martes, 31 de marzo de 2026

Viajar para decir, amar para callar: VELADO AMOR VIAJERO


Hay espectáculos que llegan como una confidencia. Y Velado amor viajero es, justamente, eso: una historia que se dice a media voz, pero que resuena con una profundidad inesperada.

Escrita y dirigida por Amancay Espíndola, a partir de la novela Dos palabras de Cynthia Cordi, la obra reconstruye la vida de Ada María Elflein (1880-1919), la primera mujer en integrar la redacción de un diario en Argentina, nada menos que La Prensa, territorio de varones

Pero lejos de una biografía ilustrativa, lo que aquí se despliega es una trama sensible sobre lo que una mujer puede —o no— permitirse sentir en una época que la empuja a correrse de sí misma para poder existir.

Desde el ingreso a la sala, la escenografía —corpórea, precisa, de una belleza austera— predispone al viaje. Todo está ahí para que la historia suceda: el tiempo, la atmósfera, el pulso de una época. El vestuario acompaña con un criterio exquisito, y lo sonoro —producido en escena por las propias actrices— aporta una textura íntima, casi secreta, como si el sonido, la música, los ruidos cotidianos también eligieran no decirlo todo.

Las actuaciones son de una fineza notable. Marilú Diz se despliega en tres personajes con una versatilidad admirable, e incluso canta y toca la guitarra; Alejandra López Molina construye una Mary Kenny sensible, cálida y precisa; y Anabella Valencia encarna a Ada con una delicadeza que conmueve: su cuerpo parece debatirse constantemente entre el deseo y la contención.

Y es ahí donde la obra encuentra su núcleo más potente: en ese amor velado. En lo que se dice y en lo que se calla. En esa tensión íntima de una mujer que, siendo profundamente disruptiva en lo social y en lo profesional, no logra —o no puede— asomarse del todo a sus propios sentimientos. ¿Teme? ¿Se protege? ¿Protege a Mary? ¿Se resguarda del mundo o de sí misma?

Velado amor viajero no responde estas preguntas. Y en ese gesto radica su belleza. Porque hay historias que no necesitan ser dichas en voz alta para ser comprendidas. Basta con que alguien, en escena, se anime a sostener el susurro. Y alguien, en la platea, a escucharlo.

Stella Matute
Marzo, 2026
Tenerte al Tanto

QUIÉNES LO HACEN:

Autora: Amancay Espíndola (a partir de la novela Dos Palabras de Cinthia Cordi)
Actrices: Marilú Diz, Alejandra López Molina, Anabella Valencia

Vestuario y escenografía: Teatro Nacional Cervantes, Jorgelina Herrero Pons
Iluminación: Leandra Rodríguez
Video: Lorena Lemos
Fotografía: Ana Maria Ferrari
Asistencia De Producción: Carolina Lopez
Asistencia de dirección: Mateo Castelli
Utilería: Teatro Nacional Cervantes

Prensa: Adriana Schottlender
Producción: Grupo Estable El Popular
Grafica: Walter Cesar Remus
Coreografía: Silvina Perez

Dirección: Amancay Espíndola

TEATRO EL POPULAR

Chile 2080 - CABA

Sábados - 18:00 hs


lunes, 9 de marzo de 2026

ENTRE EL GRITO Y EL SILENCIO, LA VERDAD DE LA DENUNCIA

El reestreno de EL GRITO Y EL SILENCIO, de Selva Palomino, abrió la Temporada 2026 de Andamio ’90 con la intensidad que solo el buen teatro sabe provocar: esa mezcla de conmoción, pensamiento y belleza que deja al espectador horadado por lo que acaba de ver.

La obra propone un territorio delicado y urgente. Un espacio donde aquello que muchas veces se calla —por miedo, por dolor o por imposición del poder— encuentra finalmente un cauce para decirse. En ese cruce entre lo que se grita y lo que se calla, entre lo visible y lo oculto por la historia, la dramaturgia de Palomino construye una trama que se asoma a una zona incómoda de nuestro pasado. Allí, las voces silenciadas de mujeres jóvenes y las preguntas de quienes buscan su origen abren una grieta en el relato oficial. Sin subrayados ni golpes bajos, la obra deja entrever cómo la violencia ejercida desde el poder puede marcar destinos, cuerpos y generaciones. 

En el centro de ese dispositivo están Gabriela Villalonga y Luciana Procaccini, dos intérpretes que sostienen el espectáculo con actuaciones memorables. Ambas despliegan un notable trabajo de composición, transitando diversos personajes y perspectivas que van revelando, pieza a pieza, el complejo rompecabezas de la historia. Incluso encarnan, desde miradas opuestas, la figura masculina que condensa el abuso de poder: una presencia que aparece filtrada por la memoria, el dolor y la búsqueda de verdad. El resultado es un juego escénico de gran intensidad, donde cada cambio de registro amplía el sentido de lo que se narra.

La dirección de Fabi Maneiro se destaca por su inteligencia y sensibilidad. Con una puesta delicada, precisa y a la vez contundente, Maneiro entiende que la potencia de esta obra está en lo esencial. Nada sobra, nada busca imponerse por exceso. Cada gesto, cada pausa, cada grito, cada silencio parece pensado para permitir que el texto y las actuaciones respiren y desplieguen toda su fuerza.

El resultado es un espectáculo que conmueve sin manipular, que interpela sin violentar y que deja resonando preguntas necesarias sobre la memoria, el poder y la identidad. En tiempos donde muchas veces el ruido tapa lo importante, EL GRITO Y EL SILENCIO recuerda que el teatro sigue siendo un lugar privilegiado para decir en un aullido profundo y sutil aquello que la historia intentó callar.


Un trabajo sólido, sensible y profundamente humano.

Un espectáculo absolutamente recomendable.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Marzo´26


QUIÉNES LO HACEN:

Autora: Selva Palomino

Actúan: Luciana Procaccini, Gabriela Villalonga

Vestuario: Jorge Hirschfeld

Sombreros: María Auzmendi

Edición de sonido: Ariel Piccinali

Asistencia, fotografía y diseño gráfico: Iván Lifschitz

Prensa: Daniel Franco

Producción, puesta en escena y dirección: Fabi Maneiro

 

ANDAMIO '90
Paraná 660 - CABA
Teléfonos: 1130277499 / 4373-5670
Viernes - 20:00 hs


lunes, 23 de febrero de 2026

PERROS: la revolución de la ternura


En tiempos donde la realidad —y el mundo— parecen tensarse hasta el límite de lo soportable, donde la agresión y la velocidad se imponen como norma, “PERROS” irrumpe con una decisión casi subversiva: hablar del amor. Y no de cualquier amor. Del amor hacia un perro.

El unipersonal escrito por Pablo Albarello, protagonizado por Nacho Vavassori y dirigido por Elvira Massa, se instala en ese territorio íntimo donde lo pequeño se vuelve inmenso. Lo que podría parecer una anécdota doméstica se transforma en un espejo delicado de nuestras propias carencias, anhelos, miedos y necesidades de afecto.

Hay en la dramaturgia de Albarello una comprensión profunda de la condición humana. El vínculo con el animal no es mero recurso emotivo: es puerta de entrada a la fragilidad. A la lealtad. A la pérdida. A esa forma de amor que no negocia ni especula. El texto avanza sin golpes bajos, con una sensibilidad que conmueve porque no fuerza.

Pero es en la presencia de Nacho Vavassori donde la obra encuentra su verdad más palpable. Hay algo en su estar —en su respiración, en sus silencios, en la manera en que sostiene la palabra— que resulta profundamente honesto. No “actúa” el amor hacia ese perro: lo encarna. Se deja atravesar. Y en esa transparencia el público reconoce algo propio. Su interpretación está lejos de cualquier artificio; trabaja desde la sencillez y, justamente por eso, alcanza una potencia emocional enorme.

La dirección de Elvira Massa acompaña con inteligencia y precisión. No subraya. No sobrecarga. Confía. La puesta es austera, medida, y esa economía de recursos potencia cada gesto, cada pausa. La escena respira. Y en ese respirar compartido aparece la emoción genuina.

Hablar hoy del amor hacia un perro —en un mundo que parece olvidar la compasión— es un acto revolucionario. Porque pone en el centro la ternura. Porque reivindica la sensibilidad como fuerza. Porque nos recuerda que el afecto más puro puede encontrarse en lo que muchos consideran menor.

“PERROS” no busca deslumbrar. No busca deslumbrar. Busca hacer vibrar algo profundo. Y lo logra. Salimos del teatro con el corazón un poco más blando. Y en estos tiempos hostiles, que un espectáculo nos devuelva la ternura es, sin duda, un gesto profundamente político.

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Febrero, 2026


QUIENES LO HACEN:

Autor: Pablo Albarello

Actor: Nacho Vavassori

Vestuario: Silvia Jerez

Escenografía: Néstor Bo

Asistencia técnica: Valentina Pereyra

Dirección: Elvira Massa


CENTRO CULTURAL RECTOR RICARDO ROJAS

Av. Corrientes 2038 – CABA

Sábado - 21:00 hs - Hasta el 28/02/2026


domingo, 15 de febrero de 2026

ÉTICA DE LA CRUDEZA: "Yo no muero, ya no más" de Fernando Rubio


Anoche fui a ver, en el marco del Festival TABA, el espectáculo “Yo no muero, ya no más”, una experiencia escénica que no se deja mirar con comodidad. No es una obra “sobre” la violencia de género: es un aullido teatral que irrumpe, que rasga, que incomoda sin caer en el golpe bajo. Y allí radica una de sus mayores virtudes.

El autor y director Fernando Rubio construye un dispositivo austero, casi descarnado, donde cada gesto y cada silencio pesan más que cualquier artificio. La crudeza de la forma no es un recurso efectista sino una decisión ética: no embellecer el horror. No suavizarlo. No hacerlo digerible. Pero tampoco "reproducirlo". Distanciarse para acercar. Mostrar para vivirlo. La escena se vuelve territorio de exposición, pero también de observación, escucha y reflexión.

Uno de los ejes más potentes del espectáculo es el límite entre lo público y lo privado. ¿Qué sucede cuando un crimen que nace en la intimidad irrumpe en el espacio social? ¿Hasta dónde es “una historia personal” y en qué punto se convierte en responsabilidad colectiva? La obra no responde de manera didáctica: sacude. Obliga a mirar. Y al hacerlo, nos involucra.

El compromiso físico, emocional y artístico del elenco —Gabo Correa, Pablo Gasloli, Lucrecia Oviedo, Nayla Pose, Jorge Prado y Silvina Sabater— alcanza extremos de conmoción. Los cuerpos tensados, la mirada llevada al borde, la exposición sin red. Hay una entrega que estremece y que logra algo difícil: incomodar sin violentar al espectador. Interpelar sin alienar en la pura emoción.

“Yo no muero, ya no más” no busca aplauso fácil ni catarsis complaciente. Busca conciencia. Y en tiempos donde la violencia de género sigue cobrando vidas, el teatro, cuando asume esta densidad, deja de ser entretenimiento para convertirse en acto político y humano.

Y eso, profundamente, importa. Me importa. Debería importarnos a todas y todos.

El sábado 21 de febrero vuelve a hacer función en Timbre 4, a las 20. Vos sabrás. 

Stella Matute
Tenerte al Tanto
Febrero, 2026

QUIÉNES LO HACEN:

Elenco: Gabo Correa, Pablo Gasloli, Lucrecia Oviedo, Nayla Pose, Jorge Prado, Silvina Sabater

Diseño sonoro: Sebastian Sachtel

Diseño de espacio: Fernando Rubio

Asistencia de dirección: Tatiana Sandoval

Autor y director: Fernando Rubio