineasta
Sergio Omar Lopardo - Actor, director teatral, dramaturgo 
Fernando Musante - Actor, cineasta, escritor
Celeste Gerez - Actríz
Emiliano Samar - Actor, director teatral, docente
Orlando Santos - Actor, director teatral, docente 
Mirta Mato - Actríz
Susana Machini - Actríz 
Patricia Guillermina Rozas - Actríz
Hilda Smargiassi - Bibliotecaria, docente
Jacqueline Sigaut - Cantante, docente
Pablo Porcelli - Músico
Isabel Martínez - Artista plástica
Lautaro Matute - Músico 
Susana Figueroa- Actríz 
Julio César Santamaríaa - Cineasta
Victor Schajovitsch - Periodista
Kitty Hallan - Dramaturga 
Marcela Motta - Artista plástica
Miriam Martino - Actríz 
Lidia Catalano - Actriz
Sandra Luna - Cantante, docente
Elida Mazo - Arquitecta, docente UBA
Cristina del Piso - Actríz 
Sandra Ruso - Actríz 
Jorge Duca - Actor 
Pablo Navarro - Actor
Vicente Basili- Productor Audiovisual, Diseñador de Imagen y Sonido.
Irina Pereyra. Artista Audiovisual, Diseñadora de Imagen y Sonido 
Marcelo Bucossi - Actor 
Alfredo Martín - Actor, director, dramaturgo, psicoanalista
Ruben Segal - Actor, director
Susana Toufeksian - Actriz 
Noemí Najles - Pscóloga, cantante
Carlos Alberto Rillo Branca
Mara Berlocq - Actriz 
Cristina Allende - Actriz 
Lucía Vassallo - Directora de cine- Dicumentalista, DAC
Fernando Marticorena- Director de Fotografía - ADF
Bárbara Vitantonio - Periodista 
Virginia Franganillo - Sociologa, Dirigente Politica, 
Fernanda Gil.Lozano - Historiadora UBA,, Parlamentaria del Mercosur. 
Marita Ponte - Dirigente Politica 
Cristina Murta - Actriz
Alejandro Mateo - Escenógrafo, vestuarista, director teatral
Juana Karsh - Actríz
Francisco Pesqueira - Actor, cantante
Mario Mahlerr - Actor 
Alicia Werber - Psicóloga 
Silvina Macri - Productora ejecutiva, fotógrafa
Horacio Banega - Doctor en Filosfía, actor, director teatral
María Ester Camaño estudiante de teatro, de canto 
Daniel Loisi - Actor, director teatral
Laura Diaz Olmos - Periodista y traductora
María Maria Ibarreta - Actriz
Mónica Raffo - Psiquiatra, espectadora
Horacio Roca - Actor
Julio Martinez 
Ana Keller
Gabriela Bianco - Barbara Posesorski
Raúl Brunel - Espectador
Virginia Lombardo - Actriz, directora
Mirta Busnelli - Actriz
Alejandra Aristegui - Actriz, directora teatral
Ana María Castel - Actriz
Rodolfo Braceli - Escritor y periodista
Maruja Bustamante – Dramaturga, actriz
Leonor Lipszyc
Valentina Bari – Vestuarista
Diana Donayre – Bibliotecaria, docente
Tony Lestingi – Actor, director teatral
Elena Petraglia – Actriz
Gabriela Fiore – Dramaturga, guionista, actriz
Antoaneta Madjarova – Titiritera
La hormiga teatro 
Alejandra Rodriguez – Actriz, titiritera
Luiana Ligorio  - Actriz
María Dolores Pedemonte – Actriz
Cecilia Gispert – Actriz
Ivonne Bedoya – Actriz
Beatriz Spelzini – Actriz, docente teatral
Gabriel Abayú – Actor 
Noemí Prats 
Norberto Barleand – Poeta
Daniel Zaballa - Actor, director teatral
Julio Posse 
Adriana Brawn - Psicóloga
Raúl Delgado - Actor, poeta
Gabriel Rovito - Actor, director teatral
Elsa Burgi
Ale Garcia - Productora Teatral.
Julia Perie - Parlamentaria Mercosur por Misiones
Maria Nydia Ursi Duco - actriz
Esther Diaz - Filósofa
Luciana Abad - Cineasta
Ernesto Ocampo Rios - Actor
Ana Quiroga - Sociologa Gobierno de la Ciudad
Gustavo Adolfo Carbonell  - Documentalista
Hugo Serruto - Actor
Zunilda Gonzalez - Actriz, productora
Frida Kaplan - Eutonista, actriz
Silvia Bermudez
Carlos Zárate - Periodista, productor teatral
Marta Speroni - Militante internacionalista
Fernando Madanes - Actor
María Ibarreta - Actriz
Horacio Roca - Actor
Cachita Hernández - Actriz
Alba Liliana Riga
Norberto Gonzalo - Actor, director teatral
Jorge Horacio Alvarez - Director de teatro y televisión
Carlos Veiga - Director, coreógrafo, autor
Laura Azcurra - Actriz
Rodrigo Ures - Autor
A P D E A - Asociacion Profesionales Dirección Escénica Argentina
Fito Yannelli - Actor, director
Berta Eugenia Falicoff- Abogada Jubilada y Militante
Carla Solari - Actriz, docente teatral
Manuel Illescas - Gerente comercial de Data Express
Rosa Celentano - Directora
Julieta Grinspan . Actriz, directora
Carlo Argento - Actor, director teatral
Linda Peretz - Actriz
Nayla Pose - Docente, actriz, directora
El Brío teatro
Eduardo Echániz - Periodista, ilustrador
Brenda Fabregat- Actriz, bailarina
Elba Anaya
Abogadxs Culturales
Andrea Conde - Legisladora por Nuevo Encuentro




Para sumar su adhesión, escribir a: tenertealtanto@gmail.com





domingo, 24 de febrero de 2019

"Estrella", fácil o imposible



Estrella se desnuda ante la gente sin quitarse prenda alguna.

Estrella se hace querer a los diez segundos de conocerla, y nadie podrá explicar el por qué.

Estrella, tal vez, esté purgando un duelo con perfume de naranjas.

Estrella, quizá, trate de entender por qué algunas veces “lo mejor es tenerlo” y otra “lo mejor es sacártelo”.

Estrella recuerda, y lo hace como si no fuese cierto ese recuerdo, que alguna vez le dijeron linda.
Estrella admira a ese artista de su pueblo que, después de hacer maravillas con retazos de telas, se esconde para ejercer su absoluto yo. Pero Estrella no puede más que admirarlo, o mejor expresado ella no puede más.

De todos estos temas habla “Estrella”, el personaje -y el espectáculo- escrito y actuado por Juan Pablo Geretto, quien además está a cargo de la co-dirección junto a Virginia Martinez.

Parece increíble, pero es así. Y lo hace, a un ritmo y un “tempo” obsesivo que evoca al “ostinato” implacable del Bolero de Ravel, para hablarnos de las bondades de los productos cosméticos de la firma Avon, de sus fragancias, de los colores de sus “rouges” -otrora pintalabios-, de su política de méritos y la anhelada posibilidad de alcanzar un espacio en el brindis anual, lo que también la angustia.

Estrella habla y su voz hace aparecer sumidos en la monotonía de la vida de pueblo, el aborto, la homosexualidad, el amor, el desamor, los secretos familiares, la frustración, Antonio Banderas, la mentira, la televisión, el tedio, Maradona y la Claudia, Jorge Donn, la falta de oportunidades, los mandatos, el lavado de cerebros, la educación, el aburrimiento, lo sencillo, lo complicado, el buen gusto, el autoritarismo, y más…

Estrella nos habla de todo esto, y Geretto lo hace con una facilidad que deslumbra. 

Parece muy difícil lo que hace y logra el talentoso Juan Pablo Geretto sobre el escenario, pero como decía Rubén Juárez –otro artista único– lo que hace Geretto: “no es difícil, es fácil o imposible”.


Ficha técnico artística:
Idea y autoría: Juan Pablo Geretto
Dramaturgista: Virginia Martinez
Actor: Juan Pablo Geretto
Iluminación: David Seldes
Estilismo: Diego Finos
Pelucas: María Eugenia Palafox
Diseño y realización de maquillaje: Juan Gasparini
Diseño de vestuario: Magda Banach
Realización de vestuario: César Taibo
Fotografía: Alejandra López
Asistencia de dirección: Maru Reinoso
Prensa: Carolina Alfonso
Dirección:
Juan Pablo Geretto, Virginia Martinez


EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960 C.A.B.A.
Teléfonos: 4862-0655
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com.ar
Entrada: $ 450,00 / $ 350,00 - Viernes y Sábado - 20:00 hs - Hasta el 31/03/2019 
Entrada: $ 400,00 / $ 300,00 - Sábado - 22:00 hs - Hasta el 31/03/2019 
Entrada: $ 450,00 / $ 350,00 - Viernes - 22:00 hs - Hasta el 31/03/2019 
Entrada: $ 450,00 - Domingo - 21:00 hs - 03/03/2019 

miércoles, 20 de febrero de 2019

La levedad de lo inalterable

Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; 
ni escondido, que no haya de salir a luz.
(Marcos, 4:22)


El jaspe es una roca. La roca es el material menos vulnerable y que mejor se conserva. En una cajita de jaspe “la que vendría a ser Elena”, según su decir, abriga secretos de su vida. 
“La que vendría a ser Elena” es la Señora de Federici o Elena Klimek o Sheine Lewy y a la vez una mujer que sufre sin atreverse a asomarse a su sufrimiento, una sobreviviente del horror que guarda sus secretos en un lugar que considera inalterable. 
Pero comete un error y, ya sabemos, que a veces un error -un solo error- nos puede costar caro. A partir de ser descubierta en un centro comercial robándose un perfume, ella irá develando las capas de su historia removiendo las aguas más densas y profundas de su memoria. Así, frente a desconocidos e intentando esquivar las acusaciones dirá por primera vez en su vida cuál es verdaderamente su origen. Ese origen que conserva, imperturbable, en su cajita de jaspe, en su invulnerable cajita de roca. 


Susana Di Gerónimo encarna a esta mujer inimputable y apesadumbrada con una sensibilidad que permite al espectador acompañarla en ese viaje íntimo y sin tiempo por su inconsciente. Los 55 minutos que dura el espectáculo pueden ser segundos o décadas para ella y para quienes asisten a esa confesión desesperada y desesperante. Sin embargo, no faltan el humor ni la ternura. Ni la invitación implícita a que cada uno haga su recorrido por la propia cajita de jaspe, por los propios olores que intentan taparse con perfumes, ya sean robados o comprados.
Un texto atractivo e intenso (Patricia Suarez), una dirección minimalista (Herminia Jensezian), una actriz talentosa (la ya mencionada Susana Di Gerónimo) y un espacio ideal (Tadrón Teatro) dan como resultado un espectáculo emotivo, con carácter de homenaje, que -sin duda- prestigia la cartelera porteña. 

Ficha técnico-artística:
Autora: Patricia Suárez
Actriz: Susana Di Gerónimo
Asistencia de dirección: María Laura Laspiur
Prensa: Simkin & Franco
Producción ejecutiva y fotografía: Silvina Macri
Dirección: Herminia Jensezian


TADRON TEATRO Y CAFÉ
Niceto Vega 4802 - C.A.B.A.
Teléfonos: 4777-7976
Web: http://www.tadronteatro.com.ar

Entrada: $ 250,00 / $ 180,00 - Domingos, 19:30 hs 

martes, 7 de agosto de 2018

TWEED -entre lo áspero y lo suave-

No hay nada mas bello
Que lo que nunca he tenido
Nada mas amado que lo que perdí
(Joan Manuel Serrat)


El “tweed” es un tejido de lana virgen escocesa, que es de textura irregular y peluda y tiene un aspecto rústico pero suave al tacto; se caracteriza por su jaspeado y por ser un tejido cálido, fuerte y resistente al desgaste.

“Schneider” es un apellido de origen Judeo-Aleman de la familia Ashkenazim; apellido que hace referencia en idioma Yidish, e inlcluso aleman, al oficio de Sastre muy practicado dentro de los Guettos alemanes. En español se traduce como sastre, pero se lo relaciona con el sastre cortador -con el sastre remendón- más que con el oficio de sastre refinado.

Entre estas dos definiciones podríamos encuadrar una reseña sobre TWEED, el espectáculo con texto de César Dominguez que protagonizan Héctor Bidonde y Silvia Kaurderer y que dirige -exquisitamente  por cierto- Fernando Alegre.

Es difícil hablar de Tweed porque Tweed habla fundamentalmente del desamor, ese embustero. Y el desamor siempre propone, como mínimo, una trampa.

Una escalera que nos lleva a un sótano. Un sótano desbordado en telas, harapos, zurcidos y costuras.  Una cueva llena de añoranzas descosidas, impregnada de ausencias y recuerdos. Un Schneider que remienda olvidos, que hilvana tristezas y rencores. Un Schneider que se lleva bien con el Tweed, porque se identifica con su aspecto rústico y, quizá, sobre todo, con su resistencia al desgaste.

Abraham Schneider es el protagonista absoluto de esta historia. Un sastre remendón que hace honor a su apellido y que llegó de su Polonia natal a la gran y prometedora América, más específicamente a Buenos Aires. Allí (aquí) tuvo que adaptarse pronto a nuevos hábitos que lo cotidiano le exigía; a las miradas desconfiadas, al apodo de “Rusito”. Pero más temprano que tarde también se hizo popular por su oficio y le dedicó su vida al trabajo honrado. Se enamoró, se casó, tuvo una hija, pero su obcecada personalidad forjada en privaciones y esfuerzos lo fue condenando a la soledad de su sótano, aguja en mano. El abandono de su mujer lo volvió aún más áspero y ermitaño; más esquivo y parco. Y en cuanto pudo, también su hija se fue, estigmatizándolo en osco y odioso.

Treinta años más tarde, por esa misma escalera que nos llevó al sótano baja una mujer madura que llega en busca de respuesta a sus añejas preguntas. Ruth, la hija, ha regresado. Y por momentos parece que esa misma escalera nos llevara a la profundidad de sus corazones y al sótano de nuestra memoria.

Reclamos, reproches, sermones, enojos, se mezclan con recuerdos, deseos y vanas esperanzas de un reencuentro difícil de alcanzar. Y mientras padre e hija van deshilvanando rencores, los espectadores nos convertimos en fisgones de ese vínculo repleto de amarguras, habilitándonos a ser protagonistas de recuerdos que nos pertenecen, de las propias cuentas pendientes y de íntimos y genuinos desamores. Desamor, ese embustero.

Abraham y Ruth enarbolan sus banderas de tweed. Ásperas, irregulares, rústicas, pero también -y en el fondo del corazón ambos lo saben- suaves al tacto. Porque son banderas de desamor, ese embustero. Porque todo desamor es la exacta contracara del amor. El camino del desamor, ya lo sabemos, tiene amor en los bordes. Así como el tweed, tan áspero en su aspecto, tiene suavidad en el tacto.

Héctor Bidonde encarna a un Abraham Schneider exacto. Y en él se encuentra, seguramente, con las cuentas pendientes con su padre o de las de su padre con su abuelo. Algo ancestral sobrevuela esa actuación cargada de una intensidad que ahoga y libera. En la platea puede palparse claramente, o al menos así sucedió el día que quien escribe estuvo allí, la catarata de recuerdos que armaba una constelación colectiva vivencias comunes y añejas, propias y ajenas.. Bidonde emociona, enoja, provoca, enternece, vibra y hace vibrar.

Lo acompaña una eficaz y comprometida Silvia Kauderer en el rol de Ruth. Fría, calculadora, llena de dolor, mantiene con ese padre una distancia insalvable que desea atravesar, pero no puede. Contenida, profunda, logra el contrapunto exacto.

La dirección de Fernando Alegre es de una precisión impactante. Vulnerando el espacio de la sala teatral logra que el espectador espíe el sótano y lo habite. Y el sótano es ese espacio lleno de telas, maniquíes, hilos, cajas llenas de memoria, olvidos a flor de piel y también es el corazón de cada uno de los personajes y el de los mismos espectadores. Ayuda en extremo la creación de climas, la acertada y exquisita música original del consagrado Emilio Kaurderer.

Acogedor espectáculo, sobre la obra de César Dominguez, que acuna pasados y repara presentes. Que convierte al desamor (ese embustero) en lo que es: la otra cara del amor (ese tenaz).

No se lo pierdan.



(Stella Matute)




TWEED


Ficha técnico artística


Autor: César Domínguez

Actúan: Héctor Bidonde, Silvia Kauderer

Músicos invitados: Manuel Perez Vizcan

Vestuario: César Domínguez

Escenografía: Fernando Alegre, César Domínguez

Diseño de luces: Fernando Alegre, César Domínguez

Música original: Emilio Kauderer

Fotografía: Andrea Spirito

Diseño gráfico: Ariel Panicali

Producción ejecutiva: Ale Garcia, Carlos Zárate

Puesta en escena y Dirección general: Fernando Alegre


Paternal Teatro 
Nicolas Repetto 1556
Teléfono: 4584-8703

Sábado 21 hs y Domingos 19 hs
Entrada general: $250

miércoles, 18 de julio de 2018

MAMBA o de la infancia. Una experiencia sobre la guerra y la niñez


Un niño de unos cuatro años entra a un bar a pedir monedas. Recibe un NO por cada mesa.
¿Cuánto tardará ese niño en ser adolescente? ¿En ser adulto? ¿Llegará a la adolescencia? ¿Llegará a la adultez?
Una niña defiende su bolso del arrebato de un soldado en medio de una guerra. El soldado apunta y dispara. Una fotógrafa escondida también dispara su cámara. La niña muere.
Un niño cruza el mar en una balsa escapando del hambre. La balsa se hunde. La imagen del cuerpo del niño sin vida en una playa recorre el mundo como una estampita del horror.
¿Cuántos combates enfrenta la niñez? ¿Cuántos frentes hostiles la aniquilan?
La niñez es asesinada en las guerras y también de hambre y  también de frío. También mueren niñas y niños en manos de pedófilos.
La niñez y la muerte
La niñez y la injusticia
Mamba o de la infancia nos enfrenta a estos temas. Y lo hace con poesía y con feroz ternura.  Mamba o de la infancia habla de la guerra y de los niños, de la guerra y de las niñas. Y de las madres. Y de las médicas. Y de las enfermeras. Del terror, del horror y también de la esperanza.
Y la esperanza deberá construirse cuidando la niñez. Respetando de verdad los derechos de los más pequeños. En las guerras y en las calles. En las escuelas y en las casas. En las plazas, en los bares. Cuidándolos de los adultos que alguna vez fueron niños y lo olvidaron.
Cuidándolos no “en” las guerras sino “de” las guerras.
Mamba o de la infancia fragmenta el relato y nos fragmenta. Desordena el espacio y nos desordena las emociones. Arroja un alarido desesperado a favor de la paz y nos interpela.
Fernando Alegre es el responsable de una puesta tan conmovedora como feroz. Tan tierna como desesperada. Tan angustiante como esperanzadora.
Ojalá pudieran ofrecerlo en escuelas. Es una experiencia que muestra y enseña. Que sacude y acuna. Que exige  y acaricia.
Y una experiencia así es necesario que la apoyemos con nuestra presencia en la platea. Porque es imprescindible hablar de algunas cosas.
Los domingos a las 19.30 en el Centro Cultural Borges.

Autoría:
Fernando Alegre, Beatriz Alvarez, Gloria Fiol, Trinidad Llaneza, Carolina Losicer, Miriam Torchia
Actúan:
Beatriz Alvarez, Gloria Fiol, Trinidad Llaneza, Carolina Losicer, Miriam Torchia
Vestuario:
Fernando Alegre, Pedro Muñóz
Escenografía y diseño de luces:
Fernando Alegre
Diseño sonoro:
Manuel Perez Vizan
Video:
Matías Erazo
Fotografía y diseño gráfico:
Fernando Briloni
Asistencia de dirección:
Eduardo Lázaro
Prensa:
Fóbicos Comunicadxs
Dirección:
Fernando Alegre

miércoles, 23 de mayo de 2018

FERNANDO MUSANTE presenta su primera novela en Argentores


Fernando Musante, cineasta, publicista, director, escritor y socio de Argentores, presenta su primera novela “Breve manual de instrucciones para asaltar un banco”, editada por Grupo Editorial Sur, en el Auditorio de la mencionada Entidad.

Dice el editor: “¿Asaltar un banco y cambiar de vida para siempre? Esta sorprendente novela de Fernando Musante tiene la fórmula mágica. No se necesitan muchas cosas: un hombre descubriendo que no será feliz jamás, una mujer asesinada con sus propias medias de nylon, un detective venido a menos, cartas arrojadas a un mar de tangos y persecuciones, una travesía sólo comparable con la del Adán Buenosayres de Marechal, maldiciones, pecados, misterios y tragedias. Con eso alcanza en una ciudad en la que, a toda hora y en cualquier lugar, todo el mundo parece estar planeando asaltar un banco. Prosa exquisita, incomparable sentido del humor y del amor, profundidad filosófica para una atrapante trama barrial. En este "Breve manual de instrucciones para asaltar un banco", fuera de tiempo, de las corrientes posmodernas, de las relaciones que se deshacen a través de las redes sociales y se derriten en una pantalla, Musante muestra esa vieja forma de amar, ese viejo asalto.
Un asalto para cambiar de vida, para siempre.”

La presentación tendrá lugar en el auditorio Gregorio de Laferrère de Argentores, el viernes 1º de junio a las 19.  Participarán de la misma el cantante Jorge Bloise, la escritora Virginia Janza, el bandoneonista Nicolás Maceratesi, el locutor y periodista Ricardo Martinez Puente,  el escritor Daniel Sorin y la violinista Mayumi Urgino.

Por cuestiones de espacio se ruega confirmar la presencia a tenertealtanto@gmail.com

Luego de la presentación se ofrecerá un vino de honor. 


Fernando Musante (Buenos Aires, La Paternal, Argentina, 1947) es actor, dramaturgo, guionista y director de cine. Autor de las obras de teatro “Si yo fuera Buffalo Bill” (1982),  “El gran yeite” (2009), autor de las letras originales del musical “Homero, el color de la sudestada” (2016, trabajo por el que fue distinguido con el premio ARGENTORES en 2017 por sus canciones compuestas junto a José Luis Castiñeira de Dios), “Lotte, una singspiel al gouache” (sin estrenar) y “Gertrudis” (de próximo estreno). Director y coguionista de “Maten a Perón”, película estrenada en 2005 por la que recibió el Premio Oesterheld. Productor y realizador en video de: “La pasión de Don Juan”, “El señor Galíndez”, “Criminal”, “Cyrano”, “Los mosqueteros del rey” y “Salsa criolla”.

“Breve manual de instrucciones para asaltar un banco” es su primera novela.


miércoles, 16 de mayo de 2018

CORAZÓN DE TITANIO, de Miguel Angel Diani


“De todo laberinto se sale por arriba” dijo Leopoldo Marechal. La frase de Don Leopoldo ancla en el mito de Dédalo, el arquitecto que creo el laberinto de Creta para encerrar al Minotauro. Allí debía quedar para siembre ese monstruo –mitad hombre, mitad toro– llamado Asterión,  que había nacido por causa de la irritación de Ariadna.

Claro que el rey Minos, para que nadie conociera el camino de salida, encerró también allí a Dédalo y a su único hijo: Ícaro. El mito, como tantos otros, llega hasta nuestros días de distintas maneras. La psicología, las artes y hasta la filosofía han hecho lo suyo para desentrañar las alegorías que contienen cada una de estas narraciones. El teatro, por ejemplo,  los ha tomado desde su nacimiento dando obras mayúsculas sobre todo en el campo de la tragedia. Y esto ha ocurrido desde los antiguos griegos hasta renacentistas y modernos y en “Corazón de titanio” Miguel Ángel Diani muestra que navega en esas aguas con singular pericia.

En “Corazón de Titanio” hay un héroe homérico digno ser parangonado con Aquiles, Ajax o Héctor que ha sido el faro que iluminaba a su hijo en la niñez, pero no lo vemos porque ha muerto tiempo antes. Eu hijo  guarda el recuerdo de su sonrisa como el único tesoro de su pasado. Tal vez la única posibilidad de reunirse con algo que evoque aquellos días de felicidad esté oculto en una suerte de “caja china” que guarda su madre. Vale decir que “Corazón de titanio”, como toda tragedia que se precie de tal, está atrapada en el laberinto de lo pretérito. Aquella imagen paterna del semidios que atesoraba una fuerza hercúlea entre sus maxilares fue abatida por la piorrea.

Locura, padre muerto y una madre que ha escondido durante años pecados entre los que habitan la infidelidad, el abandono y algún que otro homicidio también pueden recordarnos a algún otro personaje trágico un poco más cercano a nuestros tiempos y que hablaba inglés, no griego.

La cosa es que en “Corazón de titanio”, una madre y un hijo deambulan por ese laberinto de horrores en el que el humor y el desparpajo del dramaturgo los desnuda con sólida estructura narrativa y pluma impiadosa. Claro está que el excelente resultado obtenido también se asienta en otras patas, a saber: las magníficas interpretaciones de Julia Azar y Grabiel Nicola; la impecable mirada y dirección de Alejandra Galdame y las exactas decisiones a la hora de vestir a los personajes y diseñar el espacio escenográfico que ha estado bajo la responsabilidad de: Escenografía asociada; Eugenio Zanetti, Iván Salvioli y Cecilia Carini.

Nuestra opinión: Excelente.
FERNANDO MUSANTE


Ficha técnico artística: 
Autor: Miguel Angel Diani
Actúan: Julia Azar, Gabriel Nicola
Diseño de vestuario y escenografía: "Escenografía asociada" Eugenio Zanetti, Iván Salvioli y Cecilia Carini. 
Diseño de luces: Mariano Bruno
Video: Plano Tres Toma Uno, Lacio Splendiani
Música original: Luis Sticco
Fotografía: Plano Tres Toma Uno, Lacio Splendiani
Diseño gráfico: Alejandra de Dios
Asistente de sonido: Marina Fredes
Asistencia de dirección: Adrean Tirinato
Prensa: Alfredo Monserrat
Producción: Hnos. Warnes
Dirección general: Alejandra Galdame

TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943, C.A.B.A.
Teléfono: 4326-3606

Domingo - 20:00 hs. (PUNTUAL)

viernes, 20 de abril de 2018

"BÁJAME LA LÁMPARA -concierto de palabras-" volvió a la cartelera en mismo día y horario


"Bájame la lámpara -concierto de palabras-", de Francisco Pesqueira cuenta a Carmen, Ana y Livia que son la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik respectivamente.

A la vez son Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute contándonos sus historias. Tres mujeres que cuentan a tres mujeres que trabajaron con tres mujeres. Mujeres poetas, mujeres trabajadoras, mujeres actrices.

-¿Quién es quién?, suelen preguntarse los espectadores.
-Todas somos todas, contestan ellas.


Acompañadas por la exquisita Mirta Alvarez en guitarra y canto, ellas ofrecen un concierto de palabras. Que son cuentos, que son canciones. Que son poesía habitada.

Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar


"BAJAME LA LAMPARA"
SÁBADOS A LAS 19 hs.
TEATRO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - C.A.B.A.
Reservas: por Alternativa Teatral o andruwiderker@yahoo.com.ar - +54 9 11 6705-3981

miércoles, 7 de marzo de 2018

Detrás de una gran mujer, suele construirse un gran hombre


Yo, Encarnación Ezcurra
de Cristina Escofet


Cuando una mujer se atreve a atravesar la frontera del mandato patriarcal y entra sin pedir permiso a mundos que son mayoritariamente masculinos, pasan cosas. Algo sucede. Y ese suceder incomoda. Así ha sido siempre. Aún hoy, aunque parezca que se va destejiendo el entramado de prejuicios que envuelve la presencia de una mujer en el mundo de la política. En cuanto una mujer se acerca al poder, de la forma que sea, enseguida se la tilda de fea, autoritaria, soberbia, cruel, arribista, entre otros muchos des-calificativos. Nuestra historia tiene varios ejemplos al respecto. Entre ellas está Encarnación Ezcurra, la brava esposa del General Don Juan Manuel de Rosas.

La dramaturga, y amiga queridísima, Cristina Escofet ya nos tiene acostumbrados a interpelarnos, provocarnos, incomodarnos, conmovernos  y emocionarnos con su mirada sobre personajes históricos. Así lo hizo con la potencia de su  “Bastarda sin nombre” y con su entrañable “Padre Carlos”. Ahora nos propone espiar a Encarnación en la intimidad de sus confesiones póstumas. 

Desde un escenario con escasos y exquisitos elementos, Encarnación nos cuenta de su bravura, de su amor, de su pasión, de su negritud, de su lealtad, de sus enojos, de sus sufrimientos, de sus frustraciones, de sus sueños, de sus ganas y desde todo eso nos habla del nacimiento de la Patria, de traiciones, de guerra, de injusticias y de luchas. El espectador entra de su mano a la Historia, y queda suspendido en un tiempo sin tiempo, que es Ayer y es Hoy. Escucha los gritos, huele la sangre, llora los horrores y ríe las ironías. Y por sobre todo, sufre las injusticias.

Encarnación es Encarnación y es muchas otras mujeres. Algunas muy conocidas y otras tantas olvidadas por la historia. Como ella, que ayudó a construir al líder y murió postergada por las leyes de su tiempo y las trampas del poder.

Para ingresarnos en este relato, Cristina Escofet contó con la perfecta “horma para sus zapatos”: Por un lado, con la siempre prolija y talentosa mano del director Andrés Bazzalo que con gran ascetismo, precisión y belleza reconstruye la época y provoca al espectador con una cercanía que intimida en la difícil sala de tres frentes.  Y por otro, con la descomunal Lorena Vega. Actriz  inmensa, dúctil, sensual, de la que sólo se me ocurre decir que: Encarnación Ezcurra encarna la bravura, la fortaleza, la valentía, la sensibilidad, los temores, la fuerza. Y Lorena Vega encarna a Encarnación.

Completan la espléndida e intensa hora que dura el espectáculo, un gran trabajo de ambientación y vetuario de Adriana Dicaprio y otro gran acierto del director: un trío de músicos que dialogan con la protagonista al ritmo de tambores y voces, interpretados por Agustin Flores Muñoz, Martín Miconi, Malena Zuelgaray.

La cartelera porteña puede sentirse privilegiada con “Yo, Encarnación Ezcurra” ofreciéndose los domingos a las 18 en el mítico Teatro del Pueblo.

STELLA MATUTE


Ficha técnico-artística

Autora: Cristina Escofet
Actúan: Lorena Vega
Músicos: Agustin Flores Muñoz, Martín Miconi, Malena Zuelgaray
Vestuario: Adriana Dicaprio
Diseño de luces: Soledad Ianni
Música original: Agustin Flores Muñoz, Sebastián Guevara, Malena Zuelgaray
Fotografía: Lucio Bazzalo
Diseño gráfico: Lucio Bazzalo
Asesoramiento artístico: Adriana Dicaprio
Asistencia de dirección: Pablo Cusenza
Prensa: Silvina Pizarro
Arreglos musicales: Agustin Flores Muñoz, Sebastián Guevara, Malena Zuelgaray
Dirección musical: Agustin Flores Muñoz
Dirección general: Andrés Bazzalo
Este espectáculo formó parte del evento: Semana del teatro independiente 2017


TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4326-3606
Entrada: $ 250,00 / $ 220,00 - Domingo - 18:00 hs 



lunes, 2 de octubre de 2017

BÁJAME LA LÁMPARA, de Francisco Pesqueira

En el derecho procesal existe la figura “generales de la ley”. Dice el código que es necesario que los jueces pregunten a los testigos de un hecho por su relación de parentesco, afecto o desafecto, o interés con los sujetos y asuntos sobre los que va a testimoniar; esto servirá a Sus Señorías para ponderar si cuestiones subjetivas afectan las declaraciones. 

Bien, sabiéndome comprendido por las generales de la ley  por motivos varios: lo admito y paso a comentar mi parecer sobre “BÁJAME LA LÁMPARA, Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.

Pesqueira bucea en la poesía de Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik a través de las miradas de tres personas que –ficción mediante– habrían habitado la cotidianeidad de las poetas, con sus secretos, intimidades y hasta berrinches. Carmen (Lidia Catalano), es la nodriza de Alfonsina; Ana (Miriam Martino) es la empleada de Idea; y Livia (Stella Matute) la asistente de Alejandra. Las tres actrices despliegan sus excelentes interpretaciones acunadas con la exquisita música de la honda guitarrista, compositora y cantante Mirta Álvarez.

Emiliano Samar, el director de este espectáculo, ha conducido con mano maestra todas y cada una de las piezas de este montaje. Porque, y valga el juego de palabras, la puesta de Samar es una apuesta a la belleza. La economía de recursos jamás roza el minimalismo. Las actuaciones  conmueven cuando expresan dolores, emocionan cuando cantan y desbordan sensualidad cuando se entregan al jolgorio.

La decisión de “derribar la cuarta pared” fue innecesaria porque esa “pared” nunca se edificó. Cuando el público accede al foyer, Mirta Álvarez está sentada acariciando las teclas de un piano vertical que está ornado con un mantón tejido al crochet por magas manos de madre y un jarrón con flores que evocan otros territorios astrales. Las actrices ingresarán por el mismo camino que el resto de los presentes y se presentarán con sus nombres propios. De ahí en más en un mismo espacio compartido aparecerán relatos y representaciones.

Hay un lugar en común para las tres y ese terreno  “oniroide”, parece ser el discreto sitio dónde las nueve musas convidan a las actrices a navegar por las palabras de Alfonsina, Idea y Alejandra. La escenografía de Carlos Di Pasquo, el diseño de luces de Carlo Argento y el vestuario de Sandra Ligabue son sostenes de esta particular estructura dramática con  oximorónica mixtura de suavidad y contundencia.


–¡Alejandra… te extraño! –Clama Livia al borde del aullido. –Escribe tan bello, señora. Tan bello...  murmura Ana que confiesa haber leído por primera vez a Idea. –Alfonsina… eso a Dios no se le hace. –Suplica Carmen ante lo inexorable. Insisto: me comprenden las generales de la ley, pero en mi defensa acudo a Kant y sostengo que hay una belleza universal. Una belleza que resiste la rigurosa mirada geométrica y sus derivas desde que parece ser fruto de un máximo ingenio producto de un algo incausado. Una belleza que suele habitar en la música y la poesía. Una belleza que hasta puede ser sublime cuando la roza la muerte. Una belleza que hallé en “BÁJAME LA LÁMPARA Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.

Fernando Musante


Ficha técnico artística
Autor: 
Francisco Pesqueira
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute
Guitarra y voz en vivo: Mirta Alvarez
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Diseño de luces: Carlo Argento
Vestuario: Sandra Ligabue
Asistencia de dirección: Mabel Rosati
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar

ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - Capital Federal
Teléfonos: 4962-9420 / 4961-9562
Entrada: $250,00 / Estudiantes, jubilados y grupos (10 o +): $125,00
Sábado - 19:00 hs 

lunes, 28 de agosto de 2017

Se estrena BÁJAME LA LÁMPARA - concierto de palabras- de Francisco Pesqueira

El sábado 9 de setiembre, a las 19 hs., se estrena “BÁJAME LA LÁMPARA (concierto de palabras)”, de Francisco Pesqueira. Con Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute. Voz y la guitarra en vivo de Mirta Alvarez. Dirección y puesta en escena de Emiliano Samar.

Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, acompañadas por la guitarrista y compositora Mirta Alvarez, protagonizan este particular espectáculo que nos invita a un encuentro entre la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik.

Escrito especialmente para estas actrices, el autor nos propone habitar un espacio donde conviven las mujeres que trabajaron con las poetas. Nodriza, empleada, asistente, mujeres al cuidado de mujeres. Ellas entrecruzan relatos, opiniones, miradas y a su vez traen al presente la vida de esas señoras para quienes trabajaban.


El amor, el hombre, la mujer, las tareas de cuidado, el hambre, la vida, los deseos, la muerte, son los temas que recorren las tres mujeres mientras diseñan en el espacio el concierto en el que la palabra es protagonista y el cuerpo ese instrumento sonoro y vital que traza, casi coreográficamente, un trayecto metafórico y a la vez sumamente presente. La propuesta nos pone frente a una onírica conversación que recorrerá distintos tópicos, donde la mirada de la mujer se despliega abiertamente dejando ver posicionamientos acerca del mundo que habitan. La conversación dará, a su vez, espacio para conocer palabras y sueños de las poetas a las que cuidaban, como también permitirá entrever momentos vitales de sus existencias.

El sueño/realidad se completa con la exquisita participación de la concertista Mirta Álvarez que acompaña el recorrido con música y canciones.

FICHA TÉCNICA: 
Autor: Francisco Pesqueira
Carmen: Lidia Catalano
Ana: Miriam Martino
Livia: Stella Matute
Voz y guitarra: Mirta Alvarez
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Vestuario: Sandra Ligabue
Diseño de luces: Carlo Argento
Asistente de escenografia: Analia Schiavino
Fotos: Fernando Musante
Diseño gráfico: smm/soluciones gráficas
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Asistencia de dirección: Mabel Rosati
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar

Funciones: Sábados 19hs
Espacio IFT – Boulogne Sur Mer 549– C.A.B.A. - Tel. 4962-9429/4961-9562
Valor de la entrada: $250 / $125 (estudiantes y jubilados)
Reservas y Contacto: Andrea Widerker - 15.6705.3981 - andruwiderker@yahoo.com.ar o por Alternativa Teatral
Facebook: @bajamelalampara

viernes, 23 de junio de 2017

Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte

La vida no es la que uno vivió,
sino la que uno recuerda y
cómo la recuerda para contarla.
(Gabriel García Márquez)


“Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte” es un espectáculo que nos propone hacernos preguntas sobre aquello que hemos vivido y queremos "volver a pasar por el corazón".

Al entrar a la sala el espectador se encuentra con un espacio absolutamente despojado. Sólo un gran ciclorama blanco enmarca lo que un rato más tarde se poblará con el universo del pasado de los dos protagonistas. Pero cada pasado es propio, aún para quienes hayan transcurrido juntos gran parte de su historia pretérita.

¿Será el espacio de la memoria un espacio vacío a llenar con los recuerdos?  Quién sabe...

Roberto Guzmán (Marcelo Bucossi),  sociólogo, y Francisco Gipson (Roberto Castro), contador, son dos amigos de la infancia y que varias décadas atrás partieron juntos de su pueblo natal. Ahí vuelven, habiendo cumplido ya las seis décadas de vida, con el objetivo de filmar un documental, ya del pueblo, ya de sus recuerdos. Han invitado para que los acompañen en esa travesía a sus parejas, Stella (Mercedes Fraile), antropóloga que es dueña de una librería, y Carmen (Gabriela Izcovich), de quien no conocemos su profesión. Pero resulta que cuando llegan al lugar se encuentran con nada. En el pueblo no queda nada. Nada. Como nada hay en ese escenario, el de No Avestruz, salvo esos cuatro cuerpos con sus historias, relatos y reflexiones.

 “¿Cómo es posible que un lugar donde uno ha vivido, trabajado, respirado gente, se transforme en este páramo?”, se pregunta uno de los amigos. Lo que querían filmar para dar nitidez a los recuerdos ya no está. Entonces están obligados a apelar a la memoria; la ausencia les exige ir aclarando esas imágenes confusas en un devenir de rememorar infancia, escuela, bar, patios, veredas, casas que ya no están. Pero están. La cámara podrá no captarlos pero están. En ese deambular por la nada con la cámara en mano, los dos hombres construyen ese pueblo que los vio nacer, crecer, competir por amores adolescentes, inaugurar inescrutables secretos, e irse. Y en ese desencuentro de espacios vacíos y construcciones va desarrollándose este particular y potente espectáculo que, inevitablemente, nos enfrenta con nuestros propios recuerdos y nuestras propias reflexiones sobre el paso del tiempo, ese devorador implacable de vida.

Cronos, o Saturno –en la versión latina– devorará uno a uno a sus hijos, con esa ferocidad que Goya plasmó en su magnífica obra obra. Dejar algo para después de que Cronos nos incluya en su menú parece ser el destino de los seres humanos. Roberto y Francisco han elegido hacer una película documental sobre aquel lugar que los vio nacer, sin saber –siquiera– como se usa una claqueta. Sus parejas, Stella y Carmen, que nada tienen que ver con ese pasado, transitan su rol de meras acompañantes en ese espacio en el que no hallarán un cuchillo para partir una torta de cumpleaños, en el que no habrá quien los ayude a recargar la agotada batería de su automóvil, y en el que deberán pernoctar al sereno; y allí contemplarán la vigencia del pensar de T.S. Elliot. Vale decir: esta suerte de gerundio permanente que propone la vida que bien podría contarse con una toma panorámica, en silencio, y de izquierda a derecha, sobre un blanco infinito.

Para contar una historia como esta, sin conflicto entre los personajes sino con un factor inasible como el transcurrir de la existencia, se necesita de actores talentosos, sensibles y de gran oficio. Y eso son, sin dudas, Marcelo Bucossi, Roberto Castro, Mercedes Fraile y Gabriela Izcovich quien además es la responsable de la dramaturgia y la dirección. Los cuatro son todo lo que se necesita para crear ese pueblo fantasma e invitar a los espectadores a recorrerlo con ellos. Los dos hombres lo ven por prepotencia de historia, las dos mujeres lo niegan por quedarse afuera del recuerdo, pero los cuatro lo construyen. Y el público transita con ellos esas calles, esa escuela, ese bar, esa plaza, ese patio, esa casa que ya no son. Y desde allí cada uno viaja a su propio universo de emociones y cavilaciones.


El ser y el tiempo, el ser y la nada, el pasado como un presente continuo que determinará el futuro, el límite de lo que puede ser compartido y los inevitables embustes que habitan nuestra memoria puestos en escena en su conmovedora desnudez y con exquisito gusto.  

No dejen de verlo. Los sábados a las 22.30 en NoAveztuz.

S.M. y F.M.


Ficha técnico artística:
Autora: Gabriela Izcovich
Actúan: Marcelo Bucossi, Roberto Castro, Mercedes Fraile, Gabriela Izcovich
Iluminación: Ricardo Sica
Música original: Lucas Fridman
Asistencia de dirección y Producción ejecutiva: Marco Riccobene
Dirección: Gabriela Izcovich

NOAVESTRUZ ESPACIO DE CULTURA
Humboldt 1857 - Teléfono: 4777-6956
Sábado - 22:30 hs


miércoles, 21 de junio de 2017

ROBESPIERRE, el político que decía lo que pensaba

¿Cuál es en vuestra opinión el motivo que atrae a las ejecuciones públicas? 
¿La inhumanidad? Os equivocáis: el pueblo no es inhumano; 
a ese desgraciado en torno a cuyo cadalso se agolpa, lo arrancaría 
de las manos de la justicia si pudiera. Va a buscar a la plaza de Grève 
una escena que pueda contar a su regreso al arrabal, ésa u otra, 
le da igual mientras tenga un papel, junte a sus vecinos 
y se haga escuchar de ellos. Dad en el bulevar una fiesta divertida 
y veréis que la plaza de las ejecuciones está vacía. El pueblo está ávido 
de espectáculos y acude a ellos porque se divierte cuando 
los disfruta y se divierte también cuando los cuenta a su regreso.
Denis Diderot  (1713 - 1784)


Maximiliano Robespierre, “El Incorruptible”, vivió tan sólo treinta y seis años. Claro está que en la Francia de entonces, sobre todo para quienes actuaban en política, la vida no parecía proponer mucho más tiempo para disfrutarla. Valgan como ejemplo estas cortas existencias, Danton: treinta y cinco años, Luis XVI: treinta y nueve, Sanint Just: veintisiete, María Antonieta: treinta y ocho, Desmoulins: treinta y cuatro, su esposa Lucile Duplessis: veinticuatro, Couthon: treinta y nueve, Madame Roland: treinta y nueve y así podríamos seguir.

Miembros de la realeza, aristócratas, burgueses, campesinos, ya varones, ya mujeres, eran llevados a la guillotina; tétrico símbolo de la igualdad.

En la vieja Francia la pena de muerte por metal estaba reservada para los nobles, el populacho era ejecutado mediante una tosca soga de cáñamo. La Louison o Louisette, como la llamaba cariñosamente Marat, sirvió para que rodaran casi mil doscientas cabezas en la Plaza de la Concordia durante la revolución. Paradojalmente, Marat no murió en la guillotina, y hasta gozó de cierta longevidad; fue apuñalado, por Charlotte Corday, a los cincuenta años en la tina donde trataba de calmar los males que padecía en su piel. Charlotte sí fue guillotinada, ella tenía veinticinco años.
Esta orgía de sangre tuvo en Maximiliano Robespierre a uno de sus fundamentales protagonistas. Curiosamente este hombre que fue un niño abandonado por su padre y huérfano de madre, era un tenaz opositor a la pena de muerte en sus primeras incursiones en la política, y un férreo defensor de los derechos de los desposeídos.

En 1757, un año de antes del nacimiento de Robespierre, Robert François Damiens fue condenado por el intento de homicidio de Luis XV. Por entonces, el regicidio se igualaba con el parricidio, y si bien el rey sólo había recibido heridas leves, Damiens fue condenado a un suplicio espantoso. El joven Robespierre estaba vivamente impresionado por ese relato y también por las lecturas de Rousseau y Voltaire, pero ellos murieron en 1778. Vale decir que no alcanzaron a ver la revolución. Tampoco vivía Diderot en 1789 y Montesquieu había muerto aún antes.

Robespierre comprendió pronto que “hacer” la revolución no era lo mismo que pensarla. Inglaterra era una permanente amenaza, la guerra con Austria que proponían algunos era un camino al desastre, la monarquía constitucional un sueño absurdo, y los usureros un verdadero cáncer para la república. Los pobres podían traicionar por una hogaza más de pan, los burgueses una vez sentados en los sitiales de poder podían caer en los mismos vicios de los aristócratas. Los  “moderados” y los ateos no eran dignos de confianza. Los unos porque con su tolerancia cometerían, necesariamente, traición a la patria, los otros porque al negar a un Ser Supremo perderían el sentido mayúsculo de la virtud. Robespierre, el incorruptible, entendió que “El terror, sin virtud, es desastroso. Pero la virtud, sin terror, es impotente”. Como sugería Nicolás Maquiavelo más de dos siglos antes, Maximiliano Robespierre se convence de que es mejor ser temido que ser amado.

Atreverse con esta historia para producir un hecho teatral es una tarea de alta complejidad. Decidirse hacerlo en un espectáculo unipersonal parece aumentar las dificultades, y elegir a una mujer para interpretar a Maximiliano Robespierre pone a tal empresa al borde de la calidad de ciclópea. La cosa es que con su obra “Robespierre” la autora Mónica Ottino abordó semejante desafío, y para lograr el muy buen resultado alcanzado contó con la dirección de Alejandro Giles y el atinado aporte de la música original de Damián Mahler; y un párrafo aparte merece la elección de la protagonista Mónica Lleó. La actriz es dueña de una inusual expresividad, de un gran instrumento interpretativo, y transita con solvencia los diferentes estados que propone el personaje. No elige la zona del confort sino que arriesga en cada matiz de su interpretación y sale siempre airosa. Produce en la platea momentos de intensa emoción como cuando entona La Marsellesa, y elige una oximorónica construcción cuando representa, casi al borde de la farsa, el trágico final con pistoletazo en la mandíbula y descontrol de esfínteres, que acompañaron a Robespierre antes de enfrentarse con la guillotina.
Lleó no necesita ni off ni proyecciones para apoyarse. Ella sola puede, o podría en este caso, generar todo el universo para contar la historia con la que se ha metido.

La puesta subraya que quizá Diderot haya fracasado en aquella idea del acápite. Tal vez haya más seres humanos que los que él imaginaba a quienes les complazca observar suplicios. Hoy las ejecuciones ya no son públicas, pero se las puede apreciar por youtube y otros medios similares. Esto incluye ahorcaduras, fusilamientos, lapidaciones, diferentes formas de degüellos y decapitaciones. Y hay quienes se regodean con esas imágenes.

Pero, para los que aún preferimos otro tipo de espectáculos, la sala de Andamio 90 ofrece, todos los viernes a 20:30, un espectáculo altamente recomendable que cuenta con Mónica Lleó, una actriz excelente.

 F.M. y S.M.

Ficha técnico artística:

Autora: Mónica Ottino
Actriz: Mónica Lleó
Vestuario, luces y arte: Alejandro Giles
Pelucas: Edith Rodriguez
Fotos: Santiago Botet
Música original: Damian Mahler
Asistencia de dirección: Micaela Orzabal
Dirección: Alejandro Giles

ANDAMIO ´90
Paraná 660 - Capital Federal - Reservas: 4373-5670
Entrada: $ 200,00 / $ 150,00 - Viernes - 20:30 hs.

martes, 6 de junio de 2017

"Simple" las canciones que negué amar


El primer disco “simple” que tuve en mi vida fue el de Joan Manuel Serrat que contenía “Tu nombre me sabe a hierba” y “Poema de amor”. Yo era una pre-púber y me asomaba a la adolescencia de la mano de mi hermana que me llevaba 10 años. Amaba ese disco que ella me había traído de Buenos Aires en una visita a mi San Rafael natal. Lo escuchaba incansablemente en un tocadiscos azul que mis padres me habían regalado un poco antes junto a algunos discos de música infantil (los muy desubicados). Escuchar a Serrat me hacía sentir grande, y mi hermana me entendía y me ayudaba con eso. Pero debo reconocer que muy íntimamente envidiaba algunos discos que tenían mis amigas. Una tenía uno de Julio Iglesias… ¡puajjjj! decía yo haciéndome la agrandada mientras me derretía de amor con esa voz melódica que confesaba haberse olvidado de vivir… Otra amiga tenía uno de Rafaela Carrá. ¡Oh! Cien veces ¡puaj! para mí, que ya era una psicobolche hecha y derecha, a la vez que lo único que quería era ser y bailar como esa rubia. En dos o tres años, además de Serrat, yo ya escuchaba a Carlos Puebla, León Gieco, Orlando Alarcón, entre otra mucha música progre a la par de repudiar y envidiar la divertida y/o romántica música que escuchaban y con la que se divertían, y mucho, mis amigos.


No reniego de mis gustos musicales. Pero hoy me atrevo a confesar que cuando nadie en casa, sobre todo mi hermana, me escuchaba, yo me deleitaba con canciones inconfesables. Y todas esas canciones tenían algún recuerdo o alguna historia que las hacía aún más íntimas y disfrutables.
De estas cosas, justamente,  habla “Simple, las canciones que negué amar”, el espectáculo que Francisco Pesqueira ofrece los domingos a las 5 en punto de la tarde (Lorquiano, al fin) en el Teatro La Comedia. Y porque de eso habla no hay espectador ni espectadora que no se sienta identificado/a  con alguna de las canciones y con alguna de las historias que allí se brindan.

Es muy posible que me tilden de subjetiva, y no me importa, porque Francisco es debilidad afectiva de quien escribe estas líneas. Lo cierto es que “Simple…” es un espectáculo imperdible que combina canciones de las décadas ´60, ´70 y ´80,  historias entrañables y talento, mucho talento.  La dinámica del espectáculo es por demás original, a saber: hay setenta “simples” y 70 historias. Los discos están en una batea y una vez que se bajó la luz de sala y Andrea Widerker -lujo de servidora de escena-  dio la bienvenida y rogó que se apaguen los celulares, siete espectadores elegirán las canciones que el actor interpretará ese día a lo lago de la hora/veinte que dura la función. Y una más, que saldrá de puro azar ya casi terminando la jornada. Esto deriva en que cada domingo Pesqueira ofrece una jornada verdaderamente única. Esto hace que su capacidad de entrega, de adaptación y de versatilidad sean descomunales. Y cuando canta, CANTA. Con esa voz espléndida y dotada que usa a su gusto y talento. Voz que también despliega, y cómo, para interpretar a cada personaje de cada historia, que van desde una niña de 4 años a un anciano de 90; desde un español amanerado a una maestra autoritaria. 

Setenta historias tiene estudiadas, cada una con una canción. Y cada domingo se entrega por entero en ocho de ellas. Al azar. Sin red. Cuenta para ello con un versátil diseñador de sonido y sonidista, Juan José Frias, que se adapta a semejante desafío y ¡no se equivoca nunca! Un impecable entrenamiento coreográfico de Gustavo Bertuol; una delicada dirección de Emiliano Samar, y un equipo de incondicionales que lo secundan en cada detalle. Pero el protagonista absoluto de todo este titánico proyecto es Pesqueira, quien además de contar, actuar y cantar también eligió las setenta canciones y escribió el mismo número de historias cada una con su criatura. Y todo lo hace con carisma, talento y gracia. El resultado no puede ser mejor.

Como dije antes, tengo debilidad amorosa por este hermano que la vida me regaló. Pero bien sé que cada uno de los espectadores que lo disfrutan los domingos salen de la sala amándolo.


No se lo pierdan. Difícilmente haya mejor programa para un domingo a las 5 en punto de la tarde. 

Stella Matute

Ficha técnico artística:
Autor e Intérprete: Francisco Pesqueira
Diseño de luces: David Seldes
Diseño De Sonido: Juan José Frias
Entrenamiento Coreográfico: Gustavo Bertuol
Dirección musical: Claudio Martini
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Puesta en escena y dirección actoral: Emiliano Samar
Idea y dirección general: Francisco Pesqueira

TEATRO LA COMEDIA
Rodriguez Peña 1062 – Teléfono: 4815-5665
Domingos 17 hs.

lunes, 5 de junio de 2017

Experimento Camille Claudel: un grito desde el barro

¿Cuánto hace que la mujeres sufren engaños,  maltratos, abusos de poder, violencia? No nos hacemos esta pregunta en relación a que el 3 de junio hubo una multitudinaria marcha en relación a la lucha contra la violencia de género sino porque la noche anterior, el viernes 2, estuvimos en el Teatro La Revuelta disfrutando del magnífico espectáculo “Experimento Camille Claudel, un grito desde el barro”, una exquisita propuesta escrita por Rubén Pires, dirigida por Darío Restuccio y protagonizada por Carla Pollacchi y Raúl Delgado.


Camille Claudel nació un 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, en Fère-en-Tardenois Fère-en-Tardenois, un pueblecito del norte de Francia. Corría el año 1864. Ella tenía tan solo seis años cuando comenzó la guerra Franco-prusiana que terminó con el imperio de Napoleón III, y poco más de diez años después de la derrota francesa, en 1871, cuando se mudó a París junto con su madre y su hermana. Camille ya había dado muestras de un talento singular para las artes plásticas, y corrían en París los dorados años de la Belle Époque. Montparnasse, el mítico “quartier” que albergaba a los artistas más exquisitos, fue el barrio elegido por la familia. De todas maneras, había algunas pequeñas cosas para las que la liberalidad de entonces parecían no tener importancia. Por ejemplo, la Escuela de Bellas Artes no aceptaba mujeres entre sus alumnos. Por eso Camille, gracias a la influencia de su padre, fue aceptada en la Académie Colarossi que por entonces contaba entre sus docentes al maestro escultor Alfred Boucher. Dos años después, en 1883, Boucher viajó a Italia y recomendó a su brillante alumna para que fuera aceptada por el ilustre Auguste Rodin,  quien era -y sigue siendo- considerado el padre de la escultura moderna. 

Camille y Rodin se conocieron ese mismo año y casi inmediatamente comenzaron un romance, devenido del vínculo maestro-alumna, artista-modelo, que duró toda una década y marcó el tiempo más prolífico y potente de la obra artística de ambos. Durante ese período, Camille colaboró con el escultor en la realización de una de sus obras más famosas –La puerta del infierno- marcando casi en forma premonitoria su destino.

Eran tiempos en los que Nietzsche con su existencialismo vital la emprendía a martillazos con la filosofía. Dios había muerto, todo era posible y el cuerpo no era un mero envase del alma. 

Camille pensó que ella también era parte de ese nuevo mundo, pero la vida y –sobre todo– el hombre del que estaba enamorada decidieron no participarla del convite. Si bien es cierto, como ya dijimos, que ella también creció y se desarrolló artísticamente al lado del escultor -24 años mayor que ella y ya consagrado cuando se conocieron- fue quien pagó con su salud mental  los vaivenes de un amor a destiempo que incluyó abortos en medio de abandonos y reconciliaciones. Esta mujer, cuyas obras se exhiben en los grandes museos del mundo, murió a los setenta y nueve años, pero los últimos treinta años de esa larga vida los pasó encerrada en un manicomio, donde murió, mientras él siguió con su exitosa vida artística y amorosa.

Son más que evidentes las razones por las cuales narrar la historia de Camille ha tentado a literatos, dramaturgos y cineastas. Y también lo son las dificultades que ofrece enfrentar semejante desafío. Rubén Pires decidió emprender esta tarea, y el resultado no puede haber sido mejor. El autor bucea los recovecos de esa pasión desgarradora que vivieron la excelsa artista y el reconocido escultor poniendo en la protagonista el mayor peso del relato. El texto es de una potencia sobrecogedora.
Mezcla de poesía escénica y vía crucis carnal que parece escrito sobre y para la actriz Carla Pollacchi. Su interpretación es descomunal. Parece haber abordado el personaje con la misma pasión con la que modela la arcilla en escena, con el mismo buen gusto con el que encara las posturas de las obras más famosas que Camille ayudó a crear. El paso de la cautivante belleza de aquella joven potente y apasionada de diecinueve años a la patética imagen de la sufriente mujer internada en un loquero es atravesado por la actriz de manera impecable.

En el rol de Rodin, se entrega por entero Raúl Delgado quien también tiene la responsabilidad de interpretar a Paul Claudel, hermano de la artista, y al psiquiatra encargado de contenerla en el hospicio en el que morirá internada. Delgado aborda los tres personajes construyendo la verosimilitud de cada uno con recursos genuinos interpretándolos con solvencia, talento  y gran sensibilidad. Sin dudas el partenaire exacto para una actriz de la dimensión de Pollacchi.

La puesta subraya la excelencia poética del texto de Pires con una subyugante economía de recursos. Proyecciones constantes de las más célebres obras de Camille y Rodin y la sugerencia permanente a través de los movimientos de la inmanencia de arte escultórico en la vida de Camille dan marco a las magníficas interpretaciones de Carla Polacchi y Raúl Delgado.

El espectáculo se gestó por dentro del Proyecto de Graduación del joven Dario Restuccio, para la carrera de Licenciatura en Dirección Escénica, del Departamento de Artes Dramáticas de la UNA. Sin dudas nace un gran director, quien con dedicación de orfebre nos entrega una joya teatral que combina imágenes, barro, luces y sombras sobre cuerpos que de tan vivos y tan presentes sumergen al espectador en la realidad paralela que construyen tanto la locura de Camille -desde su necesidad de ser libre en un siglo en el que eso era impensable para una mujer- como la voracidad de una sociedad patriarcal representada por Rodin.


Sin más: no se la pierdan. De veras, nos lo van a agradecer.

F.M. y S.M.

Ficha técnico artística: 

 Autor: Ruben Pires

 Actúan: Carla Pollacchi y Raúl Delgado

 Asistencia de dirección: Manon Demy

 Dirección: Darío Restuccio

 TEATRO LA REVUELTA 
Boedo 1014 - Teléfono: 2076-2964
 Viernes de junio 22.15 hs.